Por cierto, Wattpad ando con algunos problemas y me elimino casi todas las imágenes de los toros que puse para el libro. Arreglarlo y restaurar cada una seria super complicado, hasta que no vea si fue un error o no, lo dejare como esta.
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El primer momento la apariencia del hombre frente a él vaya que le llamo la atención, era muy lindo. Como eran compañeros de entrenamiento en busca de las Cloth de oro, Francisca no tuvo problemas en acercársele a hablar, después de todo, si ambos salían victoriosos lo más normal es verse a diario, lo mejor era empezar a conocerse. O eso pensada. Quedando más impresionado que antes, al verlo de frente los puntos que tenían en lugar de cejas le parecieron extraños, pero pronto entendió que eran parte de su lugar de origen.
Para Francisca eso le sumo a su misterioso compañero en su apariencia única. Su piel se veía tersa y suave, algo que nunca había visto en algún otro caballero o aspirante, lo dejada con ganas de querer tocarlo pero como apenas se conocían no quería parecer inapropiado. Apareciendo otra persona idéntica a él a los pocos minutos de empezar a hablar. Cayendo en cuenta sin muchos problemas del hecho que eran hermanos gemelos.
Ambos eran igual hermosos a los ojos de Francisca. No tenía problemas en admitirlo, después de todo eran casi puros hombres en todo el santuario, había visto que no era tan raro tener esos roces entre ellos.
- Sage. Él es mi hermano Hakurei. - Se presento, eso le ayudada para distinguirlo. - Un gusto en conocerte.
- Francisca. Aspirante a Santo de Tauro. - Les informo. - Si no les molesta, vaya que son atractivos.
- Muy adulador. - Hakurei dijo, sonrojado por tanta caballerosidad en el hombre que tenían en frente. - Gracias. Pero espero que no seas puros alagados.
- Descuiden, se a lo que vine. - Apretando el puño con confianza les aseguro. Ya tenían un ligero control del cosmos que les facilitaría el combate por la búsqueda de las armaduras. - Que me deje llevar por ser la primera vez que veo un Muviano es otra cosa. - Les guiño el ojo. Rápidamente los 3 se hicieron lo suficientemente cercanos.
Luego de su ligera conversación y sección de halagos, los aspirantes a dorados se reunieron con el patriarca, aun eran muy jóvenes después de todo. La presencia del hombre imponía respeto y experiencia, por más que pareciera un completo un viejo no lo hacía parecer menos imponente.