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Después de aquel "castigó" que me dio Kazutora me desató de las cadenas que estaban en mis piernas y brazos, para después intentar pararme pero mis energías se habían ido con las súplicas y el llanto, el a ver que no podía mantenerme por mi misma de pie me cargó al estilo princesa.
-me gusta está idea que seas dependiente a mi- sonreía-
Claro imbécil estoy así por tu culpa
-ojalá te comportaras de esta manera tan tranquila- decía dándome un beso en mi mejilla-
-te recuerdo que estoy de esta manera por tu culpa- dije de manera seca-
El solo río para llevarme a otra habitación supongo que será la suya o podría regresarme al sótano dónde estaba pero como el precavido que es me llevaría abajo.
-Esta vez te quedarás en mi habitación- decía mirándome con una sonrisa maliciosa- tienes que irte acostumbrando a compartir tu espacio conmigo-
Había varias maneras de escapar tenía una dificultad que eran mis heridas.
-¿Crees que pueda tratar mis heridas? Ya sabes evitar una infección- dije tratando de sonar convicente- por favor tora-
El me miró extrañado como si estuviera siendo alguien *sumiso* ante el.
-Esta bien cariño, pero haces algo para intentar escapar- me tomó por mis hombros de manera fuerte- créeme que no serán heridas las cuáles harán difícil tu caminar-
-te prometo que no será así- dije asustada-
Tense mis hombros ante la acción de Kazutora, tendría que idear un plan si quería de nuevo escapar de aquí el es bastante astuto, me sumergí en mis pensamientos que no me di cuenta que Kazutora ya había llegado con el botiquín de primeros auxilios.
-¿Quieres que te cure yo preciosa?- decía riéndose-
Tal vez me funcione cooperar con el y adaptar una personalidad sumisa.
-Porfavor mis hombros están tan tensos que me es imposible moverme- decía con un pequeña sonrisa-
-Esta bien preciosa, todo lo que tú me pidas- abrió el botiquín mientras sacaba el algodón y alcohol- esto va arder un poco-
Entonces déjame ir imbécil.
Al poner el algodón remojado con alcohol en mi herida de la pierna sentía ese pequeño ardor pero nada se comparaba a lo que he estado viviendo con el, me quejé un poco por el ardor, pero el seguía limpiando mis heridas se le veía tranquilo incluso hasta lo hacía con una sonrisa.