CAPITULO 1 ¿QUE SUCEDE?

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-Aquí tienes el reporte que me pediste- dijo su hermano Boun, dejando la carpeta sobre su escritorio.
-Gracias – contesto Ohm- quiero que me investigues a los hijos de Boston Natouch- le pidió de repente sin dejar de escribir en su lap top.
-¿Por qué tan de repente?- pregunto el rubio dejándose caer en una de las sillas frente al escritorio.
-Solo hazlo – ordeno mirándolo de soslayo para seguir con lo que estaba.
-Lo hare – cruzo la pierna – solo quiero saber ¿Por qué? – insistió.
Ohm lo miro mal, pero este ni se inmuto, al contrario, le sonrió con suficiencia.
-Solo curiosidad – le dijo encogiéndose de hombros el pelinegro.
-Tu no haces nada por curiosidad. – levanto su ceja, mirando a su hermano mayor - a menos que te hayas sentido interesado por lo que te ofrece Natouch.
Ohm dejo de escribir, y giro su silla para quedar frente a su hermano menor.
-Algo hay de eso – dijo de mala gana el mayor.
-Ya decía yo – le sonrió mas el rubio – los tres hijos de Natouch son de muy buen ver.
-¿Se te ofrece algo más? – le pregunto molesto el mayor. Sabiendo cómo era Boun, si no le daba lo que quería, no lo dejaría en paz, por ello le había contestado.
-Nada – le contesto levantándose de la silla- para la noche tendrás el informe completo- se giró y salió de la oficina.
Fuera la nieve caía copiosamente, y el viento corría sin freno. Los Hoteles Thitiwat estaban por todo el mundo, eran famosos por ofrecer lo que todo vacacionista y empresario buscaba. En ese momento se encontraban en medio de la Sierra Tarahumara, en Chihuahua México, era noviembre, los inviernos eran muy crudos, llegaban a bajar hasta menos diecisiete grados centígrados o más.
Creel estaba a media hora del hotel, el pueblo era un lugar turístico al cual acudían personas de todo el mundo, por eso había decidido construir el complejo turístico Thitiwat cerca de ahí.
Ohm tomo entre sus manos un periódico Tailandés que le había llevado su secretario esa mañana. En el aparecía una gran foto de Fluke Natouch, vestido con una bata blanca y una enorme sonrisa, estudiante ejemplar de Biología especializado en la Botánica. El titular decía “¿Agua potable artificial?”, la nota hablaba brevemente sobre la vida del estudiante que había logrado crear agua a partir de varias plantas, resumían con tecnicismos lo que era este extraño procedimiento.
Realmente la noticia no le había interesado en lo más mínimo al mayor de los Thitiwat, lo que había llamado su atención en primera estancia, había sido esa sonrisa, lo cual lo había llevado a leer la nota, y vaya sorpresa que se había llevado al descubrir el nombre de ese chico.
Fluke Natouch, el hijo menor de uno de los hombres más poderosos de toda Tailandia, y que además de su gran fortuna, era un joven muy prometedor en el ámbito de la Botánica. Miro seriamente esa bella sonrisa plasmada en el papel, subió su mirada a esos enormes ojos color café, apretó los labios y dejó con brusquedad el periódico fuera de su vista.
Había decidido mandar traer a todos los Natouch, y darle fin a su linaje. Boston Natouch y Samantha Natouch, padres de tres hijos, estaban en Estados Unidos junto con su hijo mayor Prem Natouch, este estaba prometido con Yiwa Supasit, los menores, Fluke y Earth Natouch residían la Tailandia, el primero estudiante de Biología, y el segundo era médico, estos dos últimos estaban solteros.
Era lo unció que sabía, ya que nunca le intereso saber nada de esa familia. Natouch era poderoso, pero no tanto como él. Se habían hecho socios hacia unos cinco años, cuando Boston Natouch lo había buscado para unir sus empresas. El único de sus hijos que seguiría sus pasos era Prem, los menores tenían otros sueños, le había dicho el hombre de mediana edad.
Ohm lo había mandado investigar antes de tomar cualquier decisión, y a pesar de que tenía algunas malas amistades, era muy capaz como empresario, era lo único que le interesaba sobre sus socios.
El sonido de su celular lo saco de sus recuerdos, tomo el aparato y al ver de quien se trataba, ignoro la llamada.
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Entro al departamento que estaba en el último piso de un exclusivo edificio, dejo las llaves en un pequeño plato que estaba en la coqueta de la entrada, todo estaba oscuro y silencioso, Earth todavía no llegaba, suspiro cansado, y se dirigió a su dormitorio.
Se empezó a desvestir para tomar una ducha, entro al baño ya estando desnudo, y se metió bajo el chorro de agua. El día había sido pesado, y no por las clases, si no por todos los paparazis que lo había estado acosando desde que había salido en el periódico de hace una semana. Suspiro satisfecho al sentir como el agua corría por su cuerpo. Esperaba que mañana lo dejaran en paz, no era una personalidad famosa, por dios, solo era un estudiante de Biología que trataba de ayudar al planeta.
Cuando termino, salió hacia su recamara con una toalla sujeta a su esbelta cadera, mientras que con otra más pequeña se secaba el cabello. ¿Qué haría de cenar?, se preguntaba mientras fue hacia el ropero por la pijama. Dejo caer la toalla de su cadera y se puso la ropa interior terminándose de vestir, llevo las toallas a secar al baño.
Se dispuso a secarse el cabello con la secadora eléctrica, tenía demasiado cabello, tardaba bastante en secárselo. Se sentó frente al peinador, sintió un cosquilleo en la espalda y los bellos del cuerpo se le pusieron de puntas, bajo lentamente el aparato y se giró hacia las enormes puertas de cristal que daban a la terraza.
Las cortinas estaban abiertas, fuera solo se veía oscuridad, se encogió de hombros y siguió con lo suyo, ignorando la incomodidad que lo embargaba. Terminando, tomo sus cremas faciales y corporales, e hizo su ritual. Empezó con el rostro, al terminar siguió con su cuerpo, se embadurno de su crema favorita, con olor a vainilla y almendras, si las plantas necesitaban agua para sobrevivir y estar frescas, el necesitaba su tratamiento de cremas, sonrió a su reflejo.
Se seguía sintiendo observado, pero nadie estaba en el departamento, y mucho menos podría estar alguien en la terraza, eran cuarenta pisos. Se rio de sí mismo, ser acosado por todos esos periodistas lo estaba afectando.
-Llegue – escucho la voz de su hermano.
Sonrió yendo hacia la cocina y preparar la cena.
-¿Cómo te fue? – le pregunto pasando frente al rubio con una gran sonrisa.
-Bien- le contesto el rubio- el hombre del que te platique, volvió a buscarme en el hospital.
-¿El chico alto de piel pálida, con mirada profunda y cuerpo de infarto? – cuestiono abriendo el refrigerador con una sonrisa.
-Así es- confirmo su hermano mayor- voy a bañarme y te cuento todo- le grito entrando en su cuarto.
-Te espero – contesto Fluke sacando unos filetes de pescado.
Puso el pescado a fuego lento en papel aluminio mientras se disponía a cortar las verduras. Fue a la estancia para poner algo de música y subirle al aire, extrañamente sentía más calor. Pasaron unos veinte minutos, para cuando su hermano entro a la cocina, la cena estaba lista.
-Se ve delicioso – exclamo el recién llegado.
-Gracias- le sonrió Fluke a su hermano mayor.
-Pondré la mesa- le informo.
Fluke empezó a servir el agua de pepino, y salió al comedor. Cuando estuvieron sentados, el menor no espero.
-Y bien- empezó el castaño.- ¿me vas a contar de tu atractivo hombre? – le pregunto cortando su filete.
Earth sonrió de oreja a oreja.
-Me invito a cenar – respondio llevándose un brócoli a la boca.
-¿Cuándo? – dijo expectante el Fluke.
-Hoy – contesto con una mueca el mayor.
-¿Y qué demonios haces aquí? – cuestiono con sorpresa.
-Cenando con mi hermano menor- contesto encogiéndose de hombros.
-Earth – exclamo Fluke mirándolo seriamente.
-Tengo miedo – confeso el rubio bajando sus cubiertos.
-Hey – le llamo el menor tomando una de sus manos- sé que en el pasado Korn te hizo sufrir, pero sabes que no todos son iguales.
-Lo sé – suspiro acongijado.
-¿Entonces? – apretó el agarre.
-No lo sé- bajo la mirada avergonzado.
-No te quiero presionar- le dijo bajito su hermano- yo nunca me he enamorado, así que…
-Fluke, no te preocupes- le sonrió- disfrutemos de la cena.
Este asistió desanimado con la cabeza y se dispuso a comer al igual que su hermano. El resto de la cena transcurrió en pláticas banales. Al terminar, el cansancio de ambos los hizo darse las buenas noches y dirigirse a sus recamaras.
Fluke se arropo por las sabanas frescas, tomo una de las enormes almohadas y la abrazo con brazos y piernas. Desde que tenía uso de razón dormía abrazado a un peluche o almohada. Los animales afelpados habían quedado en el pasado, cuando era niño, al crecer lo sustituyo por enormes y gordas almohadas. Se estaba quedando dormido cuando algo lo hizo abrir los ojos, estaba a oscuras, parpadeo varias veces, esperando a que su vista se adecuara al negro entorno.
Las puertas corredizas que daban a la terraza fue lo que logro mirar, no se veía nada ahí, pero sentía como si lo miraran desde ese punto. Su cuerpo se estremeció mientras los vellos corporales se tensaban de nuevo. Retuvo su respiración tratando de ver algo que no estaba ahí, tomo valor apretando la sabana entre sus pequeños puños.
Lentamente se fue acercando a la orilla de la cama, se sentía estúpido, sabía que nada estaba en la terraza, pero aun así se movió con cautela, bajo lentamente una de sus delgadas piernas hasta que sus dedos tocaron el suelo de madera, miro la oscuridad del lugar sin que nada pareciera fuera de lo normal.
Soltó lentamente su respiración como si alguien lo fuera a escuchar, y cuando se sintió algo seguro, se levantó con presura empujando las sabanas, y corrió hacia los cristales que lo separaban de la terraza, jalo una de las cortinas y se estiro para cerrar la otra, se quedó estático con la respiración acelerada.
Nada lo observaba, no sabía por qué estaba actuando tan ridiculamente. 
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-¿Ya estas satisfecho? – pregunto Boun a su hermano  mientras estaban en una fiesta en España.
-Una cena deliciosa – le respondió Ohm mirando a las personas en El Celler.
Asistían a una cena benéfica de la lucha contra el hambre. Su hermana Del estaba en la pista bailando con el hijo del gobernador Ruso Vladimir Putin. Se veían muy a gusto.
-No me refiero a la cena- se burló el rubio sabiendo que su hermano mayor estaba omitiendo el significado de su pregunta.
-¿Entonces? - pregunto Ohm haciéndose el occiso.
-Fluke Natouch- contesto sorbiendo su bebida. - no lo has estado espiando estos últimos tres meses por nada.
El mayor lo miro con cara fastidiada.
-Vamos- le sonrió mirando a su hermana riendo con Jacob Putin- te interesa. Estabas decidido a desaparecerlos – volteo a verlo serio.
-¿Sabes cómo me desagradas? – le dijo molesto el mayor.
-Por favor, me amas- sonrió maléficamente el rubio mostrando sus colmillos.
Era cierto que tenía tres meses o más vigilando al hijo menor de Boston Natouch. Era algo extraño a su comportamiento habitual, pero cuando vio esa sonrisa y esos ojos, sumando su desnudes para meterse a la ducha, se había quedado hipnotizado. Ese esbelto y pequeño cuerpo lo había cautivado, no se había podido mover del balcón de la habitación del menor.
No sabía lo que pasaba, había visto incontables de cuerpos desnudos, tanto de mujeres como de hombres, y nadie lo había afectado tanto. Hacia dos días que había mandado un memorándum a Boston Natouch, aceptando su “Disculpa”, especificando que de sus tres hijos, a quien elegía era al futuro Biólogo.
Había seguido en su estado invisible vigilando al menor de los Natouch, todo lo que su ocupada agenda se lo permitía. Lo había observado en su espacio personal, en la universidad, reuniones con sus amigos, y todo lo que había visto le había encantado.
-Ohm, baila conmigo – le dijo su hermana con una sonrisa en el rostro extendiendo su brazo.
Este la miro con una sonrisa, y tomando su mano la guio a la pista de baile.
Boun los miraba con una sonrisa en el rostro, esos momentos lo relajaban, era bueno ver a su pequeña hermana feliz, y también lo hacía feliz ver a su hermano tan frio y centrado, estar tan ensimismado con la menor del clan. Fluke Natouch había logrado sacar de su burbuja su poder a su estricto y rígido hermano.
Al terminar la velada los hermanos Thitiwat regresaron a su hotel.
-¿Cuándo conoceré  a Fluke? – pregunto inesperadamente su hermana, haciendo saltar en su lugar a Ohm.
-¿De qué hablas?- le pregunto el pelinegro.
-Vamos Ohm – le contesto Del sonriendo- sabes a lo que me refiero.
-Llegamos- corto molesto.
Sus hermanos lo siguieron haciendo mutismo, pero sonriendo entre ellos.
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Fluke termino de hacer el último examen de su último semestre. Esa noche saldría con sus compañeros a festejar, así que fue directo al departamento a tomar un baño y cambiarse.
-Perdón por no acompañarte- se disculpó Earth.
-No te disculpes – le dijo Fluke terminándose de peinar- Kao y tu cumplen un mes de salir.
-No se compara un mes, con el término de una carrera – dijo con pesar su hermano.
-Kao y tu han tenido bastante contratiempos- contesto el menor sonriéndole comprensivamente.
-¿Somos tan problemáticos? – pregunto apesadumbrado.
-Solo un poco- se burló el menor.
Earth le sonrió, y fue a abrazar a su hermanito.
-Felicidades Fluke – lo apretó.
-Gracias – sonrió el menor soltando a su hermano para que fuera a su cita.
Fluke se regresó por su celular, ya que lo había dejado en su recamara. En eso empezó a sonar el teléfono del departamento. Seguramente era Mild, sonrió dirigiéndose hacia el aparato.
-Mild ya salgo, no desesperes.
-¿Fluke?
Se quedó estático, tenía meses que no escuchaba esa voz.
-¿Padre?- pregunto con voz tensada.
-Mañana te recogerá una limosina a las ocho de la mañana.- informo.
-Padre – repitió con voz temblorosa y confusión.
No recibió respuesta, la llamada había terminado.
Colgó lentamente el teléfono fijo. Su padre nunca lo llamaba, a menos que fuera algo importante.
Lentamente se dirigió a su dormitorio, su cuerpo estaba temblando, con todo y ropa se metió en la cama.
La alarma lo sobresalto, extendió su brazo hacia el buro, apago el sonido, y sintiéndose cansado estiró su cuerpo. Se quedó unos segundos disfrutando del confort de la cama.
Miro la hora en su celular, las seis de la mañana, ¿Qué hacía despierto tan temprano?.  Como un rayo la situación atravesó su cuerpo, se levantó y se fue a dar un baño, no quería hacer enojar a su padre.
Se vistió lo más recatado que pudo, eran las siete de la mañana, tenia una hora mas, no podría estar tranquilo, así que decidió salir a caminar. Iría al parque es que estaba cerca del edificio, así no se alejaría mucho.
Trato de tomar un ritmo lento, pero los nervios no lo dejaban, así que dejo que sus sentimientos lo guiaran, necesitaba sacar todo el estrés de su cuerpo, así que empezó a trotar, y poco a poco tomo más velocidad, dio varias vueltas al lugar, hasta que una limosina negra llamo su atención.
Detuvo su paso con el corazón en un puño, tomo aire, y sus pequeñas manos arreglaron su vestimenta temblorosamente. Tomo oxígeno al tener el auto frente de él, se dirigió hacia su padre casi sin respiración. Abrió la puerta y se acomodó en el asiento de piel.
-Padre- saludo el pequeño.
-¿Dónde estabas? – pregunto el mayor molesto.
-Caminando en el parque- dijo Fluke bajando su cabeza.
-Ya veo- contesto Boston Natouch- lo importante es que estas a tiempo- torció la boca.
-¿A tiempo para qué?-se atrevió su hijo a preguntar, con los nervios a flor de piel.
-Conocer a tu futuro dueño- respondió su padre haciendo señas al chofer de arrancar.
La limosina empezó a moverse.
Fluke miro a su padre sin entender de lo que hablaba su progenitor.
-¿De qué hablas padre?- pregunto incrédulo.
Boston volteo a ver con superioridad a su hijo menor.
-No tienes por qué preguntar nada. – le dijo soberbiamente.
Fluke quedo de una pieza. Boston Natouch era conocido por ser insensible, pero lo que le estaba diciendo no tenía sentido. Decidió guardar silencio, ya que nunca le ganaba al dirigente de los Natouh.
El paisaje pasaba frente a sus ojos como un borrón, no sabía a donde lo llevaba su padre, pero no es como si pudiera hacer algo.
-Llegamos – informo la cabeza de los Natouch a su hijo menor después de un tiempo.
El pequeño despertó al escuchar la voz de su padre.
-Sal –le ordeno su progenitor.
Fluke salió lentamente de la limosina sintiéndose desubicado, miro a su alrededor, el sol calo en sus ojos, así que los volvió a cerrar con incomodad.
-Sígueme- ordeno su progenitor.
Lo siguió con presura, no entendía nada, pero tenía que obedecerlo, desgraciadamente.
Llegaron a un enorme avión
-Aborda- Le volvió a ordenar el mayor.
-¿No vienes conmigo? – le pregunto volteando a verlo por primera vez.
-Sube – le dijo mirándolo duramente.
Fluke se encogió internamente y obedeció, sin querer hacerlo. Subió los escalones, aguantando las ganas de mirar a su progenitor.

SOLO MÍO (FINALIZADA) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora