Marido y Mujer.

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"¿Todo bien?"

"Si, Willy, estoy terminando de prepararme, ¿podrías dejar de reventarme el móvil a mensajes? Creo que no es el día ni el momento."

"Solo quiero saber que estas a salvo, Mich..."

"Sería mucha casualidad que también me secuestrasen en mi segundo intento de boda, ¿no crees? Tengo que dejar el móvil y terminar. Nos vemos muy pronto. Ponte guapo, ¿eh? Te quiero"

Otra vez en el mismo coche, con el mismo traje, y dirigiéndome al mismo lugar. No, no era un déja-vu, realmente había vivido esa misma situación dos veces.

Decir que hoy es el día sería muy repetitivo, por lo que diré que hoy es el "Día, versión 2.0". Un nombre estúpido, lo sé, pero es que ahora mismo no se me puede pedir más, estoy que me subo a la lámpara. Otra vez esos nervios que te encogen el estomago, esas mariposas que deciden revolotear en tu interior, inquietándote. Esa respiración acelerada, ese pulso rápido, y esa sensación de que nunca has sudado tanto en tu vida. Mirarse en el espejo del retrovisor una y otra vez para estar seguro de que estas lo más presentable posible para la persona que amas, mientras imaginas, en tu cabeza, como irá vestida, cuan bella se verá, como será ese día de increíble, y como pasarás a su lado el resto de tu vida.

-¡Deja de toquetearte el pelo, Willy, por dios, me estás poniendo de los nervios y voy a acabar estrellando el coche!- Luzu me miraba a través del reflejo, mientras se reía de mi situación actual.- Tranquilízate hombre, que tampoco es para tanto.

-Lo dice el hombre que el día de su boda tuvo que apoyarse en su asiento al ver a Lana acercarse al altar porque si no se desplomaba de los nervios, ¿no?- Abrió la boca para intentar replicarme, pero casi al instante la cerro, para que después los dos estallásemos en risas.

-Y fue una reacción desmedida, lo sé. Por eso te lo digo, no quiero tener que hacerte el boca boca el día de tu boda...- volvimos a reírnos, y entonces me sentí mucho más cómodo y tranquilo.- Va a ser un día increíble, Willy, disfrútalo.

-Lo sé, y lo haré.- asentí, con una sonrisa de oreja a oreja que apenas había desaparecido desde que había salido por la puerta de casa con aquel chaleco gris y esa corbata plateada.

En tan solo unas horas sería el marido de la mujer que amo.

Llegamos al complejo donde celebraríamos la ceremonia y el banquete, y allí pude sentir como volvía a quedarme sin aire al ver sentadas en el banco a las mismas personas que estuvieron aquel fatídico día. Me miraban curiosos, recordando los hechos acaecidos, y me sonreían, lo que tomaba como un apoyo, como una señal. Recorrí la misma alfombra roja, y acaricié con los dedos los mismos decorados florales. Olía igual, a coco y jazmín, quizá por las velas, quizá por alguna de las plantas, no lo tenía claro. Y mis pasos me llevaron al mismo altar donde esperé aquel día, y donde ahora esperaré a que Mich llegue y se coloque a mi vera.

Sentí una mano pequeña sobre mi hombro, y me giré para ver a mi madre con una sonrisa espléndida.

-¿Nervioso?- titubeé un poco antes de asentir, lo que provocó que ella se riera.- Todo va a salir bien, ya lo verás hijo, hoy tendré razón.

-Lo sé, mamá.- tomó mi cara entre sus manos, y se puso de puntillas para besarme la frente. Después, lamió su dedo y limpio de mi rostro los restos que su carmín había dejado.- ¡Mamá!- me quejé. Manías de madre...

-Hijo, yo...

-Estás orgullosa de mí, lo sé.- la interrumpí, y entonces acarició mi mejilla sonriendo con ternura.

-Hijo, yo te quiero un montón.- y entonces me abrazó, y yo la correspondí, con el estómago cargado de sentimientos y las emociones a flor de piel.

2da TEMPORADA "Tras una pantalla, Tito Willy" (Willy Fanfic.)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora