𝟐𝟖. paul is back

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título original: ECOS DE HYDRA

sinopsis

Hace meses que Paul se marchó para liderar una misión de SHIELD donde los agentes se encargan de desmantelar las bases de Hydra, pero su trabajo no es impedimento para que sus pensamientos lo atormenten.

( capitulo veintiocho, ecos de hydra )

···

Días antes de la batalla de Nueva York.

La noche era fría y silenciosa, rota únicamente por los murmullos del equipo de Paul mientras se preparaban para la incursión. La base de Hydra, oculta bajo las montañas de Europa del Este, era uno de los últimos objetivos de su misión. Paul, líder de la operación en concreto, repasaba los detalles finales del plan con su equipo, pero su mente estaba dividida. Se regañó a si mismo mentalmente por no poder concentrarse correctamente y por recordar cosas que quería olvidar y que en el pasado solucionó con alcohol o huyendo; sin embargo, sabía que no podía simplemente dejar de pensar y eso lo atormentaba con constancia.

El viento cortaba con fuerza a través de las montañas, arrastrando consigo una sensación de desolación que calaba en los huesos. Paul observaba el mapa holográfico frente a él mientras el jet avanzaba hacia la base objetivo. Había liderado decenas de misiones como esta por los últimos meses, pero algo en el aire esta vez lo inquietaba.

La muerte de Hannah lo había cambiado todo para él; había huido, no solo de Hope ni de Natasha, sino también de sus propios remordimientos. Su última conversación con su hermana seguía resonando en su mente como una herida abierta, pues su última conversación con ella había sido una pelea, como siempre. Pensaba de si mismo como un egoísta y cobarde, pero ahora tenía que enfocarse en lo que sabía hacer: liderar, proteger a su equipo y cumplir su misión.

"Es solo otra operación. Entra, asegura los activos, destruye la base, y sal. Nada nuevo", se repetía, pero sabía que sus pensamientos estaban en otro lado.

En Hannah, en Hope, en Natasha y en todo el pasado que intentaba dejar atrás, pero que siempre lo alcanzaba, no importaba lo que hiciera ni que tantas misiones tomara, nunca lograba mantener a su mente ocupada.

—¿Señor? —un agente se acercó a él, con algo de cautela pues Paul parecía muy perdido en si mismo.

—¿Qué pasa? —respondió Paul, endureciendo su tono.

—Estamos a cinco minutos de la ubicación que nos marcaron. Todo el equipo está listo para la incursión.

Paul asintió, mirando a sus agentes. Eran los mejores de SHIELD, entrenados para misiones de alto riesgo, pero aún así, su instinto le advertía que algo saldría mal.

—Bien —Paul suspiró, retomando su postura—. Recuerden: en esta misión no se trata solo de eliminar amenazas, sino de asegurarnos de que no quede ningún rastro de Hydra. Si encuentran algo sospechoso, me lo informan de inmediato.

Los agentes asintieron en silencio, con sus rostros reflejando completa concentración y determinación. Paul se ajustó el chaleco táctico y volvió a mirar el mapa. "Concentrate. No es momento para distraerte con lo que no puedes cambiar", se ordenó con algo de desesperación mientras el jet comenzaba su descenso.

La base de Hydra se alzaba como una fortaleza oscura en medio de las montañas, rodeada de vigilancia electrónica y tropas armadas. Paul lideró a su equipo con precisión quirúrgica, neutralizando a los guardias uno por uno mientras avanzaban hacia el interior.

—Equipo Alfa, conmigo. Equipo Beta, cubran la retaguardia —ordenó en voz baja por el comunicador.

Los pasillos de la base eran fríos y estériles, con un aire opresivo que ponía los nervios de punta. Cuando llegaron a las celdas, Paul se detuvo en seco. Frente a él, detrás de un cristal reforzado, dos figuras se encontraban encadenadas: una chica de cabello castaño y mirada desafiante, y un chico rubio que no dejaba de moverse inquieto.

—¿Qué carajos es esto? —murmuró uno de los agentes.

—Experimentos humanos —respondió Paul, vagamente mientras sentía como el estómago se le revolvía.

La chica levantó la vista, con sus ojos brillantes atravesando a Paul como si pudiera leer sus pensamientos.

—¿Han venido a matarnos finalmente? —preguntó la chica, con un acento marcado.

—Somos de SHIELD —habló Paul con firmeza, pero en el fondo algo aturdido por las palabras de la chica—. Estamos aquí para desmantelar esta base y acabar con Hydra —el chico, que hasta ahora había permanecido en silencio, soltó una risa amarga.

—¿SHIELD? ¿Y eso debería hacernos sentir mejor? Ustedes son iguales o peores que esos idiotas.

—No somos iguales —replicó Paul, algo ofendido pero no muy seguro de sus palabras, dando un paso hacia ellos—. Estamos aquí para sacarlos de este lugar.

La chica lo miró con escepticismo.

—¿Y qué harán con nosotros después? ¿Una prisión? ¿Un laboratorio diferente? —Paul respiró hondo ante sus palabras, sintiendo el peso de la desconfianza.

—Eso dependerá de ustedes —espetó él, en un tono autoritario a pesar de estar algo conmovido—. Pero si se quedan aquí, no vivirán para averiguarlo.

Mientras escoltaban a los extraños individuos fuera de la base, Paul encontró una oficina sellada, que en lo primero que pensó fue que seguramente contenía algunos documentos que parecían importantes. Algo en su interior le decía que debía investigar, asi que ordenó a uno de sus agentes que se encargara de los prisioneros mientras él revisaba los archivos.

Entró con algo de cautela y lo que encontró lo dejó helado.

"Proyecto Soldado del Invierno."

El nombre era suficiente para hacer que sus manos temblaran mientras leía. Sabía que él había sido el responsable de la muerte de Hannah, lo supo desde el primer momento en que lo vió y logró investigar. En el documento logró ver por encuentro detalles clínicos sobre un asesino creado por Hydra, un hombre sin voluntad propia que ejecutaba órdenes sin cuestionar.

Tomó los archivos y los guardó en su mochila, porque mientras revisaba nuevamente los documentos del Soldado del Invierno, Paul tomó una decisión. No compartiría esta información con SHIELD. Si alguien debía lidiar con esto, sería él.

Esto no era algo que podía compartir con SHIELD.

No aún.

Se apresuró a regresar con sus agentes, pues probablemente era la última base que visitarian después de estar tanto tiempo en el extranjero. De vuelta en el transporte, Paul se mantuvo en silencio mientras observaba a ambos chicos. Los dos parecían nerviosos, intercambiando miradas rápidas entre ellos, Paul observó eso pero no le importó pues su mente estaba ocupado en muchas cosas.

—No confían en nosotros —comentó uno de los agentes.

—¿Y quién podría culparlos? —respondió Paul en voz baja.

Pero antes de que pudiera decir algo más, ambos chicos actuaron de inmediato. Con una rapidez impresionante, la chica pareció romper las esposas de ambos y en un abrir y cerrar de ojos, estaban fuera del transporte avanzando a una velocidad impresionante.

—¡Qué mierda! ¡Maldita sea! —gritó uno de los agentes mientras Paul levantaba una mano.

—Déjenlos ir.

—¡¿Qué?! ¡Acaban de escapar!

—No podemos obligarlos a confiar en nosotros —reflexionó Paul, con calma, porque sabía que los agentes no podrían detenerlos, a parte de que era su última base y no quería que su misión se extendiera más y también en el fondo sabía que había algo más; aquellos chicos estaban heridos, física y emocionalmente—. Forzarlos solo los alejaría más. Además, me duele todo el cuerpo y quiero ir a casa.

light-ghost ❛ AVENGERSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora