Día de las Rosas.
Todos los años se celebraba el Día de las Rosas, y todos los años la casa Kuchiki contribuía con algo para el festival que se hacía en la ciudad de Maranni. Algunas veces repartían comida, a veces organizaban alguna actividad para que participaran las parejas o a veces ellos eran quienes pagaban el premio mayor de la última actividad.
En Adelaar tenían la corona de Rosas y Azúcar, que era exactamente de eso, una corona hecha de rosas reales caramelizadas que creaban los maestros reposteros con azúcar y rosas invernales obsequiadas por la propia reina de su jardín privado.
En Maranni, cuando aún eran un reino en los años de antes de la conquista por parte de Avanta, se obsequiaba una rosa eterna. Era una rosa azul que crecía en las Montañas Azules, en la parte más alta donde caía la nieve, y que los maestros alquimistas convertían en algo que duraba muchos años. Ese era el obsequio de la casa real de Maranni para una sola pareja.
Y en Vermist, la casa real regalaba un adorno para el cabello con forma de rosa, el que solían usar las novias el día de su boda. Las competencias para obtenerlo eran agresivas, era todo un día de eventos que culminaba con un ganador.
El único requisito para participar en los eventos de ese día era tener una pareja o un ser amado, porque el día de las rosas era un día únicamente para los amantes.
Ese año, en Maranni, el premio era una guirnalda de rosas blancas decorada con pequeñas piedras blancas. Esas piedras eran realmente valiosas, y se pretendía que la pareja ganadora pudiera pagar su boda con la venta de aquellas piedras.
Rukia estaba sentada en las gradas reservadas para los miembros de la familia Kuchiki, ella estaba comprometida desde el momento en que nació y, aunque no quisiera, se tuvo que colocar la peineta rosa que le envió el príncipe Kaien. Era un objeto hermoso y verdaderamente costoso; uno que les recordaba a sus admiradores que ella era una mujer comprometida con un príncipe.
Junto a ella estaba la corona de rosas que se iba a entregar al final del evento que estaba presenciando, que era una lucha cuerpo a cuerpo entre los asistentes que querían obtener ese premio para su pareja y que había dejado a varios heridos. Rukia sabía que no debía de moverse de ahí, ella era quien iba a entregar el premio, pero en ese momento prefería estar en cualquier lugar menos ahí.
Prefería estar en la panadería besando al panadero.
Yuki no dejaba de hablar sobre lo triste que era el hecho de que príncipe Kaien no estuviera ahí para hacerle compañía a Rukia, y sobre lo celosa que se sentía de todas aquellas parejas felices. Hisana, la prometida de Byakuya, estaba con ellas solo porque él tuvo que atender un pequeño desacuerdo entre los participantes del evento, y Lady Kuchiki estaba entretenida hablando con otra persona sobre lo que Lord Kuchiki había hecho en los eventos del Día de la Rosa cuando aún eran jóvenes.
Sí, definitivamente Rukia odiaba el Día de las Rosas.
── ✦ ──
Ichigo despertó ese día con un montón de rosas sobre la mesa central en la sala de estar que había en la casa de la playa. No era algo que le agradara de ver, no en ese momento. En los años anteriores era algo que le gustaba, le parecía divertido que le enviaran flores en ese día y un par de veces salió con alguna chica durante ese día, pero nada iba más allá de una cita informal.
Hasta que llegó Yoruichi.
La relación con ella fue de aquellas que inician muy rápido y así mismo terminan; de ese tipo que no termina bien. Después de ella, él tuvo que irse con los mercenarios deseando no volver a saber sobre mujeres por lo que le quedaba de vida.
Yoruichi no había sido su primera mujer, pero definitivamente ella pretendía ser la última hasta que todo se arruinó, la relación se fue al infierno junto con todos los planes que él tenía para obtener el reino de Gardelia.
— Desháganse de las flores, y si llegan más, también desháganse de ellas. No las quiero ver aquí. — Ordenó Ichigo a su sirviente antes de meterse al baño. — Y preparen mi caballo, iré a montar por lo que dura este ridículo día.
Su sirviente acató la orden, y después del desayuno, Ichigo salió del palacio de Vermist con dirección al bosque de la reina. Ni mujeres ni flores, no deseaba nada de eso porque en su corta vida ya había tenido suficiente con Yoruichi.
── ✦ ──
La chica que había dormido en su cama ya estaba vestida de acuerdo al protocolo de ese día, la ropa era bonita y elegante, lo que se esperaba de la amante de uno de los príncipes. Ellos pasarían el día juntos en la ciudad, al igual que el rey y la reina, solo para demostrar que la familia real estaba junto a su pueblo y eran tan humanos como la gente común.
Kaien había elegido una Inamorata solo para pasar el Día de las Rosas y para hacer enojar a Nelliel, quien no le hablaba desde el día que él hizo la elección de Inamorata. Él disfrutaba de verla enojada, le gustaba su expresión y la forma en como ella lo miraba antes de irse de donde sea que estuvieran.
Kaien sabía que su relación con Nelliel iba más allá de la amistad, porque los besos y el deseo que sentían el uno por el otro iban definitivamente más allá de una amistad. Durante un tiempo, Kaien pensó que estaba enamorado de Nelliel, pero esa idea se esfumó en cuanto conoció a Miyako y todo su mundo cambió por completo.
Con Miyako su mundo se volvió mejor, más feliz y más brillante. Y cuando la perdió después de aquella tragedia, su mundo se volvió opaco, sin vida y sin luz. Miyako se lo llevó todo con ella y solo le dejó un ferviente deseo de venganza contra la reina.
— Asegúrense de que lo que pedí esté hecho antes de nuestro regreso. No quiero contratiempos. — Ordenó Kaien a uno de sus sirvientes antes de subirse al carruaje en compañía de su Inamorata.
A Kaien le gustaba ver enojada a Nelliel, pero no pretendía que ella siguiera enojada con él por más días. Él sabía lo que le gustaba a Nelliel, y sabía como hacerla feliz para que ella volviera a hablarle.
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El Ruiseñor || IchiRuki FF
FanfictionIchigo regresa al reino después de completar su educación en el reino de su madre, se supone que él es el heredero, se supone que todo está bien y se supone que nada va a cambiar. Se supone. Ichigo ha aprendido, de una manera cruel, que su padre no...