Un nuevo recuerdo

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Un Nuevo Recuerdo





Severus despertó al día siguiente primero que Harry. Miró el reloj colocado sobre la chimenea de su recámara, no tenía nada mágico, tan sólo señalaba la hora. El día que lo compraron, notó que Harry miró desilusionado el aparato pero no dijo nada y aceptó que Severus eligiera el que había querido.


Aún estaban por dar las seis de la mañana pero no creía poder conciliar el sueño nuevamente.


Harry continuaba dormido abrazado de su esposo, con su cabeza sobre el brazo de Severus, tenía una ligera sonrisa dibujada en sus labios. El ojinegro dobló su brazo para acariciarle el cabello, la noche pasada había sido inolvidable, como cada noche desde que estaban juntos.


A pesar de los años transcurridos, sentía que su amor por Harry aumentaba con el tiempo, al igual que su miedo algún día a perderlo. Siempre procuraba no pensar en eso, y en esa ocasión no fue diferente, cerró los ojos apartando cualquier pensamiento angustiante, ahora lo único que importaba era que Harry era su esposo y que se amaban.


El ojiverde se removió un poco en su lugar, parecía estar teniendo un sueño agitado, aunque también agradable por el gemido que brotó de su garganta. Severus arqueó una ceja al sentir cómo su esposo se pegaba más a su cuerpo, ambos continuaban desnudos y pudo darse cuenta que una parte de la anatomía de Harry había despertado antes que él.


Iba a moverlo cuando cambió de opinión. Una expresión traviesa ocupó sus facciones. Con lentitud para no despertarlo sacó su brazo de debajo de Harry, y aunque el chico protestó, no abrió los ojos.


Severus aguardó un momento antes de continuar, y al comprobar que el ojiverde permaneció dormido, se introdujo bajo las mantas, y de un solo movimiento acaparó la semi erección del más joven.


Harry se arqueó ligeramente mientras su ceño se fruncía como si tuviera un dolor, aunque no precisamente algo desagradable, al contrario, era ese tipo de ansiedad cuando el placer se hacía aún más inmenso.


— Severus... —jadeó dormido.


Su nombre en labios del ojiverde era el mayor placer para Severus, adoraba servirle y proporcionarle goce y deleite. Con cuidado separó aún más las piernas de Harry para poder acomodarse entre ellas y tener espacio de acariciarle sus zonas más íntimas.


La bolsa con los testículos del joven se contrajeron cuando la cálida mano del pocionista los envolvió en un suave apretón. Sacó el miembro de su esposo de la boca y comenzó a besarlo en toda su extensión, abarcando de la oscura alfombra de su pubis hasta los muslos que le sabían delicioso.


Severus lamió el espacio entre los genitales de su esposo y sus piernas, era un lugar cálido, firme y muy suave.


La respiración de Harry era algo más acelerada a cada segundo, en sus sueños podía sentir el cabello de su esposo acariciándole y le gustaba... Le gustaba saberlo ahí, saboreándole.


Cuando terminó de darle cariño a cada uno de esos lugares, Severus volvió a envolver la erección del ojiverde en su boca, hasta el fondo, hasta sentir que su punta tocaba lo más profundo de su garganta y gotas saladas resbalaban por su faringe en pequeñas dosis.


Contuvo la respiración para poder aguantar más, amaba sentir los músculos de Harry tan duros. El joven extendió sus piernas mientras arqueaba un poco su columna lo cual ayudó a que su pene se adentrara más.


— ¿Sev? —le llamó entreabriendo los ojos, apenas podía hablar entre los jadeos de placer que tenía.


Severus no respondió pero supo que su esposo había despertado y entonces succionó con fuerza. Harry volvió a cerrar los párpados ante el placer que eso le hizo sentir. Sus manos se aferraron fuertemente a las sábanas bajo de él.


El ojinegro le liberó un segundo para susurrar un "te amo" y volver a succionar con fuerza.


Esas dos palabras cayeron hasta el corazón de Harry, quien empezó una serie de movimientos con su cadera consiguiendo sentir más los roces de la lengua de su esposo. Y así, subiendo y bajando llegó el momento en que se retorció jadeando ruidosamente mientras dejaba caer todo su semen en la caliente boca que lo recibió.


Aún respirando cansado, Harry se armó de fuerzas para levantar las mantas. Sonrió al ver a Severus lamiendo los restos y ayudándose con los dedos para no dejar nada, ni una sola gota, fuera de su cuerpo.


— Parece que hoy amaneciste muy caliente, cielo —suspiró Harry.

— Estabas lleno, y no desperdicio algo tan delicioso.

— ¿Tú como estás?


Severus regresó a su lugar sonriéndole a su esposo, le besó con suavidad sin responderle, pero Harry llevó su mano hasta la entrepierna de su compañero y notó que aún continuaba endurecido.



— ¿Te ayudo con eso?

— ¿Quieres masturbarme?

— Me encanta masturbarte... pero no sé, como que hoy se me antoja usar mis manos para abrazarte.


Harry se giró para sentarse a horcajadas sobre Severus.


— Déjame prepararte. —pidió el ojinegro al comprender la intención de su esposo.

— Después de las tres veces que me tomaste anoche creo que lo último que necesito es preparación. —rió suavemente mientras ayudaba a Severus a quedar sentado, recargado sobre una pila de almohadas.

— ¿Seguro, Harry?... puede ser incómodo para ti ahora que terminaste.

— Yo jamás termino sin ti.


Harry le besó dulcemente antes de levantar su cadera, colocarse en posición y él mismo irse sentando sobre el pene erecto de su esposo. Sus labios se fruncieron un par de segundos antes de arrojar un jadeo placentero. Snape quiso sujetarlo pero el joven se dejó caer de un golpe.


Severus gimió, pero enseguida Harry removió su cadera consiguiendo callarlo ante lo rico que sintió el movimiento. Al ver la expresión de su esposo, le abrazó besando su cuello antes de retirarse y apoyándose en los hombros de Severus, Harry empezó a subir y bajar frenéticamente.


El ojinegro se sentía en la gloria, con su miembro tan apretado dentro de Harry, tocándolo hasta el fondo, disfrutando de los quejidos ahogados del ojiverde cada vez que se impactaba en su próstata. No pudo durar demasiado, fue cuestión de unos cuantos minutos cuando se permitió descargarse e inundar el interior de su esposo.


Al ver que había cumplido con su propósito y Severus ya descansaba aliviado, Harry se retiró de él dejándose caer a su lado.



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