[008] ᴄʜɪᴀʀᴀ

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09/09/2021

JOAQUÍN

La rutina en Milán estaba marcada por un equilibrio entre lujo y esfuerzo. Vivir en una ciudad como esta, con un club tan prestigioso como el Inter, era un privilegio. Pero, claro, con tanto privilegio venían también algunas complicaciones.

Aquel día llegué temprano al club. Lautaro pasó a buscarme, como siempre, en su Lamborghini. Llevaba el mate listo en una mano y el celular en la otra, contestando mensajes de Alexa que ya se regresaba de Cerdeña con Agustina.

—Che, ¿ya te mandaron las fotos de las vacaciones? —me preguntó Lautaro mientras arrancábamos.

—Sí, Alexa me las mostró todas. Y, obvio, la mayoría con Nina. Está babosa con la gorda.

—Boludo, decile que en vez de presumir a Nina, se ponga a hacer los suyos.

Solté una risa corta, pero la verdad es que la idea de tener hijos con Alexa me rondaba la cabeza más seguido de lo que quería admitir.

Llegamos al club y notamos un movimiento inusual en las oficinas de marketing. Algunos compañeros ya estaban reunidos alrededor de una chica alta, rubia, que parecía estar en medio de una presentación. Nicolò Barella, con su tono sarcástico, me dijo al pasar:

—Che, Tucu, parece que trajeron refuerzos… pero no para la cancha.

—Dejate de joder, Nico. —Respondí, sin mucho interés.

Fue entonces cuando el director de marketing nos reunió a todos para presentarnos.

—Les presento a Chiara Casiraghi, nuestra nueva encargada de fotografía, publicidad y redes sociales.

Era la hija de Pierluigi Casiraghi, exfutbolista y ahora empresario de renombre. Chiara se veía segura, pero había algo en su mirada que no me terminaba de cerrar.

—Es un gusto trabajar con ustedes. Espero que podamos crear contenido que represente al club de la mejor manera. —dijo con una sonrisa demasiado amplia.

Durante el resto del día, Chiara encontró excusas para acercarse. Pedía más tomas, sugería cambios, e incluso se quedaba cerca durante los entrenamientos. No era explícita, pero el ambiente estaba cargado.

—Tucu, te está fichando. —me dijo Nicolò Barella mientras tomábamos agua.

—¿Qué decís, boludo? Está laburando, nada más. —Intenté quitarle importancia, pero todos en el equipo parecían notar lo mismo.

—Mirá que Alexa te mata si se entera, ¿eh? —agregó Nicolò, riéndose.

Lautaro, por su parte, no paraba de lanzar indirectas.

—Che, Chiara, ¿ya te fijaste en los papeles de los jugadores? Porque este de acá —me señaló— ya está reservado.

—Muy gracioso, Lauti. —Le respondí, tratando de cortar el tema.

Más tarde, en el vestuario, el tema no tardó en salir. Nicolò, Denzel Dumfries y algunos más empezaron a bromear.

—Tucu, ¿te diste cuenta que tenés una admiradora nueva? —dijo Dumfries, riéndose.

—Déjense de joder. Estoy feliz con Alexa.

—Eso ya lo sabemos, pero parece que Chiara no lo entiende. —agregó Barella.

Lautaro, por su parte, aprovechó para meter un poco más de leña al fuego.

—Che, Tucu, ¿por qué no le mostrás las fotos de Alexa para que entienda con quién está compitiendo?

PAPÁ | JOAQUÍN CORREADonde viven las historias. Descúbrelo ahora