CAPÍTULO 49

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¡¡AILEN!!

—¿Pijamada de chicas?— digo con una mueca al ver todo lo que hay encima de mi cama. Pinta uñas, maquillaje y otras cosas.

—¿No tienes ni una gota de maquillaje?— pregunta revisando mi armario.

—No.— me siento en la cama.—Pero con tu maquillaje ponemos pintar a mi hermano— digo con una sonrisa maliciosa.

—Estaría guay.— dice dándome la razón.

—Cuando se quede dormido vamos.— planeo y ella me sigue el royo.

—¿Y que..?— iba a preguntar algo pero antes la puerta se abre y veo a mi padre asomando la cabeza.

—¿Cosas de chicas?— pregunta papá mirando el maquillaje.

—Si—

—No— contestó a la vez que Ailen dice que si.

Mi padre ríe y se va. La fulmino con la mirada y ella le gusta molestarme con eso, la muy cabrona.

—Mira, no pienso hacer nada con eso aparte de pintar a mi hermano.— señaló los productos de maquillaje.

—Lo he traído justamente para pintar a Ara, se que no te gusta y no te obligaré a hacer cosas que no te gustan.— dice obvia.

—Vale, ya me estabas empezando a caerme mal.— molesto y ella me mira mal le lanzo un beso, se ríe.

—Podríamos escaparnos de fiesta...— digo mirándome las uñas como que el tema no va conmigo.

—Aceptó.— me sorprende su respuesta y va a mi armario.—Pero yo elijo que te pones.— me guiña un ojo, confío en ella, no me va a elegir algo que odie.

—Vale.— me siento en el sillón y miro como rebusca en mi armario.

—Este...—mira una falda blanca que no se de quien es, por que mia no, no recuerdo que fuera mia.—No... mejor este— dice sacando el vestido que me coloque el día de la cena, el día que Zack me toco por primera vez...

Me lo tira y sin decir nada me lo pongo, ella se pone aquella falda blanca ajustada y cuatro dedos encima de la rodilla, le queda hermosa.

—Eso no sabía que existía si quieres te la regalo, como que es más tu estilo— digo y ella salta contenta, se coloca un top negro mío, lo bueno de ser de la misma talla.

Busco mis zapatillas de bota y ella me mira aterrada.

—No. no se te ocurra colocarte eso, mejor te presto mis botines.— dice pasándome los botines negro con cordones y tacón.

—Ailen...— empiezo y ella me amenaza con la mirada, alzó los brazos en son de paz y me los pongo. Ella se coloca unos tacones negro que saco mágicamente de su mochila—¿Como es que llevas unos tacones ahí?—

—Siempre  preparada.— dice y luego se mira en mi espejo y empieza a maquillarse. —Si quieres te puedo hacer la línea del ojo, es sencillo y pega con tu estilo.—

—No se...—

—Venga, por fi— me ruega al final le digo que si forzadamente y ella feliz me hace aquella línea encima del ojo, realmente se parece a mi estilo y es bonita. Pero solo me lo haría para ocasiones especiales, digamos que para hacerme eso siempre, no. No, un no rotundo y gigante.

Al final ella se maquilla sencillo, según ella, pero para mi no, es demasiado. Una sombra morada oscura y el delineado, con los labios morados.

—¿Ahora por donde bajamos?— pregunta y cojo mi chaqueta de invierno, una hermosa chaqueta de cuero con lana dentro que no se nota.

¿VOLVER A ENAMORARME? Donde viven las historias. Descúbrelo ahora