NEW VERSION: XIV.

1.2K 60 10
                                    

LONDRES, INGLATERRA

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

LONDRES, INGLATERRA. | CLARISSA.

Estaba contando las horas para que mi agente entrara a la fiesta para así poder recuperar a mi hija de esa mafia. Luego de comunicarme con el asqueroso mafioso, decidí dar por finalizada la paz y recuperar a mi hija como pudiera.

Sergio y yo decidimos infiltrar a un agente del C.O.A.D. en la fiesta que la familia Clynner estaba haciendo ahora mismo. Hacía dos horas nuestro soldado había aterrizado en Italia con pasaporte e identidad falsa, algo que funcionó, ya que los Clynner le dieron el acceso al país.

El plan que habíamos creado se basaba en que el agente, además de salvar a Hayley iba a espiar a la pirámide para así poder tener ventaja cuando los ataquemos en el futuro.

El lugar donde se estaba festejando la fiesta estaba repleto de criminales, además de la familia Clynner también estaban presentes las familias más importantes de la mafia, sin olvidar a los Ferretti.

—¿Toni, estás listo? ¿Necesitas algo más?

Desde las cámaras de seguridad que logramos conseguir pudimos observar a nuestro agente con el traje negro y una corbata. La mansión donde la velada se estaba haciendo era gigante, lo que sería aún más complicado sacar a Hayley de allí.

—Estoy listo, señor.

Serg asintió y trasmitió por la llamada: —Bien, entra a la fiesta y sigue el plan.

Toni comenzó a caminar hacia la puerta y luego dentro lo perdimos de vista porque no habíamos conseguido las cámaras del interior. Lo único que teníamos era un micrófono mini y un auricular para que podamos oír todas las conversaciones.

La fiesta había comenzado hacía una hora y la cámara la habíamos hackeado hacía solo veinte minutos, por eso no logramos observar si mi hija llegaba junto con Clynner o simplemente no llegaba.

Estábamos seguros de que Clynner la llevaría solo para presumir su ‘victoria’ y que había logrado secuestrarla. Él era igual que su padre, Maxon hacía eso hacía unos años con su exesposa.

Usaban a las mujeres solo de adornos para su brazo, mientras que ellos organizaban y creaban nuevos negocios, ella tenía que comportarse como damas o estar quietas para que no abusen de ellas luego.

No quería que mi hija sufriera por eso, sobre mi cadáver le iba a suceder.

Me tensé sobre mi asiento mientras no hacía absolutamente nada y Sergio me observaba intentando descifrar en qué estaba pensando.

—No le va a suceder nada, dentro de unas horas estará devuelta aquí.

Asentí con poca fe. Nosotros continuábamos en Inglaterra, no podíamos hacer más de lo que ya habíamos hecho o tendríamos el peligro de estar muertos antes de pisar Italia.

Obsesión Desafortunada ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora