3 SEMANAS DESPUÉS.
Taemin estaba profundamente decepcionado de Minho. Después de todas las llamadas que le había hecho, ninguna fue devuelta. Siempre pasaba lo mismo cuando pensaba que, por fin, tendría un amigo fuera del internado. Por alguna razón, con el tiempo, la amistad no se consolidaba y nunca volvía a ver al chico o a la chica en cuestión. Había perdido la esperanza con aquel hombre de sonrisa carismática. Tal vez no estaba destinado a que lo quisieran, aunque fuera solo un poquito.
Era 18 de julio y el día amaneció espléndido. La Hermana Yori fue hasta el dormitorio de Taemin para desearle un feliz cumpleaños.
—¡Taem, pequeño! ¡Muchas felicidades! —exclamó mientras le daba un fuerte abrazo y un beso en la mejilla, además de un pequeño regalo—. Mira, te compré algo que sé que te va a gustar mucho.
—Hermana, no tenía que hacerlo, usted siempre nos malacostumbra con tanto cariño —respondió Taemin con una sonrisa tímida.
—Nah, ustedes son mi familia, y me encanta ver sus caritas de felicidad cuando reciben algo que desean mucho.
—Muchas gracias, la quiero mucho. Es usted muy buena.
Taemin abrió su obsequio: eran un par de aretes para sus orejas. Ahora que cumplía 18 años, por fin podría hacerse las perforaciones. La Madre Corazón ya le había dado permiso.
—¡Taem! Vamos al comedor, hay una sorpresa más para ti —dijo la Hermana Yori, tomándolo de la mano con una sonrisa pícara.
—¿Otra? ¡Ohhh!
Salieron ambos rumbo al comedor, donde algo muy especial lo esperaba. Todos sus compañeros ya estaban sentados en sus lugares, pero esta vez las mesas lucían distintas, adornadas con grandes cantidades de comida. Todos esperaban la llegada de Taemin para empezar el desayuno. Cuando entró, los gritos y aplausos no se hicieron esperar.
—¡FELICIDADES, TAEM! —corearon mientras aplaudían con entusiasmo.
Taemin, avergonzado, se acercó a su lugar con una enorme sonrisa que reflejaba lo agradecido que se sentía. Todos lo estimaban mucho; él era uno de los consentidos, el chico que nunca se metía en problemas y siempre estaba dispuesto a ayudar a quien lo necesitara.
Se sentó y disfrutó de los deliciosos alimentos que le sirvieron. Notó que había unos meseros atendiendo.
—Oye, Kai, ¿y esas personas? —preguntó Taemin, extrañado.
—La hermana Esperanza dijo que las mandó un benefactor importante, especialmente para ayudar a festejar tu cumpleaños. ¡Y la comida también! Taem, deberías cumplir años todos los sábados —bromeó Kai—. ¡Así podríamos disfrutar de esto más seguido!
—¡Jajajajaja! Estás loco.
La risa de Taemin, sin embargo, era más bien nerviosa. En ese momento, entendió que todo aquello lo había organizado Minho. Pero también sintió una punzada de tristeza porque él no estaba presente.
"Lo sabías desde el principio, Taemin... siempre es así. Él es importante, y su familia nunca permitirá que tengan una amistad real." —Los pensamientos amargos lo inundaron—. "Seguramente Seung ya le contó todo y ahora no sabe cómo alejarse de ti, por eso te ofreció esto, como una despedida disfrazada."
Unas lágrimas discretas rodaron por sus mejillas. Tuvo que fingir que eran de felicidad por la bonita sorpresa. La fiesta continuó, y organizaron algunos juegos en los jardines, con premios para los demás chicos. Todos se divirtieron. Al final, le llevaron su pastel con las velas. Taemin pidió un deseo y sopló con fuerza para apagarlas.

ESTÁS LEYENDO
O TÚ O NADA. (2MIN)🔞🌈
FanficChoi Minho se siente cautivado a primera vista por un joven huérfano cuando visita su empresa para reparar una computadora. Desde ese instante, sus vidas se entrelazan en un hermoso romance lleno de momentos memorables y dulces descubrimientos. Sin...