Kyle nunca fue bueno haciendo amigos, pero tras mudarse a Everless se encontrará con muchas personas que le cambiarán la vida. En especial uno, Alex.
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La infancia traumática que tuvo Kyle lo dejó con una marca de por vida, un trastorno de ansied...
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Entramos a la casa, Alex iba detrás de mí, supe que de ahora en delante tendría que cuidar mis pasos si no quería que él me tomara desapercibido en cualquier momento. Pasaba por la cocina, de camino al sótano para ir a rescatar a Larry cuando de repente Alex me tomó de la cintura y me dio la media vuelta para besarme en los labios.
—Alex, espera —me separé del beso—, tenemos que ayudar a Larry ahí abajo.
Era impresionante lo rápido que él podía incrementar la pasión de forma tan fugaz. Terminé con el beso pero la tensión no desapareció en ningún momento, Alex me sujetaba fuerte con sus dos manos, casi desgarraba mi ropa con la forma en la que se aferraba a mi playera.
—Tu tío estará bien si espera un rato más. Yo ya esperé muchos meses para sostenerte así —me atrapó entre sus brazos y mordió suavemente el lóbulo de mi oreja antes de susurrarme—, y no pienso soltarte.
—Ay, Alex... no me hagas esto.
Me estremecí y los vellos se me erizaron por la sensación tan erótica que tuve luego de sentir su aliento pegando en mi oído. Aunado a lo sexy que se escuchaba su profunda voz en un tono tan bajo.
—¿Que te haga qué? —sonrió malicioso—, tú solo pídelo y yo te hago lo que tú quieras mi amor.
Me puse de puntillas para rodear mejor el cuello de Alex con mis brazos, lo besé. Él se inclinó ligeramente para pasar sus manos por detrás de mis piernas y cargarme, me puso encima de la mesa mientras seguíamos besándonos, todas las caricias que se daban nuestros labios al estar tocándose se sentían tan vividas, era como si cada nervio de mi cuerpo se sintiera más vivo, más sensible.
Detuvo el beso, y se alejó de mi rostro unos cuantos centímetros, los suficientes para mirarme a los ojos. Vi sus preciosos ojos que eran los de un cazador, bajo la mirada hacia mis labios de nuevo, me pasó el dedo índice por encima del labio inferior, delineándolo, luego lo metió a mi boca y lo toqué delicadamente con mi lengua y mis dientes. Puso su mano encima de mi barbilla y echó mi cabeza hacia atrás para descubrir mi cuello y lo beso.
—A-Alex, debemos detenernos con esto... —le pedí con un hilo de voz, estaba temblando del placer que me hacía sentir con tan solo besar mi cuello, los sentidos no me respondían para empujarlo y parar esto— Larry está aquí, ¿qué tal si sale del sótano y nos encuentra así? Yo...
Al final terminé perdiendo mi fuerza de voluntad ante las habilidades seductoras de Alex.
—Al carajo...
Lo tomé de la playera para que se pegara más a mi cuerpo, volví a besarlo y le mordí el labio superior en el calor del momento.
Creí que íbamos a terminar haciéndolo sobre la mesa, me lo imaginé incluso.
Pero escuché el rechinado que hacían las escaleras del sótano cuando vas subiendo, lo escuché a tiempo.
Empujé a Alex y le advertí que Larry ya venía. Los dos entramos en pánico y no pudimos quedar en una posición menos disimulada, ambos.