-Tú no eres el primero que pierde a alguien querido por culpa de esas substancias-
-Ojalá pudiera combatir con esos desgraciados que las venden, pero que iba a hacer yo- Comentó con la voz entrecortada.
-¿Y si te dijera que yo puedo ayudarte a vengarte?-
-¿Cómo podríamos hacerlo?- Al hacerme la pregunta se le iluminó el rostro.
La expresión de Marco se endureció al contarme esto.
Le expliqué sobre todos los criminales que había asesinado y como había “impartido justicia”. Sabía que me estaba arriesgando mucho contándolo; sin embargo, creía que sería un digno sucesor.
Lo único que no le expliqué fue mi afición por la carne humana, eso podría hacer que no quisiera colaborar conmigo. Días después fui a su casa y empecé a entrenar, a pesar de realizar los golpes correctamente eran lentos, debido a su peso. Al pasar un mes se notó el cambio y sus movimientos empezaron a tener más fluidez.
Dos meses más tardé decidí llevarlo de “caza”.
En la plaza Cataluña, a las dos de la madrugada, bajamos del coche.
A esas horas no había mucha gente, ni siquiera en las Ramblas, donde en las horas de luz no se podía ni caminar. Nos metimos en un callejón por el que no parecía pasar nadie y le dije lo que tenía que hacer.
-Al andar un rato, un vendedor de droga te ofrecerá, cuando lo haga tienes que decirle que comprarlas aquí te da miedo y que vamos a otro lugar. Cualquier problema me llamas al móvil-
-Entendido- Me respondió con una mirada de miedo, temor a que no saliera bien y se fue.
Al fin y al cabo era la primera vez que hacía algo tan peligroso, él sabía que yo mataría al que viniera con él.
Para alguien como él que nunca se había involucrado en algo así, puedo suponer que la idea era monstruosa, por lo que es normal que sintiera pánico.Cuando hacía cuarenta minutos que no sabía nada de él, me empezó a preocupar. Apareció él junto a un hombre delgado con una gorra.
Puse mi mano en el bolsillo y cuando estuvieron cerca de mi saque el cuchillo. El criminal ni se percató, al poco estaba desangrándose en el suelo con el cuello cortado. El arma del crimen no era muy grande, por lo que podía guardarla en el bolsillo.
Me puse a correr y Alex me siguió, en el momento que nos alejamos del callejón empezamos a caminar. Mi amigo parecía muy cansado y apenas habíamos corrido, solo con las artes marciales no se iba a poner en forma. Si quería convertirlo en un buen sucesor, tenía que hacerlo bajar de peso.
Unos policías pasaron al lado nuestro y mi cómplice los miró nervioso.
-Hoy al volver te prepararé una hamburguesa con patatas, te puedes quedar a dormir en el sofá si quieres - Le comenté esperando que pensará en otra cosa y se tranquilizara.
-Muchas gracias- Respondió y su expresión de miedo se volvió de tranquilidad.
Mientras volvíamos en el coche me empezó a preguntar cosas.
-¿Cuánto tiempo hace que asesinas criminales?-
-Bastantes años –
-¿Nunca te ha detenido la policía?-
-Nunca-
Reaccionó a mi respuesta con un gesto de gran sorpresa. Al llegar a casa mi mujer nos esperaba.
-Vaya, bienes con un amigo. Mientras no sea una mujer no hay problema- Expresó con una bonita sonrisa.
Aunque no tuviera ninguna relación sexual con ella, traer a una mujer a casa era realmente peligroso, sus crueles celos ya habían matado a una invitada.
Siento decirlo, pero tu tía estaba loca.
-¡Mira quien fue a hablar!- Gritó María mientras leía el diario.
El triste recuerdo de la forma en que la mato, hizo que un sentimiento de odio y tristeza se apodera de mí. Tuve que contener mis instintos de estrangular hasta la muerte, ella merecía algo peor que morir.
-Si quieres puedo preparar algo para tu amigo –
-No, gracias –
-Me voy a dormir entonces- Se despidió dándome un beso y subió a la segunda planta.
Aunque me gusta alimentarme de personas, no lo haría todos los días, se me haría repetitivo. Además, el cerdo y otros animales los cazan por ti, a los humanos los tengo que buscar yo. Quería mostrarle mis peculiares gustos alimenticios algún día. Pero aún no era el momento.
Al escuchar sus macabras palabras un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, pareciera que estuviera escuchando a un monstruo. Hablaba de humanos como si él no fuera uno, es que acaso era como el vampiro de la novela que consideraba a las personas como ganado.
Una aterradora duda me vino a la mente ¿Lo de cazar criminales no sería una excusa para alimentarse de personas? No, si fuera así, no buscaría un sucesor.
Luego de que se comiera lo que le preparé me fui a dormir con mi esposa y Xavi durmió en el sofá.
Cuándo me desperté, bajé al comedor, ya se había ido. Estuve todo el día con distintos pacientes y cuando salí de trabajar, le envié un mensaje por la aplicación.
“Quedamos delante de la estación de metro de plaza Cataluña, a las 23 h de la noche para ir de caza, ¿Te va bien?” -De acuerdo- Respondió él.
Me estaba esperando a la hora y lugar indicado.
Todavía era pronto para buscar a los vendedores, ellos salían sobre la una de la noche, probablemente porque sabían que no había tantas personas y eso evitaba que alguien los denunciara. Fuimos a cenar a un restaurante de comida turca y allí estuvimos hablando hasta la una.
Le esperé en un callejón cerca del barrio del rabal, donde tenía que atraer a la presa. Esta vez, su cara expresó tranquilidad cuando fue hacia allí, me resultó increíble lo rápido que se acostumbró a la situación. La vez pasada se le notaba el miedo en su rostro y la segunda vez ya parecía tranquilo.
Cuando volvió su angustia se reflejaba en su rostro, a su lado Iban dos corpulentos hombres rapados.
No hacía falta que me explicara nada, él pensaba que solo vendría uno. Por eso estaba tan nervioso. Sin embargo, para mí, asesinar a uno a dos no había tanta diferencia.
Al primero lo maté sin dificultad, el segundo cuando vio caer muerto a su compañero me intentó golpear, lo esquivé sin gran dificultad y le corté el cuello también.
Al alejarnos de los muertos corriendo, mi compañero parecía cansado, igual que la última vez. Pasaron los días y tú llegaste a la casa. En una ocasión te encontraste con él, en el club de lectura, ese fue el día que su vida llegaría a su fin.
-¿El hombre que desapareció?- Pregunté.
-Así es- Respondió endureciendo su rostro.
Aquel fatídico día, mientras estábamos en el club de Poe dijo, - Voy a tener que dejar de asistir, por motivos personales- Mi amigo se levantó y salió de la casa.
Lo seguí preocupado.
- ¿Estás bien? – Le pregunté.
- No estoy muy bien ¿Me puedes llevar en coche y te lo explico por el camino?- Dijo con voz entrecortada.
En el coche me contó lo que le preocupaba.
-Ya no puedo seguir arriesgando tanto lo siento. Lo decía muy sereno.
-Tengo que ir a la policía.
-Lo que hacemos no está bien, tú no lo estás bien, estás completamente loco- Comentó con voz entrecortada.
Me sentí traicionado por aquel en el que confié el futuro de esta ciudad. Con el pequeño cuchillo que siempre llevaba y lágrimas en los ojos no pude contener mi impulso asesino. Al ver su cadáver, las lágrimas salieron de mis ojos desconsoladamente.
Recuerdo una vez una frase que escuche de un filósofo alemán que decía: “el que con monstruos lucha cuide de no convertirse en uno”
Marco siempre había sido un monstruo, pero su obsesión con los criminales lo había vuelto peor aún(Reflexiona Marta en su diario).
Cuando se fueron los otros miembros del club y horas después tú te fuiste a dormir, puse su cadáver en una bolsa. Luego lo arrastré hasta la casa y allí tu tía me ayudó a subirlo al cuarto de la bestia.
Después de cenar, nos pusimos a ver las noticias en la televisión del comedor. En la primera noticia salía una reportera con mirada triste.
“Estamos en el lugar de los hechos, otra víctima asesinada de origen chino en lo que va de mes. Esta vez el crimen se ha producido en un parque de arco de triunfo, la policía cree que puede ser él mismo asesinó de las otras víctimas chinas.”
A Marco se le ensombreció el rostro.
Hace poco que un paciente ha dejado de asistir a la consulta, tengo razones para pensar que podría ser él-
-Por qué piensas que es él-
-Él era un ex nazi, había pertenecido a una banda. Tenía un odió muy fuerte hacia los chinos. Un día me comentaron que desapareció, por lo que no vendría más a mi consulta- Me explicó con voz entrecortada.
-. Vaya, lo siento-
-Mañana estaré casi todo el día trabajando. ¿Podrías buscar información sobre los asesinatos?.
-Claro amor-
Al acabar de hablar nos fuimos a dormir.29 de febrero
Después de desayunar me he puesto a recopilar información sobre los asesinatos que se han estado produciendo en Barcelona, desde el móvil. En el buscador escribí las palabras “asesinatos de chinos en Barcelona''.
Me salieron distintas páginas, una de ellas decía: “Encuentran una mujer muerta de nacionalidad china en una caseta de un parque infantil de la plaza Cataluña”.
Busqué sobre la noticia que vi en la televisión la noche anterior, al encontrarla observe que el día que se produjo el crimen fueron dos semanas después del anterior.
Hallé una tercera noticia que era dos semanas antes de la primera. Una vez más era una mujer china y encontrada en la caseta del parque infantil.
Le envié por la aplicación de mensajes a Marco, los links de las tres páginas web donde se describen los asesinatos.
Al volver del trabajo lo recibí con un beso y nos sentamos en la mesa del comedor.
-He recibido los enlaces que me has mandado ¿Qué conclusiones sacaste?- Me pregunto con mirada de expectación.
Mi tío, a pesar de ser un sociópata tenía un gran sentido de la Justicia, en su rostro se reflejó la gran tristeza que sentía por la muerte de aquellas mujeres.
Todas las víctimas eran mujeres chinas, encontradas en casetas de parques infantiles. Los asesinatos se produjeron este mes, con dos semanas de separación.-He sacado las mismas conclusiones, hay que encontrarlo antes de que haya más víctimas. Si la policía lo atrapa seguramente acabará encarcelado una temporada y lo acabarán soltando, el sistema de justicia actual no le hará pagar lo que se merece, pero nosotros sí podemos hacerlo- Respondió endureciendo su rostro.
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Se comió a su amante.
TerrorUna mujer acomplejada por su peso se enamora de Marco. Pero el guarda un terrible secreto que pondrá su vida en peligro. Todo el que está cerca de él se enferma e incluso algunos llegan a morir. Un diario que revela sus más atroces actos llega a su...