Capítulo 34: El baile.

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—Tails.

—Amy...

Ambos llamaron al contrario al mismo tiempo y, por la presión del momento, comenzaron a bailar algo incómodos e, incluso, un tanto discordantes.

No se atrevieron a mirarse a los ojos durante un largo rato, la culpa los consumía, pero estaban dispuestos a arreglar las cosas entre ellos.

—Lo siento.— Volvieron a hablar al mismo tiempo —Yo-... Eh-... Tú primero.

Ambos sonrieron.

—Amy, yo... Lo siento, lo siento mucho, realmente no debí decirte esas cosas.— El vulpino se disculpó, aún bailando —Tú tenías razón.

—Yo también lo siento, Tails, fui un poco ruda... Bueno, bastante ruda.— Admitió.

—Cuando el baile termine, se lo diré... y-y que pase lo que tenga que pasar. Si seguimos siendo amigos, b-bien, y si no... Y si n-no...— Sus pasos se volvieron algo torpes.

La sola idea de que Sonic lo abandone le formaba un nudo en la garganta.

—Ánimo, cariño.— Habló la erizo sonriéndole dulcemente —Si Sonic te quiso como Tails, también lo hará como Miles. Créeme, y si no es así, entonces no es con él.

—¿Y tú estás bien con todo esto?

—Lo estoy.— Respondió, con una sonrisa —Ya lo he aceptado, Sonic nunca me amará como yo lo hago.

—Amy...

—Además... Hoy, alguien se confesó a mí y me invitó a bailar.— Reveló, sorprendiendo bastante a Tails —Y ¿Sabes algo? Le daré una oportunidad.

—Wow, eso es genial, Amy, solo... No rompas su corazón.

—No lo haré, solo si tú prometes no romper el de Sonic.

—Trato.— Acordó. La música cesó y todos comenzaron a cambiar de parejas —Toca cambiar, nos vemos luego.

—Suerte.— Se despidió la dama para continuar la siguiente canción junto a su próxima pareja: un erizo blanco de púas extravagantes.

—Zorro, ¿eres tú?

Al reconocer esa voz, Tails se dio la vuelta, encontrándose con su próxima pareja.

—Shadow...— El rubio observó asombrado al ébano, acercándose hacia él para comenzar a bailar —Luces muy elegante.

—Gracias.

De pronto, el zorro tuvo una realización: si Shadow hubiese venido solo, no estaría participando en el baile en parejas.

Después de todo, por algo se llamaba baile en parejas.

—No viniste solo.— Comentó, tratando de hallar la respuesta a su duda: ¿Quién?

—Vine con la zorro.— Respondió, sin ver al rubio a los ojos.

—Vaya... ¿Tú y Zooey?— Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro ante la idea —Debo admitirlo, no me lo esperaba... Pero, ¿sabes? Creo que harían una buena pareja.

—No digas tonterías, solo somos amigos.

—Claro...— Sonrió, recordando aquella vez en la que Sonic había dicho algo muy similar y ahora estaba en esta situación. La música volvió a cambiar —Ya me voy. Suerte con Zooey.— Se despidió.

—¡Oye!— ¿Acaso Shadow se había sonrojado? No importaba, de todos modos, el erizo no alcanzó a protestar ya que se topó con su próxima pareja: una gata de pelaje morado y elegante vestir.

—Hey, Tails.

—¿Knux?— El vulpino se sorprendió al tener en frente repentinamente a su amigo equidna —¿Qué haces aquí? ¿Conseguiste pareja para el baile?

—¿Oh? No, yo estoy de colado.

—Pff...— El vulpino comenzó a reír, no solo por la simpleza con la que su amigo había dicho eso, sino también por la peculiar forma de bailar de su amigo, aleteando los brazos como si fuese una gallina.

—Solo quería desearte suerte con Sonic.

—¿A-Ah?

—¡Nos vemos!— Al parecer, el equidna solo se había unido al baile para eso, ya que dejó en claro sus intenciones de irse luego de que la música cambiara otra vez.

Sin embargo, mientras corría sin fijarse por donde iba, Knuckles chocó y cayó en los brazos de una elegante y bonita murciélago.

Ambos se miraron sorprendidos unos momentos. Luego de eso, ella suavizó su mirada y decidió hablar.

—Pero qué muchacho tan atrevido. Ven, guapo, bailemos.— Sugirió con una sonrisa coqueta.

—Oye, oye, espera-...— Y se lo llevó.

El cánido solo pudo reírse ante la pequeña escena, para luego, encontrarse con su siguiente pareja: Sonic.

—Tails.— Llamó el cobalto, haciendo una reverencia. En respuesta, el zorrito lo hizo también, levantando un poco su falda como “toda una dama” —¿Me concedes esta pieza?

Tails aceptó la mano que Sonic le ofrecía y la siguiente pieza musical comenzó, y con ella, un baile lento y un poco discordante, más que nada por parte del erizo.

Sonic trataba con mucho cuidado y delicadeza a Tails para procurar no pisarle o hacer algo mal como ocurrió en su primera vez, y el zorro notó eso, lo que lo hizo sonreír.

Con una pizca de diversión, decidió pisarlo para desconcentrarlo un poco.

—¡Auch! Oye, lo hiciste a propósito...— Se quejó el azulado en voz baja.

—Relájate, no tiene que ser perfecto. Hay que divertirno-... ¡Auch!— Se quejó al sentir que Sonic lo había pisado de regreso.

—Ja, ja... Tienes razón, hay que divertirnos.

El baile continuó. Hubo un par de pisadas y tropiezos, pero siempre eran acompañados por una risa por parte del contrario, lo que lo hizo mucho más entretenido y especial para ambos.

Y finalmente, al terminar la pieza, Tails se dejó caer hacia atrás y Sonic atrapó sosteniéndolo de la cintura, dando por finalizado el baile.

Sus miradas se encontraron inevitablemente y los nervios comenzaron a apoderarse de ambos. Sus corazones latían con fuerza y en sincronía al tener el rostro contrario tan cerca.

Y los dos acordaron silenciosamente que era el momento, definitivamente. Si no lo decían esta noche, no lo harían nunca.

Al separarse, continuaron un largo rato simplemente apreciando al otro mientras todos los demás se retiraban de la pista, y cuando el erizo estaba por retirarse de la pista también, Tails lo detuvo.

—Sonic, espera.— El azulado le observó con atención, esperando que continuara —Yo... Quiero hablar contigo.

—¿C-Conmigo?— Los latidos comenzaron a aumentar su velocidad —Digo, sí, claro. Hablemos.

—Pero no aquí.— Pidió, bajando la mirada —Necesito que estemos a solas.

Un silencio los invadió. Ambos se sentían muy nerviosos.

—Vale... Conozco un lugar. Sígueme.

Y así, tomando su mano, ambos comenzaron a caminar.

Mientras tanto, a la distancia, diferentes personas los observaban retirarse del gran salón. Desde Shadow y Zooey, Amy y Sticks hasta Knuckles, quienes solo tenían un deseo en mente.

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