Cuando Marinette cumplió 11 años, su cuerpo ya había pasado por algunas de las transformaciones correspondientes a la edad. Había crecido bastante. Su cuerpo era menudo. Sus piernas y brazos eran largos y delgados como fideos. También tenía una, apenas visible, hinchazón en el pecho.
Marinette entró a trabajar a una fábrica de ropa. Por suerte, era un trabajo que le gustaba mucho. Se entretenía durante horas cosiendo dobladillos y ojales. Aunque se cansaba, no se aburría y siempre aprendía cosas nuevas gracias a las mujeres que la aconsejaban constantemente.
Después de las horas de trabajo, corría a casa de Kagami. Ahí pasaba el resto de la tarde.
Una vez, debido a que había trabajado en la madrugada ayudando a sus padres en la panadería, y luego fue a trabajar a la fábrica, Marinette estaba muy cansada. Pero aún así fue a casa de Kagami, porque sentía que, cada vez, pasaba menos tiempo con ella.
Había estado leyendo un libro para Kagami, pero de pronto se sintió muy somnolienta. Con cada párrafo sus ojos pesaban más. Al final, se rindió y le pasó el libro a Kagami.
-Estoy muy cansada, leelo tu-dijo. Kagami también estaba medio dormida. Abrió los ojos y siguió la lectura con una voz acompasada que hizo dormir a Marinette en un santiamén.
Ya era de mañana cuando despertó. Miró hacia un lado y vió a Kagami con el libro sobre el rostro. Movió su hombro varias veces, hasta que Kagami abrió poco a poco sus ojos. Ambas se sorprendieron y se rieron de sus cabellos desordenados. Con el tiempo, esto se repitió más veces.
Con la pubertad, también llegó esa torpe atracción entre chicos y chicas. Los ojos de los muchachos de la ciudad cambiaron en torno a ella, porque ella tenía una cara bonita y sus ojos azules y grandes eran como estrellas que todos deseaban tener dirigidos hacia ellos.
De pronto, Marinette tenía muchas cartas de amor en sus manos y en la puerta de su casa. Afortunadamente, sólo eran las cartas, ya que su padre se encargaba de ahuyentar a los dueños con su escoba.
Una vez que Kagami fue a la casa de Marinette, se encontró con esas cartas amontonadas en su escritorio. Abrió una y comenzó a leer:
-"Tus ojos son cielo de verano, tu piel nieve de invierno, tus labios las flores de primavera, y como las hojas mueren en otoño, así muero yo por ti..."
Marinette observó a Kagami con su posición relajada y una mano en el bolsillo. Su cabello corto le rozaba las mejillas. Al igual que Marinette, había unos sutiles brotes en su pecho. Sus piernas y brazos eran largos y estaban quemados por el sol. Sus dedos tenían algunas manchas de pintura.
Leyendo ese poema, parecía una artista despreocupada. A Marinette le pareció genial.
Cuando terminó la lectura. Ambas permanecieron en silencio. Después comenzaron a reír. Kagami se dejó caer en la cama, junto a ella.
-¿Quién te gusta?¿A quién vas a aceptar?-preguntó Kagami con una sonrisa picarona. Las mejillas de Marinette se encendieron.
-A nadie. Nadie es suficiente-se pavoneó. Kagami tomó su mano y se inclinó un poco:
-Oh, por favor, ¡déme una oportunidad o moriré como las hojas en otoño!-exclamó Kagami dramáticamente. Marinette la miró con ojos brillantes.
-Está bien, sólo una.
Las dos se miraron con una sonrisa en los labios. Permanecieron quietas, como si cualquier movimiento revelara su desconcierto. Al final, Kagami se levantó rápidamente y atrajó a Marinette en un abrazo mientras fingía repartir besos en todo su rostro. Marinette se había sorprendido un poco, pero pronto recordó que seguían jugando.
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A Falta de Hilo Rojo [MariGamiAU]
RomanceTiempo correcto, persona correcta y lugar correcto. Tal vez ese sea el amor verdadero. Los personajes pertenecen a la serie animada "Miraculous: las aventuras de Lady Bug" de Thomas Astruc. La imagen de la portada no me pertenece.