Capítulo 3: Consecuencias

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Yanira Greymist

Antes de asignarnos nuestras primeras misiones el gremio se encargaba de impartirnos clases prácticas en el combate y teóricas sobre la magia y sus consecuencias. Estudiar nunca fue mi pasión sin embargo las clases eran bastante útiles, seguro que a más de uno le salvaría la vida.

—Debo empezar por el principio, ¿no es cierto? —Refunfuñó el profesor, no se le veía muy contento con esta clase. —Todo el mundo nace con... distintas afinidades mágicas por lo que... —Señaló a un alumno al azar.

—Por lo que... ¿Todos podemos usar cualquier magia? —Contestó dubitativamente el alumno.

—No. El tener distintas afinidades mágicas define qué tipo de habilidades heredamos. —Respondió rápidamente Jay después de alzar su mano.

—Muy buena respuesta joven. —Felicitó el profesor. —Entonces, si alguien posee afinidad al fuego podría lanzar este mismo por las palmas de sus manos, ¿Cuál sería la consecuencia de ese tipo de magia? —Esta vez me señaló a Jay directamente.

—Se quemaría las manos. Dominar el fuego no te garantiza que seas inmune a este, al igual que usas magia de agua acabarías deshidratado, exhausto si usas curación, paralizado con quemaduras si usas el rayo.

—Correcto, de nuevo.

—Sin embargo, usted se equivoca en algo, profesor. —Afirmó Jay, el profesor arqueó una ceja. —No todo el mundo nace con alguna afinidad mágica, yo no poseo ninguna.

Todos miramos extrañados a Jay, por muy débil que fuera todos podíamos dominar algo de magia, era absurdo que existiese alguien sin un ápice de magia. Observé su rostro, parecía calmado, creía que estaría algo triste, me alegraba que no fuera así. Jay es alguien muy inteligente, no creo que necesite apoyo de la magia para cumplir lo que se proponga, aunque debe ser frustrante que todo el mundo pueda hacer algo que tú no, algo tan básico como respirar, al menos no tiene que lidiar con las consecuencias de ningún tipo de magia.

El profesor no dudó de la palabra de Jay, no hizo ningún comentario al respecto. La clase continuó como si nada hubiera pasado. Cuando se acabó la lección Jay salió hacia el jardín del gremio, le seguí sin decir ni una sola palabra.

—Ahora que sabes mi pequeño secreto, ¿quieres seguir siendo mi compañera? —Preguntó Jay tras sentarse en un banco.

Me encogí de hombros, no entendí muy bien la pregunta.

—¿Por qué no iba a querer?

—Soy una desventaja táctica. —Refunfuñó mi compañero.

—Hay muchas personas que no utilizan su magia, las consecuencias a veces son horribles, no te machaques por ello, me da igual que tengas o no tengas esa habilidad, lo que importa es que sepas hacer bien el trabajo. —Coloqué mi diestra sobre su hombro. —Pasamos la prueba sin usar magia, no es necesaria Jay.

Durante unos instantes Jay parecía distraído, como si estuviera en otra conversación, cuando recuperó su atención volvió a mirarme.

—Espero que esto no tenga consecuencias. —Bromeó Jay.

—Por favor, no me vengas con la basura de la magia de la amistad, mi abuelo siempre me contaba cuentos de princesas que resolvían sus problemas siendo amigas.

Seguimos hablando hasta el anochecer, el tiempo se me pasó volando, aunque conozco a Jay de hace unos días me siento muy cómoda a su lado. Fuimos a la cantina del gremio, estaba bastante animada, la música era increíble y el ambiente muy festivo. Nos sirvieron una cena un poco peculiar, desde luego que no me esperaba los platos refinados a los que estaba acostumbrada, es más, agradecía que no fueran esos horribles platos, muchas florituras y poca comida, lo peculiar de la cena era que la entregasen mujeres casi sin ropa.

—Jay. —Tiré se la manga de su camisa. —¿Han atacado a estas señoritas? ¿Por qué no llevan apenas ropa?

—¿No te has enterado? —Contestó Jay mientras le echaba el guante a su sopa. —Hoy la cena la patrocina el burdel del Lazo Morado como agradecimiento a nuestros servicios del último mes. Por lo visto ayuda mucho a mantener la moral y el ánimo de nuestros compañeros.

—¿Esto motiva a nuestros compañeros?

—Sí.

—¿¡Por qué se iban a motivar por ver mujeres desnudas!? —Mi rostro se tornó rojo ante la incongruencia.

Tras acabarnos la cena se acercó a nosotros la jefa del gremio, no parecía pasárselo tan bien como los demás pero no se la veía disgustada. Con un gesto de cabeza nos llamó para que la siguiéramos, nos llevó a su despacho, imagino que para hablar mejor puesto que allí no se escuchaba toda la música y el jaleo de la cantina. Su despacho era bastante elegante, muebles de muy buena madera y estanterías repletas de libros, por la primera impresión que me causó Alison me imaginaba que tendría muchas armas y trofeos colgados pero no había ni uno solo.

—¿Habéis comido bien? —Preguntó nuestra jefa.

—Sí, aunque a mi compañera le pilló por sorpresa el evento del burdel. —Respondió Jay.

—Calla. —Le golpeé con el codo. —Bastante bien, sí, gracias. ¿Para qué nos ha llamado? Si puedo preguntar, claro.

—La pasada noche el Filo Plateado y la guardia de Atnam nos informó que un vampiro se les escapó de la ciudad y se escondió en nuestro bosque, por lo visto era un joven recién convertido de vuestra edad más o menos.

—¿Quiere que le demos caza? —Pregunté.

—No, solo era para que tengáis cuidado cuando vayáis de noche por el bosque.

—¿Y ya está? ¿Para eso nos ha llamado? —Jay arqueó una ceja.

Alison suspiró.

—Sois un poco impacientes, por favor, dejadme acabar. —Contestó. —Fuisteis los primeros en acabar la prueba de ingreso por lo que tengo bastante confianza puesta en vosotros, por ello quiero encargaros vuestra primera misión oficial.

Mi compañero iba a abrir la boca pero este la cerró de inmediato al ver como nuestra jefa le fulminó con la mirada.

—Se acerca el tiempo de la cosecha, así que también se acercan los goblins, mañana entregaré un mapa donde estará seleccionada la granja en particular para proteger a cada grupo, os he asignado la granja más importante de toda Atnam, no me defraudéis.

Ambos asentimos, me llenó de mucho orgullo que Alison mostrase tanta confianza en nosotros. Salimos de su despacho, me despedí de Jay en el pasillo y me fui al edificio de las chicas donde estaba mi habitación.

Mañana será un día importante, espero que no haya consecuencias.

Crónicas de Atnam [1ra Parte]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora