La boda de Xiang Wenhao y Zhou Ziheng tuvo lugar en octubre.
Al sol en la tarde de los amentos de sauce, en la iglesia de Notre Dame, en medio de la luz rebosante de colores.
No había familia ni amigos
No había invitados importantes.
Éramos solo tú y yo.
Zhou Ziheng vestido con un esmoquin de frac negro, con elegancia absoluta y precioso.
Cuando puso suavemente el anillo en el dedo anular izquierdo de su amante, el hombre alto y guapo sonrió radiantemente.
Sonrió inocentemente, algo así como un niño.
En la noche de bodas, Zhou Ziheng se enterró lentamente en el cuerpo de su amante.
Xiang Wenhao se estremeció un poco.
Ahora solo podía decir unas pocas palabras sencillas, mas no podía conectarlas en oraciones.
—Duele... —dijo.
Pero no sabía dónde dolía.
Cuando cerró los ojos, se encontró flotando un océano de lujuria, con una combinación de elementos incompatibles.
Parecía haber olvidado algo.
Pero no sabía si podría recuperarlo.
Zhou Ziheng lamió y besó cada centímetro de su piel.
Besó cada centímetro.
Ni siquiera un centímetro se ignoró.
—Hao, mi amor —murmuró.
Parecía un sueño del que jamás despertaría.
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El ascensor (电梯)
Horror"En un aspecto, sí, creo en fantasmas, pero nosotros los creamos. Nos perseguimos a nosotros mismos". Laurie Halse Anderson, Frío (2010)