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A Harry le ruge el estómago con la misma fuerza de un trueno que acaba de caer del cielo, lo cual es un asunto qué pasa a segundo plano tan rápido como su cerebro analiza la situación actual y decide trazar prioridades.

Es una sorpresa que llegue siquiera a pensar en cómo debería de prestarle atención al ahora y no distraerse con el hecho de que su platillo todavía no ha llegado y que sus entrañas están comenzando a auto digerirse, pero supone que tiene sentido cuando, realmente, hay un desconocido sentado en su mesa pidiendo por algo que definitivamente no ha entendido y no cree que vaya a entender a menos de que se lo explique apropiadamente.

Los músculos de su rostro se pliegan automáticamente y con todas las razones del universo. Sus cejas se fruncen con profundidad insólita, sus comisuras se tuercen en un gesto de disgusto que rápidamente es reemplazado por una confusión que no quiere dejar ver, y tiene que parpadear varias veces para esclarecer la cantidad de ideas que comienzan a fluir por su cabeza con velocidad incontrolable.

—¿Qué acabas de decir? —pregunta tan pronto como encuentra su propia voz.

El asunto está en que Harry sabe lo que ha dicho.

Lo ha escuchado perfectamente, palabra por palabra, y es justamente porque lo ha oído que necesita con cada fibra de su cuerpo que lo repite para poder asegurarse de que no se está volviendo loco ni que está a punto de sufrir alguna especie de derrame cerebral que justificaría el porqué de repente ha empezado a escuchar cosas extrañas.

Su mirada comienza a rebotar sobre cada esquina del rostro del chico que tiene enfrente mientras espera por una respuesta de su parte. Nota que su semblante está plegado en preocupación y lo que podría interpretarse como desesperación si tan solo Harry estuviera interesado en saber cualquier otra cosa que no sea el motivo de por qué está ocupando el asiento del frente.

—¿Podrías seguirme la corriente y fingir que eres mi novio? —implora de repente, de la absoluta nada, provocando que el millonario de orbes verdes quiera pegar el grito al cielo no solo porque ha ignorado su pregunta anterior como si no hubiese dicho nada en primer lugar o como si ni siquiera le importara, sino porque también ha tenido el atrevimiento de pedirle algo como eso.

¿Está hablando en serio?

¿Está intentando hacerle una broma?

¿Estafarlo?

¿Está drogado?

Harry tiene demasiadas preguntas, muchísimas, y aun así todo lo que puede salir de su boca es un jadeo que le oprime el pecho y que se pierde junto con la mirada del muchacho, quien mira por encima de su hombro con velocidad sorprendente, buscando, cerciorándose de algo que el empresario no tiene la más mínima idea y que solo causa que su desconcierto aumente a niveles enloquecedores.

Su primer instinto es llamar a seguridad. La primera idea que se le cruza por la cabeza y que tiene sentido es alzar la mano, llamar a un mesero y pedir que traigan a alguien que aleje a este pequeño lunático de su vista más rápido que inmediatamente.

No obstante, esa es solo una cosa que no es capaz de hacer, porque cuando el joven desconocido endereza el cuello y su mirada se vuelve a topar con la de Harry, todo lo que ve es un océano de angustia cegadora que brilla con la misma potencia de un sol ennegrecido por el desconocimiento del futuro.

—¿Puedes? —insiste una vez más, con su respiración agitada al igual que su pecho, que sube y baja acelerado, como si hubiera estado corriendo por un largo rato y solo ahora es que consiguiera sentarse a tomar un descanso.

Luce fatal, a decir verdad. Está demasiado pálido para su propio bien, su frente está cubierta por un flequillo húmedo que no absorbe las pequeñas gotas de sudor que empiezan a correr por los laterales de su rostro salpicado en un vello facial recortado, y tiene el labio inferior partido en la esquina izquierda.

Baby there's blue in your eyes ✦ daddykink! [ls]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora