Esa noche parecía no tener fin con la luna oculta tras las nubes, quizá más tarde todo mejoraría pues un suave viento comenzaba a circular. Apretó el paso, sentía que no llegaría nunca al lugar indicado, no podía estar tan lejos y aún así no podía distinguir nada que se pareciera remotamente a la descripción que le había dado el cuervo.
Aquel muchacho distinguía algunos sonidos como el viento entre los árboles y su propia respiración. No había sonidos de lucha.Lo angustiaba ese silencio. Hasta que un olor golpeó sus fosas nasales.
"Sangre" pensó y un escalofrío se colgó por cada una de las vértebras de su columna. Llegó a un claro en el bosque sólo para darse cuenta que su arribo era tarde, demasiado tal vez. La piel de su cuerpo se eriza, lo que sus ojos le muestran hace que su corazón palpite rápidamente, la adrenalina desboca sus caballos y la ira lo invade, En aquella área sólo hay cuerpos desmembrados, algunos civiles pero sobretodo cazadores.
Se puede ver la angustia y el terror de sus últimos momentos en esos rostros sin vida. No hay que ser un genio para saber qué sucedió. El demonio responsable sigue en el lugar, ajeno al recién llegado, devora aún los restos de una de sus víctimas.
El viento cambia de sentido y el olor del nuevo cazador llega hasta el demonio que se emociona, jamás había llegado a él un olor similar. Fuego. Mucho fuego. Voltea en dirección del cazador y le sonríe. Es un ser formidable el que llegó a su casa, listo para ser degustado.
Rengoku se lanza contra el demonio sin más preámbulos, no tiene tiempo para presentaciones con un ser que no merece ni saber el nombre de quien lo destruirá. A pesar de su habilidad la pelea no es sencilla, tiene que vérselas con un rival de cierto rango, pero no lo suficiente como para que logre escapar. Por fin, logra decapitarlo. No es la forma limpia que hubiera querido pero sus compañeros pueden descansar en paz. Ese maldito ser no volverá a dañar a nadie.
Suspira pesadamente, cada vez es más frecuente que se encuentre con escenas como esa. Los kakushi llegan pocos minutos después, tratan sus heridas y buscan entre el lugar algún sobreviviente. Sorprendentemente hay un par entre los cadáveres, pero están demasiado débiles. Apenas llegaron a tiempo.
Rengoku camina a la población más cercana que tenga una casa de Glicinas. Necesita descansar. Aunque se dice que es el cuerpo el que necesita el reposo, algo no está bien en él. En la casa de Glicinas lo tratan con amabilidad, le dan ropas nuevas mientras espera que reparen las suyas.
Decide tomar un baño, en la tina se acomoda para cerrar los ojos unos minutos. No debió hacerlo, las escenas vienen a su mente, cuerpos regados por todos lados, sangre, tristeza... muerte.
Sus manos tiemblan es como si caminara por una cuerda floja en todo momento, balanceándose peligrosamente para no caer al vacío. ¿Cómo no ha enloquecido? Sale de la tina, apenas se seca, no es como si en ese momento pudiera hacer algo más.
Se sienta junto a la ventana de la estancia que le designaron, está triste. No ha hecho un cambio verdadero, no llegó a tiempo. Quizá su padre tiene razón...
-Te ves tan hermosa- al fin la luna sale de su escondite, aunque falta poco para el amanecer.
Su cordura sigue balanceándose como si nadara en el cielo. Alguien ríe, lo está llamando desde las profundidades de la oscuridad. Su corazón le duele. "Ah! Soy yo el que está ahí" piensa.
Lo saca de sus cavilaciones el sonido de unos golpes en la puerta, son sus anfitriones trayendo comida. Traen una abundante cantidad, conocen de antemano la prodigiosa capacidad de comer del pilar de la flama que es tan solo superado por el pilar del amor. Agradece las atenciones y se sienta a la mesita con la comida.
Siente arcadas, ¿Cómo es que es el único que lo hará hoy? ¿Cuántos de esos cazadores no podrán disfrutar de un festín como aquel? Donde quiera que vaya siente que cae y no hay nada a qué aferrarse salvo la dulce fragancia de la muerte.
Las palabras de Shinjuro lo golpean de nuevo. ¿Cómo siendo un inútil había logrado sobrevivir? Está temblando, se tapa la cara con las manos pero no puede dejar que las lágrimas caigan. Sus lamentos se atoran en la garganta. Siente que le falta el aire. Si pudiese volar, iría a donde sea con tal de no estar en ese maldito trapecio que tiene que cruzar día con día. Definitivamente no puede comer. Deja caer su cabeza sobre su pecho, rumiando su derrota.
-Estás condenado, estas vacilando- esas palabras lo sacan de su trance amargo. Parpadea un par de veces, una mujer anciana lo ve desde la puerta corrediza -No puedes darte el lujo de dudar- comenta mientras le hace entrega de una nota -Llegaron aquí algunos de los sobrevivientes. Todos agradecen que llegaras.
Kyojuro parece no entender ¿Había sobrevivientes? ¿Era un sueño? Se encontraría con sus almas al final de algún sueño, sólo eso podía estar pasando para que ellos le agradecieran por su ineptitud. La mujer le sonrió y le pellizcó fuertemente para que entendiera que no estaba divagando.
-No es un sueño. Si están vivos, es porque llegaste a pelear. Los salvaste- La mujer le ofreció un tazón de arroz -Todos ellos darían la vida por ti, de la misma forma que tú lo harías por ellos. No devalues sus esfuerzos mientras te lamentas la suerte que te tocó- dice la mujer -Puedes huir del dolor pero eso no traerá a los caídos. Aprende de esto.
Kyojuro tomó el tazón y asintió en silencio. La mujer salió, era todo lo que podía hacer, lo demás era cosa del rubio.
"¿Acaso los encontraré al final de un sueño?" se preguntó mientras tomaba el primer bocado, le costó trabajo comer aquella primera cantidad de arroz. Sus lágrimas comenzaron a caer, dio un segundo bocado.
"No llores Kyojuro. no hay nada eterno. Esta tristeza hoy te doblega pero, ciertamente, con el paso del tiempo se convertirá en una fuerza preciosa."
Y por primera vez en el día se le escapó de entre los labios el primer "Umai" y luego el segundo y así hasta que terminó de comer. No podía volver a dejarse caer, no era justo para toda la gente que creía en él y aquellos que esperaban con ansias su regreso.
Apretaría los dientes y seguiría adelante, no ganaba nada llorando. El tiempo no se detendría por él.
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One Shots - Rengoku Kyoujuro
Krótkie OpowiadaniaMi pequeña aportación a la #kyoujurouWeek2022 One shots, sin relación entre ellos. AU, OoC quizá por ahí un NSFW Es la primera vez que participo en estas actividades. Ojalá les guste.