Cap. VIII - Pesadilla

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A pesar de que ambas estaban en completo confort bajo el calor de las sabanas y los abrazos de afecto, Catra seguía más ansiosa de lo normal.
Estaba acostumbrada a tener el sueño liviano y despertarse por cualquier pequeñez en la mitad de la noche, si es que realmente lograba dormirse. Pero hoy su sueño fue interrumpido por el mismo terror de sus pesadillas basadas en lo que había pasado en su pasado.

Era una pesadilla recurrente. Un plano oscuro. Cualquiera con una vista felina como la de Catra podría darse cuenta de que era un ambiente eterno, sin techo ni paredes. Lo único que cortaba la libre circulación del aire era un hombre alto, pálido, de aspecto pulcro e intimidante. Ojos verdes que perforan y dañan, y una voz profunda que quema y lastima.

- Hermana Catra, que placer encontrarnos hoy. - Horde Prime le dirigió la palabra mirándola directo a los ojos.

Ya se había vuelto rutinario tenerlo en sus sueños. Siempre aparecía para atormentarla, no había mucho para hacer más que despertar e ignorar las sensaciones despistantes de la piel.
Lo único diferente hoy es que ella parecía incapaz de despertarse, y el sueño continuó más de lo normal.

- Veo que cambiaste - le decía el hombre imponente mientras se acercaba cada vez con más velocidad. - Veo que encontraste gente que amas... ¿Qué pasaría si les ocurriera lo mismo que a vos?

De la nada su cuerpo empezaba a hundirse en una sustancia verde brillante, ahogándola, quemándole la piel.

Catra sintió cómo se quedaba sin aire.
Lanzó un grito al vacío, sin darse cuenta de que fuera del sueño también lo había hecho.

- Catra, Catra - empezó a llamarla Adora, asustada por su comportamiento. - ¿Qué pasó? ¿Una pesadilla?

No le respondió, su garganta estaba petrificada. Adora la miraba sin entender mucho, recién se había despertado y el grito le había acelerado el corazón a mil. Catra pudo escucharlo cuando apoyó la cabeza en su pecho en busca de un abrazo que la contuviera como había hecho antes.

Se volvieron a dormir, aunque fueron solo unos minutos.

Catra se se levantó exaltada y despertó a la rubia.

- Adora ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?

No entendía nada, de nuevo.

- Si, Catra... estaba durmiendo. ¿Qué te pasa?

- Tengo miedo...

- ¿Sobre qué?

No quería decirle la verdad, no ahora. Era evidente que estaba más que ansiosa, pero debía buscar una excusa para poder responder sin decir todo.

- Escuché un ruido del pasillo y pensé que te había pasado algo. - respondió con una sonrisa totalmente actuada.

- mmm, bueno. Ponele que te creo. - No le creía, pero no podía forzarla a hablar. - ¿Queres que prepare un té? no creo que nos podamos dormir en este estado...

Sin esperar una respuesta, se sentó en el borde de la cama en busca de las pantuflas más cercanas. Sintió cómo Catra la abrazaba por la espalda con fuerza. Unas lágrimas se reposaban en sus hombros mientras la otra chica descargaba su frustración. Realmente algo andaba mal.

- Acompañame a la cocina - le susurró sosteniendo su mano.

Una vez allí, Catra se sentó directamente sobre la mesada y dejó que sus piernas colgaran. Se secó algunas lágrimas con la manga de su remera y levantó la cabeza para encontrarse con que Adora la miraba con ojos tiernos. No pudo evitar sonrojarse.

- Perdón por estar así - le comentó mientras se ataba el pelo. - No me gusta mostrarme vulnerable...

- Ni te preocupes - respondió Adora. Se acercó un poco, quedando entre las piernas de Catra. - acá podes abrirte.

(you seek to) Protect her - [ catradora ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora