Capítulo 3; Si No Eres Capaz.

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Pero en la penumbra de mi casi inconsciencia, sentí unos brazos levantarme y caminar conmigo, al parecer el idiota de Max "se apiado" de mí y decidió llevarme a la recámara principal, ahí en la que me obliga a dormir juntos todas las noches desde que mi hermano ya no estaba para cuidarme.

Luego sentí una tibia y calmante agua, medio abrí los ojos y vi que estaba en la bañera con agua tibia y algunas sales para calmar un poco el dolor de mi mancillado cuerpo.

Sabía que el estaba ahí mirándome y limpiando mi cuerpo, pero no quise mirarlo a los ojos, no sabía cómo sentirme o comportarme al respecto, no quería que el volviese hacerme daño y esta vez fuera aún más peor y mi bebé acabase muerto o algo así.

Después de una hora de estar ahí con él, me saco de la bañera y me llevo a la cama en donde sólo me recosté y me dormí, pero él también se durmió abrazado a mí con nuestros cuerpos desnudos y sintiendo el tacto de su piel en mi espalda era algo incómodo, pero no podía; ni tenía las fuerzas para pelear al respecto.

Mis fuerzas y hasta mi esperanza con el pasar de los meses se iba perdiendo, no sé cuánto había pasado cuando desperté abruptamente; por unos dolores en mi vientre y eran muy fuertes, sin poder restringir mis gemidos de dolor, se oyeron y Máx despertó.

Al verme quitó la colcha con la que nos cubrió anoche y al ver por sobre mis piernas; una sonrisa retorcida apareció en su rostro, una sonrisa que me causó un poco de miedo y escalofríos.

Max- Al fin mi hijo nacerá.

Alex- ¿QUÉ? No, esto no puede ser; aún tengo 8 meses, todavía me falta.

Ma- Pues ese bebé ya va a nacer.

Al- Entonces Llévame al hospital.

Ma- No.

Entre gemidos y retuerces del dolor por las contracciones y las heridas que ya de por si tenia en su cuerpo, el joven Alex gemía del dolor y hablaba entre cortado.

Al- ¿No? ¿Por qué? Ahh... ahh.

Ma- Porque mi hijo, mi primogénito nacerá aquí en su casa.

Al- ¡Estás demente! Ahh... Un parto es complicado y más uno ahh.... de un hombre.

Ma- Pues si no eres lo suficientemente capaz para traer vida a este mundo, entonces no mereces ese Don.

Al- ¿Hablas... enserio? ¿Acaso perdiste la... ah... cabeza?

Ma- No. Habló muy enserio.

¿Para qué tener matriz si no eres capaz de traerlo al mundo tu solo y en casa?

Al- ¿Y eso que significa ... ahh ... entonces? Ahhh.

Ma- Que habrá que quitarte la parte en tu interior que te permite albergar vida.

Al- Máx estás demente. Aahhh... llévame al hospital, ...ahh... por favor.

Ma- No, no es necesario llevarte a un hospital.

Al- Es mi primer hijo y sólo tengo 13 años como pretendes que dé a luz aquí mismo y sin ayuda de un médico, por favor no seas irracional, puedo perder a mi bebé, Máx por favor.

Ma- Si naciste para poder dar vida entonces debes saber que hacer.

Al- Esa es la...ah...teoría más.... ahhh... estúpida que oí.

Los dolores eran cada vez más fuertes y ya contrabajo podía articular palabra.

M- No te reprendo como quisiera porque ahora estas en labor; pero en cuanto termines ya verás.

Al- No puedo creer... ah... la sarta de...arrgh... estupideces... ahhh...que sale de tu boca.

Esto sólo reafirma...ah... que tú estás demente, arrg... desequilibrado, no sabes lo que dices.

Ma- Ya basta, haz tu trabajo que aquí estaré esperando a mi hijo.

Al- Eres un mald...ito ... cómo te odio. ...agggrr.... ahhhh.

Ya no pude seguir hablando con él, por que sentí una fuerte contracción y por instinto comencé a pujar, sentía como las caderas se me abrían y era muy doloroso, sentía que me iba a partir en dos; hablando literalmente.

Después de unas horas de pujar y tratar de seguir consiente, pues el esfuerzo me estaba quitando las fuerzas, pude oír el llanto de mi bebé; al fin había nacido y estaba vivo, eso me llenaba de dicha, Máx corto el cordón umbilical y me dio a mi hijo para que yo lo viera.

Sin embargo, sólo pude verlo por unos momentos pues caí en la inconsciencia segundos después, estaba demasiado débil y por un momento creí que me moriría.

Desperté unas horas después y vi a Max con mi bebé, lo estaba ayudando a que bebiera de mi pecho la leche, yo quise levantarme y no pude, mis manos estaban esposadas en el cabezal de la cama.

Mi Única Esperanza 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora