Se fue directo a la cama, su estómago seguía doliendo un poco. Se había puesto otro conjunto deportivo del señor Ohm, esta vez color blanco. Quería hablar con su hermano Earth, con Prem y su madre, suspiro haciendose un ovillo. Ojalá que al despertar estuviera en su departamento en Tailandia. Se quedó dormido de inmediato, se sentía exhausto más que físicamente, emocionalmente.
No supo cuento durmió, hasta que una leve caricia en su rostro lo despertó. Abrió sus ojos y se encontró muy cerca la mirada más intensa que nunca había visto, abrió mucho sus redondos ojos y contuvo el aliento.
-Despertaste Polcino – le sonrió el mayor mostrando unos grandes e inusuales colmillos, sin dejar de acariciar su mejilla, ni alejar su rostro del menor, que lo miraba en shock.- Dormiste casi todo el día, y necesitas comer algo para que puedas tomar el medicamento.
-Se…señor Ohm- le susurro sin poder despegar la mirada de esos ojos, que parecían ver hasta su alma.
-No me digas señor- le dijo acariciando su cabello y acercándose más- solo llámame Ohm.
-Ohm- susurro muy obediente Fluke, lo que causo un pequeño gruñido de parte de Ohm, y esto hizo estremecer al pequeño que seguía acostado.
-Bien hecho pequeño- sonrió mas, y sin previo aviso le beso dulcemente la frente – vamos a comer algo de avena y fruta – le dijo levantándose como si nada hubiera pasado.
Fluke se llevó lentamente una de sus manos hacia el lugar que habían tocado esos labios, se percató de que su mano temblaba.
-Vamos Polcino. – lo insto el más grande.
Había dispuesto en la pequeña mesa que estaba junto a las puertas corredizas de la terraza, un plato con fruta, una jarra con te frio y un cuenco con avena.
-¿Por qué me llama Polcino? – le pregunto tomando asiento frente a el.
-¿Te molesta? – dijo sirviendo un poco de papaya y melón en un plato, dejándolo frente al menor a un lado del cuenco con avena.
-N…no- le respondió con el rostro caliente.
-Significa pollito – le contesto sonriendo, sirviéndose una taza de té.
-¿Y por qué me llama así? – dijo antes de llevarse un pedazo de fruta a la boca. No sabía el hambre que tenía hasta que sintió la pulpa de fruta inundar sus papilas gustativas. -Mmmmm – exclamo por el dulce del melón. Un gruñido le hizo levantar la mirada sin dejar de saborear. El señor Ohm veía atentamente sus labios.
-¿Te gustaría que te llamara Il mio amore? – dijo levantando a regañadientes la mirada, hacia esos hermosos ojos.
El menor trago duramente, y negó con la cabeza.
-Polcino está bien – contesto más rojo que antes.
Ohm solo asintió sin dejar de mirarlo.
-Come despacio –le dijo señalando la comida.
El castaño así lo hizo, siempre con la mirada de ese hombre encima de él, hasta que se sintió satisfecho.
-Ahora tu medicamento – le tendió una caja de antibiótico. El pequeño saco una pastilla y se la paso con un vaso de agua de pepino.
El timbre de la entrada sonó, sacando a Ohm de sus pensamientos.
-Espera aquí- le dijo el grande levantándose con mirada extrañada y saliendo de la recamara.
Fluke vio como el pelinegro salía, y por fin pudo respirar con tranquilidad. Sabía que la única salida posible de ese departamento era la puerta principal, ya había inspeccionado casi todo el lugar. Tenía que seguir con ese comportamiento obediente, así se ganaría la confianza del señor Ohm, y con suerte podría salir y regresar con su familia. Le ayudaría mucho poder hablar algo de español, por lo que había visto de su captor y sus hermanos, eran poliglotas. Para su desgracia no era muy bueno en lenguas, pero era inteligente y dedicado. Había visto muchos libros en la oficina de ese hombre, a lo mejor podría encontrar algo en inglés y español, y con eso se podría empezar.
Su estadía en ese lugar no sería corto, no creía posible lograr irse en unos días, y menos en un país tan lejano al suyo, así que trataría de sacar todo el provecho que fuera necesario. Además, el señor Ohm parecía tener algo de debilidad hacia él, y se aprovecharía de eso. Pero no quería ser muy obvio, ya que ese hombre era bastante inteligente y agudo de sentidos.
También tenía que ganarse a alguien del personal, no tenía idea de en qué parte de México estaban, y por lo que había visto, estaban en medio de la nada, así que no podría irse por su cuenta. Debía ser extremadamente cuidadoso, si lograra recuperar su teléfono, eso sería de gran ayuda.
¿A dónde había ido el señor Ohm?, hacía rato que se había salido. Se levantó lentamente, tratando de escuchar algo, pero nada, ni un ruido se oía. Fue despacio hacia la puerta, tomo el pomo, y lo giro. Estaba abierta. La abrió con cuidado de no hacer ruido, se asomó con cautela, y no se veía ni escuchaba nada.
Fue hacia el comedor, y nada, todo estaba tranquilo, camino por todos lados sin atreverse en entrar a la oficina. Tomo aire y se aventuró a la entrada del lugar. Tomo con mano temblorosa el pomo, y nada, este no cedió, dejo caer con pesar su cabeza, era demasiado bueno para ser verdad.
-Así que este es tu nueva adquisición- dijo una voz en inglés, con tono despectivo tras él.
Fluke salto en su lugar, soltando de inmediato la puerta.
-Por favor Ann, no empieces – amenazo Ohm detrás de una hermosa mujer, que miraba a Fluke con un odio puro.
Una alta fémina de cabello rubio y bien peinado, miraba a la pequeña figura que se había pegado a la entrada. Sus ojos azules y fríos, lo miraban de arriba abajo mientras torcía esa llena boca, pintada de rojo intenso. Llevaba un vestido de color rojo, que se ajustaba a su esbelto y curvilíneo cuerpo. Sus tacones de diecisiete centímetros de alto, le confería una posición de autoridad.
-¿Qué estabas haciendo Polcino? – pregunto Ohm sabiendo la respuesta.
-Na…nada señor Ohm-contesto nervioso y pálido el pequeño.
-¿Polcino?, ¿Señor Ohm? – se giró la rubia con burla hacia el más alto.
-No hagas a esperar a Del- le contesto el mayor omitiendo la burla de la mujer.
-No eres nada divertido caro – se quejó la chica, poniendo más énfasis en la última palabra en italiano que significa Cariño.
-No trataba de serlo – le dijo serio.
-Te llamas Fluke Natouch, ¿Cierto? – le pregunto al menor que los veía en silencio.
-Sí, señorita – respondió en un perfecto inglés, como el de la rubia que lo veía con desdén.
La chica subió sus cejas sorprendida, ya que Ohm se había dirigido al joven en tailandés, y el había respondido en el mismo idioma.
-¿Qué edad tienes Fluke?- siguió en inglés, sin dejar de mirarlo.
-Veintitrés señorita – le respondió.
-¿A qué te dedicas?- siguió.
-Soy recién graduado de Biología especializado en Botánica.
-Un cerebrito – dijo con cinismo- no es raro de mi caro – le dijo sonriendo, sin que esta se reflejara en sus ojos.
-Te acompaño al elevador – le dijo Ohm tomando uno de sus brazos.
-Espera caro – le dijo está viéndolo de lado, sin dejar de sonreír siniestramente. - ¿Al menos le has dicho al joven Natouch lo que le espera a tu lado?
-Eso no es de tu incumbencia- le dijo apretando los dientes molesto, y apretando el brazo que le tenía sujeto.
-Es raro en ti caro – volvió a repetir ese apelativo cariñoso- sueles dejar muy claro todo – se burló sintiendo como esos fuertes dedos se hundían en la tierna piel de su brazo.
-Vamos – ordeno molesto el mayor, llevándola hacia la puerta.
Fluke de inmediato se alejó para dejarlos pasar.
-No sabes en lo que metiste pequeño – le advirtió la rubia con malicia, dejándose llevar por el más alto fuera de ahí.
Ohm oprimió la contraseña y se llevó con presura a la mujer. La puerta se cerró dejando salir uno pitidos, por instinto Fluke se dejó ir contra la chapa para abrirla, pero nada, esa cosa se aseguraba en automático. Resoplo molesto, no había logrado ver la clave, eran cinco dígitos, al menos ya tenía algo.
¿Ahora que hacia?, había dormido más que en toda su vida, ya no podía seguir en la cama. Se irguió con decisión y se dirigió a la oficina que había tratado de omitir anteriormente. Hora de seguir con su plan de escape.
El señor Ohm era un hombre inteligente y poderoso, era obvio que era dueño de ese hotel, así que por más que gritara, pataleara y pidiera ayuda, nadie lo tomaría en cuenta, además de que varias personas sabían que lo tenían ahí contra de su voluntad, y nadie decía ni hacia nada por auxiliarlo. Pero él también era inteligente, así que empezó a inspeccionar los libros que estaban en los libreros. Tomo varios tomos y se los llevo a la recamara.
Entre los libros que se llevó estaban algunas guías turísticas, gracias a Dios en inglés y en español. Era verdad que no tenía muchos conocimientos de ese idioma latino, pero tampoco era totalmente ignorante. Había tenido algunos compañeros latinos, y también había interactuado con algunos españoles, cuando su padre los llevaba a fiestas, así que no las tenía todas de perder.
Tomo una botella de agua del minirefri que había en la habitación y se acomodó en la salita. Agradecía ya no tener malestar estomacal, eso lo había sacado de combate, pero gracias al descanso, y comida ligera, ya estaba mucho mejor. Tenía buen rato leyendo cuando fue interrumpido.
-Regrese Polcino – anuncio esa voz tan ronca y sexy.
Fluke levanto la mirada del libro que lo había mantenido entretenido hasta ese momento.
-¿Bienvenido? – pregunto desubicado el pequeño.
-Gracias- contesto con una sonrisa el recién llegado. -¿Qué haces? – se acercó a él.
-Trato de entender el español – le contesto este cerrando el libro, y dejándolo a un lado algo nervioso.
Ahí estaban eso benditos nervios que lo descontrolaban, pensó el pequeño tomando sus pequeñas manos.
-¿Quieres aprender español?- le pregunto el más grande sentándose frente a él.
-Al lugar donde fueres, haz lo que vieres – dijo encogiéndose de hombros tratando de controlar el temblor de su cuerpo.
-Te puedo ayudar – se ofreció feliz sentándose frente a el y dejando sus codos sobre sus piernas.
-No…. No me gustaría distraerte de sus deberes.
-Para mí no es un problema – le dijo mirándolo intensamente.
-Lo sé y gracias- le sonrió nervioso el castaño- pero no me gustaría distraerlo de sus responsabilidades.
-No lo harías Polcino- aseguro Ohm.
-Vi que algunas de las personas que trabajan para usted, son nativos de aquí- le dijo sonrojándose y apretando sus pequeñas manos.
-Así es –contesto sin saber a donde quería llegar el menor.
-Mientras usted se concentra en su trabajo, alguien de ellos podría ayudarme. - le dijo en un hilo de voz- digo, usted debe ser un hombre ocupado y no puede estar veinticuatro siete conmigo – termino de decir con un sentimiento de que había arruinado las cosas.
Ohm se dejó caer en el respaldo del sillón, y se le quedo viendo seriamente mientras cruzaba los brazos sobre el pecho.
Fluke le regalo de nuevo una sonrisa nerviosa y torcida, lo que había avanzado ya lo acaba de perder por su desesperación.
-Creo que tienes razón –concedió el mayor sin dejar de mirarlo- descuide la mitad del día de ayer y el día de hoy de mis responsabilidades.
-¿De verdad? – pregunto incrédulo el pequeño sin creer su buena suerte.
-Así es Polcino – le dijo aun sin sonreír- no puedo descuidar los negocios, pero tampoco puedo descuidarte a ti.
Fluke le sonrió aun incrédulo, pero agradecido de no haber echado a perder todo.
-Martjha te puede ayudar con el idioma, ella es el ama de llaves. Itzel es su nieta, e Iris es la otra chica que viene a limpiar. – le empezó a explicar- Vienen tres veces a la semana a dejar todo limpio, creo que con eso tendrás suficiente para empezar con el idioma.
-Martjha, Itzel, Iris – susurro el menor con el ceño fruncido, tratando de pronunciarlos bien.
Esto hizo sonreír a Ohm. No sabía que tramaba ese pequeño, pero le daría gusto, de cualquier modo, él nunca se podría alejar de él, era suyo, hasta que la muerte los reclamara.
-Muchas gracias señor Ohm- exclamo el pequeño muy feliz y sonrojado, haciendo una reverencia.
-Quedamos que nada de señor – le recordó el mayor.
-Ohm- expreso con voz alegre y poniendo sus orejas de un color escarlata.
-Me alegra ver que ya te sientes mejor- observo sonriente.
El menor asintió efusivamente con su cabeza.
-¿Le puedo pedir otro favor? – le pregunto dejándose llevar por su buena fortuna.
-Dime Polcino.
-¿Podría tener de vuelta mi celular?- pregunto con ojos brillantes.
-No- contesto cambiando su semblante alegre por uno demasiado serio.
-¿Por qué?
-Por qué no – le dijo enderezándose en su lugar.
-Pero eso me ayudaría mucho con el español – se defendió el menor.
-Para eso vas a tener a Martjha- volvió a cruzar sus brazos.
-Lo sé, pero nada como Google – le dijo sin querer perder su buena suerte.
-Ya dije que no- dijo rotundamente.
-Pero, Ohm- le dijo con mirada suplicante sin dejarse amedrentar.
-¿Quieres que Martjha te enseñe español o no?
-Si quiero – le dijo desinflado.
-Bien – contesto satisfecho, sintiéndose mal por un lado, por haber causado esa mirada triste.
Fluke se mordió con nerviosismo su labio inferior, y se estrujaba sus manos.
-Entonces, ¿me podrías conceder otra cosa? – lo miro con sus grandes ojos sin dejar de morderse su labio.
Ohm subió su ceja, ya que se había dado cuenta que estaba siendo manipulado por ese pequeño y sensual chiquillo.
-¿Me dejarías hablar con mi familia? – pidió restregándose las pequeñas palmas en la pantalonera.
-Sabes que no- le dijo duramente.
-No pido hablar con todos – empezó – solo quiero hablar con uno solo de ellos. –Bajo su mirada ya que las lágrimas estaban al borde de sus ojos. - Es obvio que mi padre sabe dónde estoy, y no le importa. - Trago saliva haciendo un gran esfuerzo por no soltar el llanto- pero mis hermanos y mi madre deben estar preocupados.
-Decide con quien de ellos quieres hablar- le contestó muy serio.
-Con Earth – dijo bajito soltando lentamente la tela entre sus dedos.
-Está bien –contesto levantándose- tengo que salir, pero mañana podrás comunicarte con tu hermano.
-Gracias- agradeció sin levantar la mirada ya que las lágrimas estaban corriendo por sus mejillas. Escucho como la puerta se cerraba, y se dejó llevar por la pena que embargaba su corazón.
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Ohm salió presuroso de la recamara, había notado la tristeza en su Polcino, al igual que esas lagrimas acariciando sus mejillas. Había estado a punto se ir a su lado y consolarlo. Se dirigió a la salida del pent house, tomo el elevador, y entro en su oficina.
Era cierto que los pendientes se le habían acumulado en ese día y medio. Los hoteles Thitiwat no podían funcionar sin él, al menos por el momento, mientras él estuviera ahí, tendría que seguir trabajando para su gente.
Le había sorprendido encontrar a Fluke frente a la puerta del pent house, lo había escuchado moverse por el lugar, pero nunca imagino que el pequeño trataría de huir tan pronto y en sus narices. Y la situación se había puesto más incómoda con los comentarios tan mordaces de Ann. Eso no había sido nada bueno.
Aunque el pequeño no le había preguntado nada sobre la rubia despampanante, eso había herido su orgullo, ya que la esta era bastante despampanante para los mortales y no mortales, y Fluke solo la había mirado con aire curioso.
Se sentó frente a su escritorio y se dispuso a trabajar. Sin darse cuenta, empezó a buscar material para estudiar español, diccionarios y libros de aprendizaje llegarían en unos días. Sonrió satisfecho imaginando la felicidad del menor cuando se los entregara. Terminando el pedido de material para aprender español, se dispuso a seguir con los negocios.
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Fluke entro en el jacuzzi por segunda vez en el día, fuera se notaba que hacía más frio del que estaba acostumbrado, pero la ducha lo relajaba. Estaba molesto con el mismo, por dejarse llevar por sus sentimientos estuvo a un pelo de perder todo su plan de escape. Se sumergió en el al agua jabonosa y aromática, disfrutando de la sensación. Ya no le molestaba desnudarse para bañarse, el señor Ohm le había respetado su espacio personal, exceptuando esa tarde cuando había despertado con su rostro encima de él, esos dedos acariciando su mejilla lo había descolocado.
Se enjabono el cabello pensando en los avances que había tenido en su plan. Aspiro dándose cuenta que ese delicioso aroma pertenecía a su captor, olía a hombre. Tallo tratando de ignorar la sensación extraña en su vientre bajo.
Esos gruesos labios habían besado su frente, se habían sentido tan suaves, y tan calientes. Sacudió su cabeza, tratando de despejar esos pensamientos. Pero era tan alto. El apenas le llegaba a los hombros, tenía un cuerpo muy trabajado, duro y sensual.
-Fluke tranquilízate- se dijo molesto en voz alta.
Pero esa intensa mirada no lo abandonaba. ¿Por qué tenía que ser tan atractivo?, se preguntó desconcertado mientras se enjuagaba el cabello. Bajo su mirada y vio algo que lo molesto mas.
Bufo pataleando en medio de la tina. ¿Por qué su cuerpo estaba portándose así?, se preguntó fastidiado mirando a través del agua su miembro erecto. Decidió relajarse, así que llevo su espalda hasta una de las orillas del jaccuzi. Recargo su cabeza hacia atrás, empezó a relajar su respiración que se había vuelto bastante inconstante.
Así estuvo unos minutos, dirigió su mirada a su pene, ya había bajado un poco. Sonrió satisfecho.
-Polcino ¿Estas bien?
El menor chapoteo patéticamente en el agua.
-Señor Ohm – exclamo el pequeño hundiéndose en el cuerpo de agua tratando de ocultar su desnudo cuerpo.
-Me preocupe al no escuchar nada – mintió el mayor sabiendo lo que el menor estaba sintiendo.
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SOLO MÍO (FINALIZADA)
RomanceSINOPSIS Su padre lo había vendido al mejor postor, Fluke no lo podía creer todavía. Sabía que Boston Natouch nunca había estado en buenos pasos, y que hacia tratos con gente de cuestionable reputación, ¿Pero al grado de salvar su pellejo a costa de...