Capítulo 62: Nunca lo diría.

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Extendí la mano con los dedos apretados en un puño cerrado y el dedo índice estirado, presione el botón que resaltaba en la pared sin color y escuché el sonido del timbre llenando mis oídos, aparte el dedo y me enfoque en la puerta desgastada, no paso mucho tiempo cuando escuche los pasos tranquilos y casi perezosos, después la manija de la puerta giro, al abrirse lentamente lo primero que vieron mis ojos fue a la melena revuelta de cabellos negros, los cabellos caían por sus mejillas hasta rozar su cuello y parte de sus hombros, el contraste con la piel pálida era hipnotizante.

Los ojos grandes de JungKook me miraron fijamente pero no dijo nada, dándole una rápida mirada él se veía ileso, llevaba una camiseta de vestir de color negro con los botones del pecho desabrochados, también estaba usando sus pantalones holgados favoritos.

Sonreí, él asintió con la cabeza y después se dio la vuelta dejando la puerta abierta para mí, camino dentro de su casa y yo ingrese cerrando la puerta detrás de mí, caminé por el pasillo sin dejar de sonreír mientras me quitaba los zapatos rápidamente y lo seguía de cerca.

Pensé que lo encontraría enfermo como la vez pasada, pero él incluso tenía el cabello lleno del olor a loción de baño por lo que no debería de estar tan mal como para no pararse de la cama y caminar hasta la puerta.

—A-así que estás aquí... —Hablé sin dejar de sonreír mientras intentaba ignorar mis nervios, venía preparado para todo lo peor pero todo parecía normal—. No respondes el teléfono y no fuiste al instituto.

JungKook se detuvo frente a la ventana que era básicamente la mayor fuente de luz, inclinó la cabeza para ver hacia abajo y el proceso me hizo fruncir el entrecejo cuando noté que su cuello parecía muy delgado, ahora incluso podía ver el hueso de su columna.

—¿Qué día es hoy? —JungKook habló en un tono de voz bajo y calmado pero no se volteó para verme.

—Miércoles...

—Miércoles... —él susurró la palabra sin dejar de ver a través de la ventana—. Oh, es cierto El instituto...

Tragué saliva mientras veía la espalda de JungKook, mis ojos viajaron por su cintura más estrecha de lo que recordaba, sus brazos eran más delgados y su ropa parecía realmente grande para él, ahora incluso su mandíbula se notaba con más facilidad.

—¿Has adelgazado? —hice la pregunta en un susurró.

—¿Hmm? —JungKook volteó a verme pero desvió la mirada de inmediato, él se rascó la nuca con sus dedos más delgados de lo que recordaba—. Hm... Bueno, no he comido mucho estos días.

Rápidamente dejé mi mochila en la esquina sin importarme si caía bien o no y me sacudí las manos en un intento de quitar el exceso de suciedad que realmente no había allí.

—Oh, eso no está bien, prepararé algo rápido. —Me di la vuelta dispuesto a caminar hacia la cocina mientras pensaba en lo que podía cocinar para JungKook.

—Está bien así... —Las palabras de JungKook me hicieron detenerme y voltear a verlo, él se había sentado en el piso—. No tengo mucha hambre.

Guarde silencio mientras observaba a JungKook, sus ojos estaban fijos en el piso y su cabeza permanecía gacha haciendo que los mechones largos cayeran alrededor de su rostro delgado y lo cubrieran un poco, él también se veía más pálido de lo normal.

—MeiHuai... Regresó al centro psiquiátrico. —Él habló de nuevo pero no elevó la mirada para verme.

Apreté los labios juntos y di pasos calmados hacia JungKook, me lamí los labios resecos por los nervios y me arrodille frente a él con cuidado de no hacer ruido, coloque mis manos sobre sus rodillas y lo observé directamente a los ojos intentando que me prestará atención y entendiera que estaba siendo completamente serio al hablar.

🅼ars [El Dios de la Guerra] 無。Kookv Donde viven las historias. Descúbrelo ahora