-¡Un momento, señorita!- Darrel abrió la puerta de golpe, haciéndose notar -¿Qué horas son éstas de llegar, pececito?- me miraba enojado.
Me quedé perpleja. Sinceramente, esperaba que estuviera dormido.
-¡Y no le deberías de dar las buenas noches! ¡Ya es la 1:40 de la madrugada!-
Estoy en problemas.
-Darrel, puedo explicarte- puse la mejor cara que pude, pero él me miraba enojado y serio.
-¿Recuerdas que te dije que iba a salir?- me encogí de hombros, sonriendo tontamente.
-Sí- contestó apretando los dientes.
-Pues...resulta que vi una película con una chica que conocí y pos... se me hizo tarde y después de un par de situaciones me encontré con Jesse y conversamos un rato, pero se nos hizo tarde y......el resto ya lo sabes- le di la sonrisa más grande que tenía.
Ni loca pensaba decirle sobre lo del casi-accidente, me mataria.
-¡Espera un segundo!- dijo - ¿A qué te refieres con "un par de situaciones"?- me preguntó cortando la distancia y entrecerrando los ojos.
-Casi tuvo un accidente con la construcción- le respondió Jesse aún viéndome, molesto, por "tener tan poco cuidado"
Gracias, Jesse, acabas de mandar a este pececito a la red más cercana. Espero que te guste el atún...............¡PORQUE DESPUÉS DE ESTO YO MISMA VOY A MANDAR A ENLATARTE!
Darrel me miró, entre sorprendido y enojado.
-¿Y estás bien?- me preguntó preocupado.
Asentí.
-Menos mal- suspiró -¡Tú sí que eres un imán de problemas!- comentó divertido.
Reí.
-Será mejor que pasen y me expliquen- abrió la puerta y de la mesita negra que tenía justo a un lado de ésta tomó su lata de soda a medio beber.
Jesse me miró confundido y luego señaló a Darrel y su bebida.
-Ah, es que en la noche no lo dejo tomar alcohol y se conforma con refresco-
Se rió.
Darrel se dio media vuelta, con los brazos cruzados, sosteniendo la lata en su mano derecha y el ceño fruncido.
-¿De qué te ríes, maldito niñato?-
Y aquí viene...
-De ti, ¿sino de quién más?- lo miró desafiándolo, con una sonrisa en su rostro.
Me llevé una mano a la cara.
Darrel le sostuvo la mirada por unos interminables e incómodos segundos.
-Ya, ya- me interpuse entre los dos y los alejé usando mis brazos -Luego se odian, ahora vamos a sentarnos-
Ambos suspiraron fastidiados al mismo tiempo.
Jalé el puff que estaba a mitad de la sala y me hundí en él; Darrel y Jesse se sentaron en los sillones opuestos, mirándose de frente. Rodé los ojos. A veces se comportan como todos unos críos.
Tosí falsamente para que me prestaran atención.
-¿No les dije que pararan de pelearse?- me crucé de brazos.
-Está bien, pececito- mi primo me sonrió.
Jesse lo miró discretamente y luego se quejó.
Sonreí para mí misma.
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Mi ángel pelirrojo
Любовные романыElizabeth ha estado enamorada de Adam desde casi toda su vida, pero por cuestiones personales tuvo que abandonar su ciudad y a Adam, dando por sentado que jamás lo vería de nuevo. Ahora Elizabeth ha vuelto a su ciudad. ¿Se reencontrarán o sólo son...