Capitulo 21

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Aleksandra sabía que aquello era algo de que preocuparse, pues el rostro de Alice no se veía tan pacifico como solía estarlo al tener visiones sobre cosas banales. Caius la miro extrañado y de inmediato dirigió la mirada hacia donde la tenía la Cullen.

—¿Qué es lo que esta pasando? —Caius miró a Aleksandra, la cual no despegó la vista de Alice.

—Está teniendo una visión.

Aquello sucedió tan rápido, pero aun así aquella situación no paso desapercibida por Bella, la cual se acerco a Alice. Seria extraño verlos a todos juntos, por lo que prefirió no moverse de su lugar y solo escuchar lo que sucedía. Le estaban ocultando muchas cosas, por lo que no quería quedar como tonta de nuevo. Si no querían confiar en ella no les iba a rogar.

—¿Qué pasa, Alice? ¿Qué? ¿Qué has visto? —imploró Bella ensortijando los dedos de las manos con gesto suplicante.

No la miró, siguió con los ojos clavados a lo lejos. La chica siguió la dirección de su mirada y se percató de cómo Alice captaba la atención de Edward a través de la habitación. El rostro de Edward era tan inexpresivo como una piedra. Se volvió y desapareció en las sombras de debajo de la escalera.

El timbre sonó en ese momento, cuando habían transcurrido varias horas desde la última llamada. Alice alzó la vista con expresión perpleja que pronto se convirtió en una mueca de disgusto. La peste a perro inundó el ambiente. Caius también lo sintió, lo que tomo por sorpresa a Aleksandra. No le agradaban los Quileutes, pero tampoco tuvo la necesidad de ponerse tan tensa como el hombre. Aquella no era una reacción normal en lo absoluto.

—¿Quién ha invitado al licántropo? —Caius escupió al mismo tiempo que lo hacía Alice.

—Culpable —Bella admitió.

Aquello era lo único que siempre le molestaba. Isabella no pensaba en nada mas que en si misma, ni siquiera le importo el tratado. No porque estuvieran ayudándose mutuamente en cuidarla a ella y a Charlie significaba que estuvieran en confianza. Había un tratado de por medio y las cosas podían salirse de control en cualquier momento. Edward no soportaba a Jacob porque siempre se quería pasar de listo con Bella y Jacob tenia un temperamento bastante corto.

—Bueno, en tal caso, hazte cargo de él. He de hablar con Carlisle.

—¡No, Alice, aguarda! —la humana intentó agarrarla por el brazo, pero ella ya se había marchado y su mano se cerró en el vacío— ¡Maldita sea!

—Tengo que irme de aquí ahora mismo —la voz de Caius era completamente diferente. En donde antes había unos lindos ojos que se aclaraban con el tiempo solo quedaron unas esferas completamente negras.

Caius se dio media vuelta y camino lo más rápido que pudo a paso humano para que los demás no lo vieran raro. Aleksandra se quedó sorprendida ante el cambio de actitud tan drástico, así que de inmediato lo siguió. El ambiente agradable había cambiado a uno bastante tenso. Solo esperaba que Rosalie no armara una escena dentro de casa.

Una vez que estuvieron completamente solos bien ocultos entre los enormes troncos de sus alrededores, Caius suspiro con pesadez. Se veía diferente, como si se tratase de una película de terror. Sus ojeras eran negras y la mueca en su rostro la hizo dudar en si debía preguntar algo o simplemente quedarse callada.

—Esas bestias son peligrosas, no permitiré que estén cerca de ti —el hombre gruñó con enojo. Lo único con lo que lo pudo comparar fue con un perro rabioso a punto de atacar.

—¿Por qué te pusiste así de la nada? —Aleksandra le preguntó con seriedad, aunque la curiosidad le ganaba— se que son peligrosos, pero tu cambio de actitud tan drástico me dejo mucho que desear.

Cuando el amor llegó ⟨••Caius Volturi••⟩ (REESCRIBIENDO)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora