Un silencio pesado se sentia en el lugar, y parecía, que muy pronto, iba a explotar. Snape y ella no se dirigían la palabra en su despacho, ambos, se había quedado en Hogwarts. Aquel año el castillo se mantenía en silencio, mas de lo habitual ya que no merodeaba ni un alumno.
Liliana había mandado una carta a Narcissa Malfoy, explicándole que Draco se estaba desviando de su misión por su culpa por lo que le borro la memoria.
La chica se había calmado, cuando vio que la Tia Cissy había aceptado su decisión pero a la vez, pidiéndole que lo siguiera cuidándo y que cuando todo esto terminara, le devolviera sus recuerdos.
«¿Y tu quien eres?.»
Recordo aquellas palabras y Liliana sintió como le dolía el corazón con fuerza, era insoportable, pero era lo mejor. Tenia que serlo, si no, jamas podría perdonarse que Draco sufriera de esa manera.
- Entonces... - dijo por fin su padre. - ¿Me vas a explicar por que Draco no te recuerda? - Liliana hizo un esfuerzo para mirarlo. Sin embargo, no pudo. - Es como si alguien le lanzara un encantamiento y olvidara todo lo que esta relacionado contigo... ¿Eres consiente de eso?
- Pues si. - asintió y le miro tímidamente. - Pero... ¿No lo sabias?
- ¿Qué cosa? - alzo la ceja y Liliana escudriño su mente para que no la leyera. - Liliana abre tu mente...
- Severus. - le llamo la profesora McGonagall, al otro lado de la puerta. - El profesor Dumbledore quiere hablar contigo.
Su padre la observo por un largo periodo, luego asintió. - Después hablamos. - se levanto y abrió la puerta. - ¡Ah! Y Liliana, - se dio la vuelta. - No te atrevas a salir sola de Hogwarts, es peligroso.
- Si papá.
Y su padre se fue de su despacho junto con la profesora McGonagall.
Fue donde su habitación y recordó por unos instantes la conversación que tuvo con Dumbledore. Negó con la cabeza, no tenia que distraerse en eso, era navidad y se suponía que tenia que estar contenta.
Abrió la ventana, dejando pasar la fría ventisca que había, al igual que un poco de nieve a su rostro. Miro como a lo lejos, su lechuza llegaba con una nota en su pata izquierda, Liliana alzo el brazo y dejo que aterrizara a su lado.
- ¿Cómo ha estado tu vuelo, Ekaitza?
Le acarició las plumas con detenimiento, eran suaves y agradables para su tacto.
El ave la miro extrañado por unos segundos, pero Liliana no le culpo, últimamente estaba siendo un poco mas melancólica de lo normal.
- Me alegra que lo hayas hecho. - miro a su lechuza. - ¿Cómo te fue evadiendo a los del Ministerio?
La lechuza aleteo orgullosamente en un hombro e inflo su pecho. Liliana solo se rio al verlo alardear y cerro a medias la ventana.
Se sentó en el suelo, y comenzó a sacar sus cosas debajo de la cama. Abrió el tablón mal puesto que tenia en el suelo, y saco una caja.
Acomodo su regazo, mientras que su lechuza se ganaba en su hombro.
Al abrirla observo una caja, en ella estaban sus recuerdos, los regalos de la Familia Malfoy, de los de los profesores cuando era navidad, de sus amigos y de su padre.
Algunos eran anillos, otros collares, tarjetas de cumpleaños o incluso fotos que ella tenia protegidos con encantamientos protectores en caso de cualquier acontecimiento indeseado.
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La Hija De Los Potter. (6)
FanfictionEl mundo ya sabe que Voldemort ha regresado y en Hogwarts se duplicaron las medidas de seguridad. Liliana ha logrado quitar la maldición de los libros y se los ha entregado a Dumbledore pero ahora tiene una misión, que cree que no podrá cumplir. _...