Pelo negro color azabache.

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Hacía poco que nos habíamos casado, estaba tan enamorado que no podía dejar de mirar su pelo negro color azabache.
La pasión que sentía por ella me cegaba de ver el monstruo que se escondía en su interior.

Me sentí extremadamente celosa de lo que decía de mi tía.

María no pudo evitar sonreír al leer esta parte del diario.

Llevaba horas leyéndolo y no podía dejar de hacerlo. Pero como mañana tenía que trabajar, no tuvo más remedio que irse a dormir.
Después de lo que había leído, no volvería a ver a marco ni a marta de la misma manera. - No sé si me atreveré a volver a encontrarme con ellos- con estos pensamientos se quedó dormida.

Al día siguiente, cuando salí del trabajo, tan rápido como pudo, volvió a su casa y empezó a leerlo.

Un año antes había empezado a trabajar de psicólogo y ya me había comido a dos pacientes. Los cuales eran un peligro para la sociedad.
Tuve mucho cuidado en que mi mujer no me descubriera, cocinando carne humana.
Las dos veces que cociné, me tuve que asegurar que ella estaba durmiendo.
Un día estaba paseando con Laura, cerca de nuestra casa.
- Qué patético. Que se busque un trabajo- Comento despectivamente.
Yo no le respondí. Había algo preocupante en ese comentario.
De lo que me percaté demasiado tardé.
Nunca tuvo ninguna queja que tuviéramos un lobo en casa.
Al día siguiente, cuando llegue del trabajo, no la encontré por ninguna parte de la primera planta.
Al subir a la segunda, vi la luz de la habitación de la bestia encendida.
Al ojear en su interior, vi el lado más oscuro y perturbador de mi esposa.

Se comió a su amante.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora