—¿Que hace aquí? No entiendo absolutamente nada. —Lucy me susurra al oído mientras firmo un disco.
—Ni idea. —Le miro y le entrego el disco a su dueño.
Pasan unas seis personas más, todas muy majas y simpáticas por cierto. Sobre todo los padres y madres a los que les ha tocado venir hoy a acompañar a sus hijos e hijas.
—Hola. —Digo y sonrío.
—¡Hola, Anne! —Dice Sophie.
Para los que carezcan de buena memoria —como yo—, haré un resumen: Sophie era una de mis mejores amigas al principio, justo cuando llegué nueva al instituto. Pero entonces, tuve unos problemas —los cuales no tengo ganas y ni siquiera soy capaz de mencionar— con unos chicos y chicas de mi clase. Sophie me dejó completamente sola. Por aquel entonces, uno de estos chicos era su novio, y adivinad qué hizo. Se puso de parte de su novio y a mí me olvidó.
Pocos meses después llegó a mis oídos una noticia bastante interesante. Sophie había cortado con su novio y, según la gente, lo estaba pasando fatal. Decían que ya no era la misma, que le faltaba vitalidad. No me alegro de las desgracias de los demás, ¡en absoluto! Pero no pude evitar sentirme un poco ¿satisfecha? Ni siquiera tengo palabras para definirlo. Desde entonces, Sophie se cambió y se fue a estudiar a otro instituto. No la he vuelto a ver jamás... hasta hoy.
—¿Te acierdas de mí? —Me entrega su disco.
—No, lo siento, ¿nos conocemos? —Digo indiferente mirando la tinta que va derramando mi rotulador permanente sobre el plástico transparente.
—Soy Sophie, una compañera de tu instituto. Bueno, ahora mi antiguo instituto.
—Ah sí, ya recuerdo algo sobre ti. —Le entrego el disco.— Gracias por venir, nos vemos en la gira. —Le sonrío y doy por finalizada la conversación.
—¿Podrías hacerte una foto conmigo? —No puede ser. Hace unos años me trataba como un felpudo y ahora me pide autográfos y fotos. Mamá, necesito un psicólogo... o quizás lo necesite ella.
—Claro. —Ella se acerca a mí y pone su móvil frente a nosotras, alarga su brazo y pulsa un botón del teclado.
—Listo. ¡Adiós, nos vemos! —Dice y pasa a ver a Gemma. Increíble.
Escucho la risa de Lucy mientras firma un disco.
Terminamos la firma justo a las cuatro horas. Salimos del centro comercial con algunas dificultades y volvemos a casa. Por cierto, seguimos viviendo todas juntas, después de un año. Cuando llegamos a casa nos duchamos y nos vestimos. Hemos quedado con unos amigos de Gemma para salir de fiesta. Mañana no tenemos nada que hacer, por ahora.
Llegamos al lugar ocho minutos tarde donde hemos quedado con los demás y nos transladan a la zona vip del local. Los amigos de Gemma son súper simpáticos. Han venido sólo a Londres para verla.
Se llaman Pauline, Liam, Will y Joe. Ellos y Gemma se conocen desde que nacieron, ya que sus padres son amigos de la adolescencia. Pero no todos tienen la misma edad que Gemma, todos son mayores menos Pauline.
Joe es un chico muy simpático, aunque he notado su timidez al principio de la noche. Pero después, no he parado de reír con él en todo el tiempo que permanecimos juntos. Es bastante moreno de piel y sus ojos son negros. Amo los ojos negros. Joe es muy alto. Me obliga a levantar la cabeza cuando hablo con él y estamos de pie.
He podido observar que Pauline es bastante presumida y creída. Es muy buena chica, pero podría controlarse de vez en cuando. Ella es rubia y bastante baja de estatura, podría decirse que soy media cabeza, o más, alta que ella, tiene unos profundos ojos pardos.
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El Susurro de Anne
Teen FictionPuede denominarse superación o persecución de sueños. Llame como se llame, es lo primero en lo que piensan al escuchar mi nombre. ¿Y por qué será? Un día, por alguna extraña razón, decidí cambiar mi vida. No es nada fácil arriesgarlo todo sabiendo q...