Capítulo 32: Déjalo ir.

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Sábado. 6:30 p. m.

Amy, Sticks y Tails se encontraban en la casa de la erizo. Ambas chicas ayudaban al zorro a arreglarse antes del baile.

Ahora mismo, el vulpino se encontraba admirando su reflejo en el espejo. Sin duda, el vestido junto al maquillaje lo hicieron ver casi irreconocible, era como ver a otra persona.

Sin embargo, sus resultados, en lugar de enorgullecerla, le dejaban un amargo sabor de boca a Amy, por lo que decidió aprovechar aquella corta instancia en la que Sticks abandonó la habitación para hablar con él.

Solo eran ellos dos ahora, era su oportunidad.

—Tails...— Comenzó la dama con tono de duda.

—Dime.

—¿No te parece que esto ha llegado demasiado lejos?

—¿A qué te refieres?— Cuestionó el vulpino, desviando la mirada del espejo unos momentos para poder ver a su amiga.

Amy no respondió en seguida.

Fue entonces cuando Tails notó que algo no estaba bien.

Había algo diferente en su mirada. No era esa mirada dulce y comprensiva de siempre... Esto era serio.

—Me refiero a tu “inofensiva” mentira acerca de que eres una chica.— Habló por fin —Ha pasado mucho tiempo. No crees... ¿que deberías dejarlo y decir la verdad? No lo digo solo por Sonic o Knuckles... Sino también por ti mismo.

—¿Por mí mismo?— Repitió, volviendo a verse en el espejo.

—Sí.

Tails contempló su reflejo en silencio durante un largo rato, cuestionándose si realmente era él a quien estaba viendo.

La erizo tenía un punto, sin embargo...

—Tengo miedo, Amy.— Confesó en un suspiro —¿Qué pasa si ellos ya no quieren ser mis amigos después de eso? No quiero perder la amistad de Knuckles y... Mucho menos la de Sonic.

—Nada te garantiza que eso pasará, además... ¿Qué tendría eso de malo? Nos tienes a nosotras y...

—No es lo mismo.— Interrumpió, algo molesto por lo dicho por la dama.

¿Cómo se atrevía a decirle eso? Cuando más que nadie, ella sabía cuán importante era su amistad con los erizos para él, sobre todo la de Sonic.

—¿Por qué no?

Tails se mordió el labio y apretó los puños. Amy tenía una leve sospecha sobre la respuesta a esa pregunta, sin embargo, deseaba que Prower se lo confirmara, quería escucharlo salir de su propia boca.

Pero al mismo tiempo, quería que lo refutara. Preferiría que la llamara loca, que veía cosas donde no las había, cualquier cosa...

—Porque a mí... me gusta Sonic.

Cualquier cosa, menos eso. Pero ahí estaba, sus sospechas eran ciertas.

—Lo sabía.— Masculló, dándole la espalda, riendo nerviosamente —¡Debí saberlo, por supuesto! Tan obvio... ¿Sabes algo?— Preguntó. Parecía que le estaba costando respirar —Tú y yo tenemos algo en común, Miles, y ese algo es, que Sonic no está interesado en alguno de los dos.

—¿Disculpa?— La confusión se apoderó de su rostro.

—Sonic... Es obvio que él está profundamente enamorado de Tails.

—Perdón, pero no logro entenderte.

—“Tails” no es real.— Amy supo que dio justo donde más le dolía al menor con solo ver la expresión en su rostro —Solo eres tú pretendiendo ser alguien que no eres, y yo... Y yo ya me cansé de ser parte de toda esta mentira. Porque me di cuenta de que estoy haciéndole daño a Sonic con ella.

I Love You AnywayDonde viven las historias. Descúbrelo ahora