El uno para el otro.

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-Puedes contármelo.- me miraba a los ojos. ¡Dioses estrellas! ¿Por qué tenían que ser verdes? Me encantan los ojos verdes. O eso creo.

Divagué un poco en esto. ¿Comenzaba a recordar, o solo deseaba a hacerlo?

-¿Entonces...?.- su voz me sacó de mis pensamientos. Le sonreí.

-Ven, vayamos a dentro.- fui yo la que tomé su mano esta vez. Llegamos a mi cuarto. Cuando pasé la puerta fue como si hubiese sido la primera vez que entraba. Ahora podía notar cosas que antes no. Tal vez por la nueva perspectiva que tenía al estar cerca de Ruben.

Ambos nos sentamos en mi cama. Y comencé.

-Puedes contarme tus secretos. Y así yo contestare tus preguntas.- Y así fue. Le conté todo lo que recordaba y todo lo que me habían dicho. Finalmente dije

-Es complicado no entenderse a si mismo.

-Si, pero cada quien pelea sus luchas y, justo ahora tu peleas la tuya. Las armaduras te ayudan, es lo que hacen, protegen a sus propietarios, o por lo menos lo intentan. ¿Puedes ver hacía atrás?.- Lo volteé a ver. Estaba junto mia, viendo hacía el infinito.- ¿Puedes mirar atrás?.-Traté de recordar algo, lo que sea.

-No hay nada. Esta todo en blanco.

-Nadie dijo que sería fácil.

-Nadie nunca dijo que sería tan difícil. Duele.

-Lo se. Pero, las armaduras están para proteger al portador, o al menos intentarlo. Para eso fueron hechas. Y así me siento.- una sensación de hormigueo recorrió mi pecho.

-¿Cómo?

-Como si hubiese sido hecho para ti. Para protegerte.- lo miré y enseguida continuó para que no pudiera decir nada.- Y sé que te acabo de conocer, y sé que hay más armaduras y sé que son aún más resistentes unas que otras y sé que tal vez esta armadura no te merezca, pero es lo que esta armadura más quiere. Y sé que si no lo hago me arrepentiré después y sé que tal vez, si lo hago también me arrepienta. Pero prefiero arrepentirme por algo que hice que arrepentirme por algo que no. Y...- me miró a los ojos.- Te quiero proteger, por que siento esta necesidad. Como si cada parte de mi cuerpo se ahogara cuando lo tocas. ¡Dios! Soy un verdadero psicópata.- agachó la cabeza y rio.

Se quedó un momento así. Sonriéndole al suelo.

Tal vez no esté familiarizada con el amor, o por lo menos no lo recuerde, pero, si lo que siento hacia Ruben no es amor, debe de ser un poder cósmico de atracción que hace que nos reencontremos en cada vida que pasamos. Por lo menos así se siente. Ahora yo tenía una sonrisa gigantesca en mi rostro y lagrimas humedeciendo mis mejillas, cayendo una a una en las sabanas. ¿Cómo es que puedes llegar a querer a alguien tanto, en tan poco tiempo y que ese amor fuera correspondido. Cuántas veces sucedía algo así? Bueno, eso era mi definición de "destinados" o "el uno para el otro", pero creo que es casi lo mismo. Alargué mi mano, hasta tocar su hombro, en seguida me volteó a ver. Tenía aún la sonrisa. Y yo la mía. Lo abracé.

-Gracias.

-¿Por qué?

-Por encontrarme.

Sus ojos cayeron en los míos. Se fue acercando a mis labios cada vez más y les dio un dulce y largo beso. Después lo miré, agradecida con los dioses por haberme permitido hallarlo de nuevo, por que estaba segura de que lo conocía. Y si él no me recuerda de esta vida, fue quizás, en otra.

Destinados. (Ruben y tu).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora