La noche se cernía con extrema mansedumbre, el cielo estaba lleno de estrellas; el viento a pesar de estar en calma, traía consigo un aire gélido y reconfortante, el silencio instalado era roto por la melodía de las olas, que resonaban contra el aire, formando un espectáculo de armonía.
Sin embargo, nada de eso tenía importancia alguna para Lucifer.
Jeon reposaba sobre la arena clara, las piernas se encontraban abiertas, su vista se perdía delante de la inmensidad azul; la brisa alcanzaba sus cabellos, pudiendo sentirla acariciándolo, como un consuelo divino.
Pero el pobre Demonio no lucía bien, su mente se asemejaba a un huracán, estaba devastado.Pasó la mano en medio de sus cabellos, lanzándolos hacia atrás, a medida que no contenía sus suspiros pesados e insatisfechos.
Agarró la botella que estaba a su lado y la llevó hasta sus labios, bebiendo el líquido amargo.Se culpaba inmensamente, pensaba en todos los “y si” que podría haber hecho o evitado. Y si no hubiese jugado con la moneda, dándosela a Hoseok, aún podría tenerla como una garantía, pero su ego fue lo que lo mató. Generalmente, la confianza excesiva nos ciega, dejándonos a merced de la suerte o de Dios.
Horas habían pasado desde que Jeon llegó a la playa, vagamente conocía el lugar y por eso tenía certeza de que estaría solo.
Anhelaba poner sus ideas en orden, pensar, hacer las elecciones correctas, no es como si aún tuviese muchas opciones.Kim había sido demasiado ingenioso y el Señor del infierno se convirtió en un tonto patético. Namjoon supo utilizar a Jimin y sus poderes para distraerlo, engañarlo y conmoverlo, lo que funcionó inmensamente bien.
Jungkook no podía negar que construyó una pasión, un cariño hacia Jimin, algo demasiado intenso para poder ser explicado por el Diablo. Porque a fin de cuentas, él era su único punto débil, el único que lo haría quedarse o irse.
Sus ropas ensangrentadas evidenciaban lo débil que estaba.
—¡Pero que mierda!—exclamó fuerte y alto, golpeando su propia cara.
Se maldijo millones de veces. Tal vez venir a la tierra había sido un gigantesco error, pues sus ansias de quedarse lo consumían hasta el último rincón de su cuerpo. Fue un deseo tan violento que podría arder y temblar en genuino odio.
Así como el mar, el Maligno flotaba y navegaba sobre las olas: del pelirrojo, en el olor, en la voz, en el beso, en la forma en que gritó y lo dejó. No hubo un arrepentimiento interminable, todo lo que le dijo a Park fue sincero y no volvería atrás, pero pudo haber sido más paciente, comprensivo, no le gustaba hacerlo sentir mal.
Se levantó, lentamente, poniendo su mano en la arena, incorporándose y luego limpiándola.
—¡Infierno!—maldijo casi en un grito, sintiendo todo su cuerpo menos denso.
Agarró la botella, llevándosela de nuevo a sus delgados labios, pálidos por el gélido frio. Bebió todo lo que quedaba, ya no sentía el ardor que tanto amaba.
Apenas terminó, arrojó la botella con extrema violencia, viéndola perderse en medio del mar. Estaba insaciablemente furioso.—¡QUE RABIA!—gritó, escuchando el eco.—Además de todo eso estoy contaminando el medio ambiente.—completó con desprecio, en un monólogo.
Interiormente no quería comprender el porqué de tanta angustia, se sentía en el barro pero no debería. Él era el Diablo, Lucifer, el Maligno y nada, jamás, cambiaría eso.
Su acuerdo con Namjoon fue simple y directo. Tendría hasta el próximo amanecer para encontrarlo en el mismo lugar donde abrió el portal por primera vez. La rabia que recorría sus venas era inusual y el hecho de que Kim no le haya devuelto su moneda lo llenaba de incertidumbre, sin ella no entraría y mucho menos saldría del infierno.
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Caliente como el infierno
Fanfiction¿Alguna vez te has sentido aburrido o simplemente harto de la rutina? Así exactamente se sintió Jeon Jungkook, el señor del infierno se volvió sumamente infeliz y a su vez, dejó el infierno para disfrutar de las noches en California. Teniendo como p...