Capítulo 15

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Axel Davis.

No había recibido señales de vida de Sky desde la última vez que la había visto hace una semana. No estaba preocupado, no hacía falta conocerla mucho para saber que no me iba a escribir si yo no lo hacía, pero aún así decidí hacer la prueba y esperar un mensaje suyo que nunca llegó.

Durante esa semana no hice mucha cosa a decir verdad.

Fui al café de Bessie con mis abuelos, un poco por matar dos pájaros de un tiro y verles a los tres juntos. Esa tarde fue sin duda alguna la más sencilla de todas. Bessie se había sentado con mis abuelos y conmigo a charlar mientras no había gente y estuvimos riéndonos un rato, esa mujer era una bromista, aunque mis abuelos no se quedaban para nada cortos.

Los demás días me consumió la rutina un poco. Fui al gimnasio y adelanté temario de la universidad para no tener que hacerlo más tarde.

Luego, el fin de semana fue otro cuento distinto. El sábado volví a salir de fiesta con Noah. Esa vez la fiesta la organizaba una de las hermandades de una chica con la que Noah se había enrollado y ahora eran amigos.

Sabía con seguridad que a esa fiesta iba a ir Abby, así como los demás, pero en realidad no me interese por ella en concreto. Si iba ella cabría la posibilidad de que Sam y Sky estuvieran allí.

Tenía esperanzas de verle y pincharle un rato, pero las perdí todas cuando vi a Sam con su vasito rojo y sin una morena con cara de aburrimiento al lado, y la verdad eso me picó un poco.

Además, nunca las había visto por separado, llego a ser incluso raro.

El día se me estaba haciendo interminable, llevaba mirando al techo más tiempo del que podia contar. Había hecho tantas cosas de clase que ya no tenía nada que hacer y Noah y Eli ni siquiera estaban en casa.

Cogí el móvil del bolsillo de mi sudadera para hacer una llamada rápida, una llamada que me salvaría de todo el aburrimiento que se estaba concentrando entre las cuatro paredes de mi habitación.

Un tono. Dos tonos. Tres y descolgaron la llamada.

— Dime guapo — habló la voz despreocupada que buscaba que me contestara.

— ¿Que estás haciendo?

— En un bar de cerca del campus tomando una cerveza con los demás ¿por?

— A lo mejor me pasó un rato ¿puedo o tenéis otros planes?

— ¿Que? no, no teníamos pensado hacer nada más. Y entre nosotros — bajó un poco la voz — esto está un poco muerto.

— ¿No está Dan allí?

— Si, pero se me da mejor hacer el tonto cuando estoy contigo. — hizo una pausa y volvió a hablar — pasate, estamos en el que hace esquina que de noche tiene la música a todo volumen.

— ¿Al que tienen un escenario para que toquen bandas raras?

— El mismo.

— En quince minutos como mucho me tienes allí. — y colgué, porque no había nada más que hablar.

Así eran de fáciles las cosas, solo una llamada y podías pasar una tarde muy bien acompañado. Ojalá todo fuera así de sencillo. Ojala con una sola llamada se arreglará todo.

No hacía falta arreglarme para tomar un par de cervezas con mis amigos, y menos si el plan era así de improvisado.

Cogí las llaves del coche, la cartera y salí de casa con lo puesto, sin mas complicaciones que esa. No tarde ni los quince minutos que le había dicho a mi amiga que iba a tener que esperar para verme.

el día que deje de lloverDonde viven las historias. Descúbrelo ahora