Pasaron algunos días después que hablé con mi mamá en la cafetería y tengo más preguntas que respuestas, ¿por qué demonios usaba drogas? Intento entender, pero me es imposible porque ella nunca me permitió entrar, nunca me dijo nada, solo era un cero a la izquierda.
No sé, no sé qué pensar. Todo está muy jodido y no sé qué hacer.
—Hola. —la voz de Estarling me asustó y lo miré entrar por la puerta, nada más y nada menos que con Santiago.
Sí, hemos hablado mucho por mensajes, más de lo que me gustaría admitir, eso y vernos cuando vengo de trabajar se ha convertido en nuestro espacio personal para hablar, lo cual raramente no me incomoda. Me gusta escucharlo hablar de Euphoria y su nueva temporada y como él al igual que yo tengo más preguntas que respuestas en la cabeza.
—Hola Ashely. —saludó Santiago y se sentó al frente de mí, estoy algo confundida, porque está aquí?
—Lo traje porque él me ha ayudado con tu madre. —dijo Estarling y ahí mi confusión aumentó más.
—Pero ¡que carajos! Te dije que lo dejarás así, que iba a hacer algo. —grité muy enojada, mientras él solo me miraba.
—Sabes que no me iba a quedar así. —me dio un pequeño golpe en el hombro.
—Nada más pudimos investigar cuál es el doctor que está atendiendo a tu madre con el tema del VIH. —intervino Santiago y mi mirada se posó en él—. Hablamos con el doctor, ósea yo porque lo conozco —se limpió la voz y vi como Estarling volteaba los ojos en blanco—, y nos dijo que ella estaba pensando dejar el tratamiento porque como ya la está carcomiendo dice que no vale la pena. —susurro.
—¿Solo eso pudieron investigar? —pregunté así sin más.
—No. También nos dijo algo más. —respondió Estarling.
—Ah sí, ¿qué?
— Solo le quedan 3 semanas de vida. —respondió Santiago y en ese momento sentí como mi corazón se quebraba en pedazos.
Tomé un cojín del sofá y solo comencé a mirarlo, comencé a pensar en tantas cosas. ¿Por qué estaba pasando todo esto?
¿Era mi culpa? Sé que ella no era tan buena madre, pero nunca voy a querer que muera, gracias a ella estoy aquí y vivo, y aunque sea una mierda de vida es bueno vivirla.
—Creo que mi destino es ese. —solté una risa irónica mientras Santiago me pasaba un poco de agua.
—¿Cuál? —preguntó el pelinegro que esta frente a mi.
—Ver a mis seres queridos morir. —respondí— No sé, supongo que tengo una maldición. —di un sorbo de agua y Santiago se acercó un poco más a mí.
—No tienes ninguna maldición Ashely. —puso su mano en mi mentón y lo levantó—. Nadie debería pasar por esto, créeme lo sé. —miraba mis ojos fijamente— Son simplemente cosas que pasan.
—Esas cosas que simplemente pasan duelen. —al decir eso, él se arrodilló delante de mí y me abrazó. Así, solo lo hizo.
Lo hizo y aunque rápidamente no respondí quise saborear ese momento, del cómo alguien que ni siquiera conozco bien se preocupa por mí aunque no entienda la razón es lindo sentirse así.
Respondí a su abrazo y sentí también como Estarling se lanzó por mi espalda y también hizo lo mismo. No sabía que necesitaba tanto un abrazo como ahora.
Me quebré, comencé a llorar, no quería hacerlo, quería contenerme. Pero ellos no dijeron nada, seguían en silencio mientras me abrazaban y entonces lo supe.
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Simplemente pasan. ✔️
RomanceCuando las cosas buenas tienen que pasar, simplemente pasan, no? De eso trata la historia de Ashely y Santiago, de como un simple momento trajo consigo que ellos se encontrarán después de tanto tiempo. Después de tanto tiempo pudieron encontrarse, p...