El viaje duró tantos días que a Rukia se le hizo eterno y muchas veces deseó que el carruaje se detuviera, se diera la vuelta y regresara a Maranni. Ella estaba resignada al matrimonio, pero aun así seguía resistiéndose a la idea porque no era como ella lo había imaginado.
Por un momento pensó que tal vez hubiese sido buena idea aceptar la propuesta del panadero, pero ya no tenía sentido pensar en eso porque el hombre seguramente era comida para los peces en esos momentos.
Rukia le había dicho a Yuki sobre lo que dijo el panadero, sobre la propuesta y la amenaza, y aunque Yuki le dijo aquél infalible "te lo dije", le prometió que la ayudaría. Para esa misma noche, Akura, el hermano mayor de Yuki, reunió a algunos de sus amigos y fueron a hacerle una visita al panadero.
El panadero desapareció después de ese día.
La voz de Akura hablando con alguien desde fuera de la ventana del carruaje la sacó de sus pensamientos con respecto a todo lo que pasaba en su vida y en lo poco que le importó la vida del panadero, pues Rukia en el fondo sabía que solo estaba usando al hombre para tener un momento de libertad y como una forma de revelarse contra su propio destino.
— Rukia, estamos llegando.
No era la primera vez que ella estaba en la capital ni la primera vez que veía el palacio en el acantilado. La primera vez que ella estuvo en la ciudad pensó que era como un hormiguero gigante, había demasiadas personas y todas parecían hablar al mismo tiempo; en ese momento seguía pensando justamente lo mismo.
La capital era ruidosa.
Dejaron la ciudad y avanzaron por un largo camino boscoso antes de llegar a los terrenos del palacio, se detuvieron frente a una enorme puerta de madera y escuchó a su primo Akura identificarse ante los soldados que custodiaban la puerta, un momento después la puerta se abrió y el carruaje comenzó a moverse nuevamente, esta vez sobre el camino blanco que conducía directamente a la entrada principal del palacio.
Rukia seguía mirando por la ventana del carruaje, sus ojos se movían de un lado a otro tratando de recordar los nombres de los edificios dentro de los terrenos del palacio, pero el único que pudo identificar con certeza fue el templo de las Deidades por la forma del techo y las torres con las campanas. Más allá del templo de las Deidades estaba el acantilado, por el cual decían que muchas personas habían caído a lo largo del tiempo.
El coche se detuvo al final del camino blanco y su primo la ayudó a bajar. En el momento en que Rukia puso un pie sobre el camino de adoquines blancos, la brisa salada del mar que subía por el acantilado alborotó su cabello y le dejó un sabor salado en la boca; también fue consiente de que el calor allí se sentía más intenso que en Maranni.
Su padre llegó justo en ese momento, acompañado de una mujer de cabello negro con un gran manojo de llaves colgando del cinturón, y la abrazó para dale la bienvenida. Le preguntó rápidamente si todo había estado bien durante el viaje, y después le presentó a la mujer que iba con él.
— Rukia, no sé si la recuerdas, ella es la señora Retsu. La Kahya del castillo. — Habló su padre haciendo las presentaciones. — Señora Retsu, ella es mi hija Rukia.
Rukia no recordaba a la mujer realmente, pero la saludó con una reverencia porque ser la Kahya del castillo era un puesto tan importante como el de la reina.
— Lord Kuchiki, no pensé que ella realmente hubiese cambiado tanto. Es muy hermosa. No se parece a la niña de mis memorias. — Las palabras de la Kahya la hicieron sonrojarse un poco.
— Heredó la belleza de su madre. — Continuó su padre haciendo que Rukia se sintiera ligeramente incómoda porque estaban hablando de ella como si ella no estuviera ahí.
— Recuerdo a Lady Kuchiki, ella era realmente hermosa cuando tenía la edad de su hija. — La Kahya miró a Rukia una vez más antes de poner una mano sobre sus hombros. — Lord Kuchiki, los Concejales lo está esperando en La Cúpula. No se preocupe por su hija, a partir de ahora yo la cuidaré.
Su padre agradeció las palabras de la Kahya, le dio un beso en la frente a Rukia y después se fue de ahí alegando que el reino parecía no esperar por nada pero prometiendo que cenarían esa noche. Rukia asintió a las palabras de su padre y luego miró a la señora Retsu que le indicó que la siguiera.
El interior del palacio era enorme, luminoso y espacioso, había plantas en varias habitaciones y pinturas de reyes y reinas en algunos pasillos. Rukia pensó que sería mágico vivir allí, entre todo ese lujo que desbordaba y sin tener que preocuparse de nada, como lo hacían los príncipes y princesas. También se preguntó si su disposición a casarse con uno de los príncipes hubiese sido mejor si ella hubiese crecido dentro de aquél palacio.
Quizás se habrían hecho amigos y quizás luego sería más fácil aceptar el destino impuesto; como pasaba en las novelas románticas.
La Kahya caminaba con paso rápido, pues ella era la ama de llaves del castillo y tenía muchas cosas a su cargo además de guiarla a quién sabe dónde por esos largos pasillos, que aunque no eran laberintos, era un poco complicado ubicarlos al ser la primera vez que estaba ahí. La mujer se detuvo frente a una enorme puerta doble y Rukia casi chocó con ella por haberla seguido a paso rápido.
Un sirviente las saludó y abrió la puerta anunciando la entrada de la Kahya. Rukia entró un momento después que la mujer y pudo ver una gran habitación donde había muchas camas. También había varias chicas que estaban hablando de algo que parecía muy divertido pero que se callaron en ese momento al ver a la Kahya.
— Dormirás aquí junto con las otras chicas, todas vienen de una familia tan noble como la tuya y todas están aquí para aprender, si las Deidades lo quieren, tanto como sea posible sobre cómo comportarse en la corte.
La Kahya le explicó algunas cosas más a Rukia y luego miró a las chicas que no se habían movido de su lugar, todas miraban a la Kahya con un dejo de indiferencia y Rukia supuso que lo hacían porque todas eran hijas de importantes señores del reino y debieron haber sido criadas como si fueran una princesa.
La Kahya volvió a hablar, esta vez mirando a todas las chicas.
— En unos instantes más, las doncellas las acompañarán a todas al baño, donde todas ustedes se bañarán, prepararán, se pondrán perfume y un lindo vestido, porque supongo que todas ustedes trajeron sus mejores ropas para estar en el palacio. ¿No es así? — La Kahya habló en un tono serio mientras seguía mirando a las jóvenes que estaban allí.
Rukia se alejó de ella y se dirigió al final donde había una cama vacía, al parecer ella era la última en llegar. Ninguna de las chicas parecía dignarse a responder.
— Disculpe, no traje ningún vestido "acorde" al palacio. — Dijo una chica de un bonito color naranja que parecía algo asustada.
— Entonces usarás la ropa que hayas traído. Todas ustedes tienen como objetivo aprender y servir a la reina, si lo hacen bien pueden tener su favor y al final, casarse con un señor importante del reino. Sean listas, aprendan y podrán tener un gran fututo.
Rukia se sentó en la cama vacía y vio como la Kahya se iba de ahí después de esas palabras. Un gran futuro, había dicho ella.

ESTÁS LEYENDO
El Ruiseñor || IchiRuki FF
FanfictionIchigo regresa al reino después de completar su educación en el reino de su madre, se supone que él es el heredero, se supone que todo está bien y se supone que nada va a cambiar. Se supone. Ichigo ha aprendido, de una manera cruel, que su padre no...