Capítulo treinta: Lo que implica sanar

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"Querido diario... no voy a mentir, las cosas no han venido siendo tan fáciles, aunque ahora que se fue Christin todos tenemos un peso menos de encima.

Han pasado un par de semanas y sigo teniendo que cubrir aquellas heridas que tuve en mi conflicto con ella con algo de maquillaje y usando sudaderas.

De todos modos, creo que de alguna manera, estamos bien, mejor, no mejor que antes pero estamos sanando poco a poco, y en gran parte creo que es gracias a ella... oh, pero claro ¿Qué haríamos sin ella? Si nadie más nos quiso ayudar, en verdad agradezco todo desde lo más sinceramente.

Nada es fácil, mucho menos perfecto, pero nuestras vidas han venido teniendo momentos lindos, todo en un balance.

Creo que después de tanto tiempo, puedo decir que estoy lista cuando esa campana suene y empecemos las clases... como cada Lunes."


Terminó de escribir en su diario y finalmente salió de su habitación para tomar desayuno y posteriormente, ir al colegio.

Nuevamente Lunes, nuevamente una nueva semana.


- Buenos días. Saludó a su madre después de tomar un sorbo de la bebida en su taza. - Amo el café con leche... gracias. Sonrió sinceramente.

- De nada, hija. Murmuró ella algo apenada. - Hay algo que necesito hablar contig-.

- Vaya... ¿También ensalada de frutas con waffles? Me encanta. Ignoró sus palabras algo emocionada mientras colocaba todo en una bolsa de cartón. - Lo siento. Se mentalizó nuevamente prestándole atención. - ¿Me decías algo?

- No. Le dedicó una débil sonrisa antes de darle la espalda para secarse las lágrimas fingiendo lavar los platos. - Quiero decir... sí, te decía que tengas un maravilloso día.

- Gracias, tú igual.

- No me odies después de esto. Susurró al escuchar que la puerta de la casa se había cerrado.


Habían pasado algunas horas desde que su padre había partido al norte en carretera para celebrar su cumpleaños.

Pero la noche y la neblina siempre han sido y serán traicioneras.

Pensó que podría comunicarle la noticia a su hija.

Se equivocó.

Y un correo electrónico llegó después de sentarse en una silla de la mesa y hacer algunas llamadas para coordinar todos los temas que tenía que ver.


"No se preocupe señora, yo intentaré darle la noticia, lamento mucho la pérdida de su padre y mis condolencias, puedo entender que no es nada fácil dar una noticia así, aunque, si quiere mi opinión, quizás en el colegio sería peor cuando se entere, de todas maneras, como le dije antes... no se preocupe, también intentaré verificar que esté bien en el transcurso del día, paz y bien.

atte: Gina"


No había lluvia que pusiese un ambiente dramático, porque los sentimientos que tenía, lo enfatizaban perfectamente.


- Paz y bien.

- Paz y bien. Saludó sonriente al vigilante que se encargaba de la puerta de secundaria. - ¿Cómo está?

- Está siendo un buen día. Respondió él. - Después de este clima de locos, el sol no viene nada mal... quizás sea una buena manera de iniciar la semana, ¿Y tú?

- Pues... creo que los días han venido siendo normales. Rio y finalmente se abrió paso a su salón para dejar sus cosas e ir al coliseo.


Los mejores meses de mi vida [Secuela After the bell rings]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora