5.- Mi Primera Infiltración (1/3)

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En la Academia íbamos progresando un poco; las clases teóricas eran aburridas como siempre y necesitábamos estudiar bastante para entender a los profesores. Al menos teníamos la clase de Habilidades sociales para hacer algo entretenido; era la clase teórica en la que más practicábamos y menos estudiábamos, pero igual teníamos que estudiar bastante; cosas como maneras de saludar en distintos países del imperio vole y noni, buenas costumbres como invitado y como anfitrión, detalles de ese estilo. Cuando tenía que sacar información de un libro, se me hacía confusa y difícil, pero cuando la profesora nos hacía practicar lo mismo que habíamos estado estudiando, todo se volvía mucho más claro y fácil de recordar.

En las clases de meditación sentía que iba progresando poco a poco. Creo que el radio de mi Nube se expandió unos centímetros desde el inicio del semestre, pero no estoy segura. Por lo menos no ha sido un cambio radical. Los demás todavía no hacían progreso, pero el profesor tenía un buen ojo para enseñarnos y supe que nos haría expertos.

En las clases de infiltración, el profesor nos enseñó el uso de varias herramientas, como bombas lacrimógenas y somníferas. Nos advirtió que las usáramos con cuidado, pero de todas maneras se desataron varias por accidente y tuvimos que salir del gimnasio.

Pero las más difíciles por lejos eran las clases de entrenamiento físico. Por Padre, que eran difíciles; siempre partíamos corriendo media hora, luego teníamos que ir a entrenar nuestros músculos al gimnasio o recorrer una pista de obstáculos o cargar a alguien mientras corríamos o recorrer una pista de obstáculos mientras corríamos o cualquier otra cosa física que nos hiciera sudar a mares y nos dejara sin aliento. A veces incluso teníamos que aprender algunas tácticas de combate cuerpo a cuerpo. Como si yo pudiera pelear sin Brontes. Era horrible.

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Unos días después de mi conversación con Nix, nos encontrábamos en clases de matemáticas, cuando de pronto la directora nos llamó a su oficina a Cecil, a Serva y a mí. Los tres nos paramos algo confundidos. Bueno, al menos yo, Cecil y Serva parecían como si lo hubieran estado esperando. Juntos salimos de la sala y nos dirigimos a la oficina.

—¿Por qué nos habrá llamado?— inquirí.

—¿De qué hablas, Lili?— alegó Cecil— estás bromeando ¿Verdad?

—¿Eh?

—No puedo creer que alguien como tú pasara la prueba optativa— comentó Serva.

—¿Eso es un cumplido?— contesté.

Pero con eso até ambos cabos.

—¡Ah, claro! ¡Los tres somos los que pasamos la prueba!— dije— ¡¿Entonces nos llaman para nuestra misión?!

Cecil se golpeó la cara con una palma, Serva solo miró a otro lado.

—Vamos a tener nuestra primera misión, Lili— me aseguró Cecil.

Me llevé las manos a las mejillas, anonadada.

—¡Vamos a tener nuestra primera misión!— exclamé— ¡Oh, por Padre, qué emoción! ¡¿Nos pondrán a los tres juntos?!

—Espero que no— gruñó Serva.

—Es lo más probable— opinó Cecil.

—¡Ay, espero que sí!— exclamé.

Al entrar a la oficina de la directora Pol, nos la encontramos a ella y a otra persona que no esperábamos ver: se trataba de un volir de piel azul oscura, de pelo largo atado en un moño y cara angulosa. Tenía una bufanda roja distintiva y una cara de aburrimiento peor que la de un niño esperando a que su madre deje de hablar con la amiga que se encontró en el supermercado.

La Helada Garra de la MuerteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora