El camino de regreso a casa fue muy divertido, Lisa le escribió a su prometido lo sucedido y él la llamó de inmediato, la felicito por haber roto las reglas y le deseaba que disfrutara su nueva improvisada despedida de soltera.
A Pablo le preocupaba que Lisa estuviera tan sujeta a las exigencias de su madre, era demasiado joven aún y nunca había vivido fuera de sus dominios, tenía que ir acostumbrándose y yo estaba segura de que mi tía tendría una buena excusa para los invitados de la boda.
—Hasta ahora llevamos doce mujeres, todas amigas de Lisa, algunas se han salido de la despedida de soltera de tu tía —dijo Angust entusiasmado.
—¿Te apetece una pijamada? Claro, no una pijamada convencional, usaremos baby doll provocativos, habrá bebidas alcohólicas y bocadillos, Angust organizará varios juegos.
—No te preocupes, estarán prohibidos los celulares, cámaras, grabadoras, ya contraté el equipo de seguridad de Eva —dijo Angust al ver que Lisa estaba asustada.
—¿Y dónde será esta pijamada?
—En mi chalet, es digno para una fiesta así y tiene una decoración propia para la ocasión.
—Pero si tú quieres lo organizamos en mi cuarto —le dije a Lisa.
—No conozco el chalet de Angust y me da mucha curiosidad —contestó Lisa
—Es la casa de una diosa, de una diosa zorra.
—Lisa, ¡mi tía me está llamando!
—¡No le contestes! —gritó Angust
—Le dejaremos una nota de voz
«Tía, Lisa decidió acompañarme a la casa, y le organizaremos una despedida de soltera en casa del abuelo, no te preocupes, será elegante y no habrá ni una foto».
—Espero que ese mensaje la tranquilice —dijo Angust
—La dejara tranquila sabiendo que vamos donde el abuelo —dijo Lisa
—Estoy muy agradecida a ambos, los quiero —dijo Lisa, quien no tenía tolerancia al alcohol y ya la copa de champagne la estaba poniendo sentimental.
Entramos en la casa por la puerta principal, eufóricos y llenos de emoción, primero íbamos a analizar algunos detalles en mi cuarto, ya nos esperaban treinta diseños de lencería de lujo, con las tallas de todas las invitadas. La Perla, Bordelle, Andrés Sardá y muchas marcas exclusivas, pero mis favoritos eran los diseños de I.D Sarrieri.
—¡Abuelo! —exclamó Lisa al verlo.
— Mi pequeña nieta adulta, me he estado preguntando de qué se trata este ir y venir de gente. Han llegado paquetes, joyas y cosas extrañas —dijo mi abuelo abrazándola.
—Eva y Angust me están preparando una despedida de soltera de última hora.
—¿Y qué paso con la de tu madre?
—Era anticuada —dije antes que Lisa o Angust dijeran la verdad.
—Es mentira —dijo Angust subiendo las gradas en dirección a mis habitaciones.
—¡No es tu asunto! —le grité.
Angust hizo una mueca de inconformidad y continuó subiendo los escalones.
—Abuelo, qué vergüenza, mi madre echó a Eva de la fiesta, porque, según ella, me opacaba, y está claro que, a donde vaya, va a opacar a todos —dijo Lisa compungida.
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Eva no mordió la manzana
RomanceUna propuesta que va entre la ironía la Eva de los pasajes bíblicos y la protagonista con el mismo nombre que pretende vivir sin ataduras y sin pensar dos veces en las consecuencias es lo que marca la nueva historia de Elia Santos: Eva no mordió la...