ESCAPAR DE LA REALIDAD
Al llegar a casa subo directa a mi habitación, tiro mi mochila y corro desesperada a mi mesa de noche, abro el cajón y tiro todo lo del interior para sacar la tabla que cubre aquellas bolsitas.
Con mis manos temblando, mi respiración agitada y la necesidad saco la bolsita.
—Solo un poco...— me digo —No puedes—dice la parte racional de mi. Miro la bolsita temblando entre mis manos.
Cojo todas más bolsas, unas 5 o 6, y voy al baño. Empiezo a vaciarlas en el retrete, voy por la cuarta bolsita y me detengo mirando los polvos blancos en dentro del agua.
Sigo tirándolas hasta que me queda una... la miro y la encierro entre mi mano, bajo la cadena y miro como mi boleto para escapar de la realidad se va... y solo le queda una bolsita.
—¿Que hice? ¿Que hice? ¿Que hice?— repito y me arrodillo en el retrete, m cojo el pelo exasperada y siento que estoy al borde del ataque de ansiedad.— ¿Que hice? ¿Que hice?—
Me levanto y salgo del baño veo el desastre que formé. Todo tirado cerca a mi cama y mi mochila encima de la cama, y allí mi hermoso gatito mirándome con esos ojos verdes.
—Oh, mierda.— murmuro llegando junto a Wánax, que lame mi mejilla.—¿Que hice?— preguntó de nuevo.
Acaricio a Wánax hasta que se me pasa el ataque de ansiedad, al que casi caigo..
—¿Semyazza?— pregunta alguien en mi puerta y miro a mi hermano. No respondo y él entra, al pasar por el baño ve las bolsitas vacías junto al retrete.— hiciste lo correcto.— dice acercándose a mi y abrazándome.
—Solo me queda este...— abro la mano y dejo ver la bolsita con polvos blancos. Él lo toma con cuidado y se lo guarda en el bolsillo.— el móvil— pido y me presta el suyo, Marco el número de Zack, que me he aprendido de memoria, al segundo tono escucho su voz.
—¿Hola?— pregunta por segunda vez
—Lo intenté...— digo.
—Tigresa...— dice.
—Casi lo hago... pero lo tire todo, tire todo al retrete y ya no tengo nada. ¿Que hice?—
—Lo correcto, hiciste lo mejor. ¿Está Ara contigo?— pregunta
—Si—
—Pásamelo, cuídate, y gracias por cumplir tu promesa.— dice y le tiendo el teléfono a mi hermano, que intercambian una conversación, no se de que hablaban...
—La gente no es adicta al alcohol, ni a las drogas. Es adicta a escapar de la realidad.— digo mirando a la ventana mientras acaricio a Wánax.
Y no se si lo digo para hacerme sentir bien y no como una mierda.
Encima le entregas la única a tu hermano, que seguramente hará lo mismo y la tirará.
No se que hice, ni que me paso... se supone que venia a esnifar no a tirarlas...
Eres un desastre.Y esa vocecita que siempre repite tus errores, tus debilidades, que te recuerda todos y cada uno de tus defectos, que te hace sentir ese escalofrío de impotencia, de decepción. Es esa vocecita que he tenido desde que e tengo memoria...
Eres un puto desastre, no había que tirarla.
Cállate, Zack me dijo que hice lo correcto y mi hermano también.Y así es como aveces logro bajarle el volumen a esa vocecita, recordándome todas las frases y apoyo de mi familia, de la gente a la que le importo.
—¿Que pasó?— pregunta mi hermano sentándose a mi lado.
—Discutí con Zack, me enrollé con Mia después de que él me dijera que le importaba y me quería, se enfado y le pego a un chico por que se había metido en sus asuntos, no me quiso contar eso de sus asuntos, se cabreo y se fue. Me siento la peor persona, me lo confesó, me quiere de verdad y yo fui y me enrollé con Mia..— me tapo la cara con las manos y resoplo.
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¿VOLVER A ENAMORARME?
Teen FictionElla, una chica con demasiados problemas, intentando escapar de su pasado. Un pasado muy negro, que la hizo madurar antes de tiempo, que la hizo sufrir antes de tiempo, demasiado difícil de olvidar, que le quema... un pasado que le arrebato demasiad...