CAPÍTULO 142

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-¡Taylor, mi amor!- me elevó del suelo entre sus brazos y mientras yo reía de la emoción y rodeaba su torso con mis piernas.

-Te amo, te amo. Nunca te separes de mí-, musité mientras él depositaba besos en mi rostro.

Los fotógrafos tenían toda su atención sobre nosotros en pleno aeropuerto mientras yo lo recibía. Saludé a algunos compañeros de Derek los cuales ya conocía, para saber si ya les había llegado la invitación a la boda, y estaban prestos a asistir. Derek tenía una cara de felicidad indiscutible, y parecía orgulloso de tenerme a su lado.

-¿Me extrañaste?- preguntó mientras se situaba en su auto, que yo había conducido hasta el aeropuerto, pero que ahora él conduciría hasta la mansión.

-Claro que sí-, reí emocionada.

-Pues yo te extrañé aún más- giró su mirada directamente hacia mis ojos, lo cual hizo que me derritiera. -Te ves más hermosa que nunca, ¿Qué has estado haciendo?- sonrió mientras decía.

-No podrás creerlo, se me ha despertado un hambre voraz. Y es imposible calmarla, o pasarla desapercibida-. Mencioné. -También he hecho bastante ejercicio.

-Mmm... Con razón te ves más sexi- puso cara de pervertido y puso su mano muy cerca de mi entrepierna, a lo que yo la aparté de inmediato por inercia.

Él tomó una bocanada de air lo suficientemente audible, denotando sorpresa y arrepentimiento. Quizá se preguntaba porqué era yo tan exagerada; pero él siempre era más comprensible de lo que me esperaba.

-Lo siento, Tay- lamentó apenado.

-No te preocupes, Derek. Ya pronto lo podrás hacer con total libertad- dije para tranquilizar cualquier sospecha. Sin embargo, esto no era cierto. Mi mente no soportaría un encuentro intimo, aunque fuera el mismísimo Derek. Si tan solo pudiera hacer algo para evadir ese momento que indiscutiblemente iba a pasar...

El resto del trayecto a mansión hablamos de todas las cosas que habían sucedido mientras habíamos estado separados nuevamente. Le conté todo sobre el vestido, excepto la descripción del mismo ya que como había dicho, quería que fuera una total sorpresa para él. Él me comentó sobre las victorias que había tenido con el club y lo feliz que estaba el técnico con su buen trabajo. Al llegar, solo estuvimos en el jacuzzi, en el cual me acomodé dentro de sus brazos, y me quedé dormida. Derek me despertó con besos en el cuello.

-Sería un placer dejarte durmiendo, pero me matarías se te pusiera tu ropa para dormir sin que te dieras cuenta- dijo con un suave tono en mi oído.

Como pude, salí de allí, y secándome a medias con la toalla, me dirigí al baño a cambiarme. Derek me alcanzó en la cama, y de inmediato caí profunda de nuevo.

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Estando en Berlín - (Manuel Neuer)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora