William Peeler
Al caer la noche sentí un gran alivio en mi interior, por fin podría moverme más libremente y explorar a mi antojo los alrededores. No lo he comprado de primera mano pero los cuentos que madre me contaba por la noche decían que los vampiros morían al tocar la luz del sol.
Tras un par de horas caminando por el frondoso bosque observé una luz a la lejanía, al acercarme vi que era una enorme granja, parecía que estaban montando guardia, un señor bastante ancho y con un sombrero de paja me observó.
—¡Eh! Muchacho, ¿Qué haces fuera de casa a estas horas? —Preguntó el granjero. —¿No tienes casa o qué?
Negué con la cabeza y me acerqué poco a poco a él tapándome el pijama con una sábana harapienta que encontré en el bosque.
—¿Cómo te llamas?
—William, señor.
El granjero agarró mi cara con su diestra, era bastante grande.
—¿Q-qué hace? —Farfullé.
—Asegurarme, parece que no eres un goblin, últimamente son muy inteligentes.
Acabó por soltarme, esta vez me agarró gentilmente el hombro, su rostro mostraba empatía.
—Me llamo Bob, puedes quedarte aquí un tiempo si lo deseas, aunque este lugar no es muy seguro ahora mismo.
—Intentaré ayudar en lo que pueda.
—¿Sabes luchar? —Preguntó mientras caminaba hacia el edificio central de la granja.
—No, señor.
—Entonces ayudarás en las tareas cotidianas de la granja, pero si algún malnacido nos ataca, defenderás a la familia, ¿entendido?
El tono de Bob se endureció, parecía que no era la primera vez que su granja corría peligro, parecía bastante preocupado. Para ser una granja el lugar estaba bastante protegido, habían colocado barricadas por todo el perímetro, seguro que también tenían alguna que otra trampa escondida.
—Bob.
—¿Qué te pasa muchacho?
—Entiendo que los goblins son una molestia pero, ¿por qué tanta precaución? —Pregunté tímidamente. —Creía que eran criaturas débiles.
—Se nota que has sido un niño de ciudad, los goblins son una amenaza en potencia, pero hay algo que me asusta.
—¿Puedo preguntar qué ha sido?
Entramos en lo que parecía ser el lugar donde Bob vivía, era bastante acogedor, el fuego de la chimenea daba muy buen ambiente y el olor a comida despertó en mi una sensación muy nostálgica, parecía que no comía nada desde hace siglos. Bob me hizo un gesto para que me sentase en la mesa, cogió un baúl y sacó de este un rollo de papel.
—¿Eso es lo que te ha asustado? —Volví a preguntar.
—Son planes, muchacho. —Respondió mientras extendía el rollo en la mesa. —Planes de asedio hacia las granjas de Atnam.
—Pero, eso es bueno, ¿No? habéis conseguido información sobre el ataque, ahora sabréis como defenderos.
—No lo entiendes, son planes, ¡planes! ¡estamos hablando de goblins que planean ataques de forma escrita! —Exclamó Bob dando un golpe en la mesa. —¡Los goblins nunca han sido tan inteligentes!
—Quizás... ¿Estén recibiendo ayuda de otra raza?
—¿Por qué otra raza querría asaltar unas granjas? Son muchas incógnitas muchacho. —Bob suspiró. —Solo eres un niño de ciudad, no pasa nada. Arriba tienes una cama libre, procura descansar, mañana será un día duro.
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Crónicas de Atnam [1ra Parte]
FantasyAtnam es una ciudad que guarda muchas historias, sin embargo, el foco principal ahora mismo lo sostiene una joven aspirante a cazadora la cual se enfrentará a diversos peligros que atentarán contra su vida y la de su nuevo compañero Jay. Durante su...