Capítulo 15

3.3K 327 162
                                    

No importaba que hubiera llovido y tronado durante toda la noche, May no había dormido mejor en su vida. La cama era ancha, espaciosa, los almohadones mullidos y las diversas mantas que la cubrían la mantenían en una nube de calor, todo era mucho mejor que lo que había en su habitación. Pero sin duda alguna la gran diferencia radicaba en el hombre que se encontraba a su lado.

Durante la noche el abrazo se había deshecho pero la mano de Kendrick continuaba en su cintura, en un agarre suave y cálido. Se había sentido protegida a su lado, segura, pero sobretodo respetada. Y eso era algo con lo que May solo había podido soñar cuando se encontraba a solas con un hombre. Kendrick, cumpliendo con su palabra, no la había obligado a hacer nada ni si quiera la había tocado más allá de lo preciso para abrazarla.

Al despertar tuvo que parpadear un par de veces para comprobar que no lo había soñado todo, y que realmente aquel hombre era ahora su marido. Kendrick dormía plácidamente emitiendo leves ronquidos. Su rostro estaba tenuemente iluminado por la luz que se colaba entre las cortinas, permitiéndole a May una visión perfecta de su belleza. Se fijó en cada detalle de su cara, su barbilla partida, su nariz prominente, su frente ancha todo parecía un prodigio de la naturaleza ¡Has sus malditas pestañas pelirrojas eran agraciadas al curvarse hacia arriba! Se sentía bendecida por compartir su vida con un hombre tan bello por fuera como lo era en su interior.

Ya era hora de salir de aquella cama, hacia un par de horas que el Sol había salido y seguramente tendría mucho trabajo pendiente. Se incorporó lentamente sobre la cama, siendo consciente del terrible dolor que atravesaba su frente hasta la parte posterior de su cabeza. El día anterior había bebido más de lo que estaba acostumbrada, tan solo esperaba que se le pasase pronto. Se sobresaltó al ver que uno de sus pechos se había salido de la camisola al dormir. No era nada extraño, de hecho le ocurría casi a diario por los movimientos que hacía al caer en los brazos de Morfeo. Pero ninguna de las veces anteriores, había tenido en su cama a un atractivo pelirrojo. Se apresuró a colocar la camisola en su sitio, miró de reojo a Kendrick el cual seguía roncando sin preocupación. Suspiró aliviada, se habría muerto de vergüenza si lo hubiera visto.

El brazo de Kendrick ahora descansaba en su cadera. Lo tomó entre sus manos con cuidado de no despertarle, lo apartó a un lado para poder salir de la cama. Realmente no quería salir de ella, pero debía hacerlo. Aunque sabía que sus labores la esperaban, se tomó unos minutos para disfrutar de su esposo. Se atrevió a inclinarse sobre él aprovechando que seguía dormido. Tenía la necesidad imperiosa de besarlo, de modo que con absoluta cautela y timidez, besó sus labios como una niña que hace una travesura. Kendrick ni siquiera se inmutó, que él no viera lo que hacía le daba más libertad para actuar como su cuerpo le pedía. Recordando lo que el mismo había dicho sobre los besos, decidió imitarlo y comenzó a repartir pequeños besos por el ancho cuello del guerrero.

Besar se había convertido en su actividad favorita desde hacía dos días. La piel del cuello de Kendrick era diferente a la de sus manos, no era suave pero tampoco áspera. Le gustaba su sabor y no pudo evitar tocarla ligeramente con la lengua. Sintió el tirón del deseo en su entrepierna mientras seguía dejando besos al bajar por su cuello.

—Nunca me había gustado tanto despertar...—dijo Kendrick en un ronco sonido. May se apartó rápidamente con el rostro como la grana. Se apresuró a salir de la cama. — ¿Dónde crees que vas? —dijo entre risas mientras la agarraba por la cintura posicionando su espalda sobre el colchón.

Kendrick la había cogido suavemente de las muñecas, colocándolas a cada lado de la cabeza de May. Medio cuerpo de él se cernía sobre la morena, dejándola sin escapatoria posible. A Kendrick le pareció adorable el contraste entre su rostro sonrojado por la vergüenza y sus pezones erectos por la excitación.

Tierra Salvaje | Saga Salvaje I Donde viven las historias. Descúbrelo ahora