Capítulo 3

6 1 0
                                        

Me despierto de golpe al escuchar los porrazos en la puerta de mi habitación y a continuación una voz que me está comenzando a resultar molesta.

-¡Levanta Speedy que tenemos que empezar a movernos!

Grita Gabriel al otro lado de la puerta. ¿No había otra forma de levantarme?, es decir, ¿Con algún método que no me provocase un infarto?. Gilipollas. Salgo de la cama malhumorada y antes de ir al comedor donde sé que están desayunando, me dirijo al lavabo para asearme un poco.

-¿No había otra manera más suave de despertarme?. -Pregunto cuándo llego al comedor.

-La próxima vez te despertaré con un beso en la mejilla princesa. -Me suelta Gabriel mientras se come una tostada.

-Ni se te ocurra. -Digo rápidamente.

Me siento en una de las sillas y cojo yo también otra tostada para untarla con mantequilla y mermelada. Savannah sonríe y me guiña un ojo.

-¿Y hacia dónde nos dirigimos?. -Pregunto interesada.

-Tenemos que ir a Escocia que es dónde está nuestro aquelarre. -Me informa Savannah.

Me lo imaginaba porque, de hecho, viví allí hasta los tres años. Luego mi madre y mi abuela pensaron que allí no estaría a salvo y me trajeron a España y desde entonces hemos estado viviendo aquí y allí, bueno, hasta que me escapé y acabe en Florencia donde nos encontramos ahora.

-¿Cogeremos el vuelo hoy mismo?. -Pregunto.

-Sí. -Contesta Gabriel. -Pero en Roma, así rodeamos un poco más y nos aseguramos que no nos sigan. El vuelo sale a las cinco de la tarde así que en cuanto estéis listas cogemos el coche y nos vamos.

-Pues pongámonos en marcha. -Sonríe Savannah. -Iris ahí tienes una mochila llena de ropa tuya. -Dice y miro en la dirección que me indica, después sorprendida la vuelvo a mirar a ella. -Gabi la cogió ayer.

-De nada. -Dice Gabriel con una sonrisa irónica.

-Iba a darte las gracias pero creo que no te hacen falta.

Me levanto de la silla, cojo la mochila y me dirijo a mi cuarto. Después de elegir la ropa que me voy a poner, una camiseta blanca de tirantes y unos tejanos, entro al cuarto de baño y me ducho. Cuando estoy arreglada del todo me miro al espejo y veo que mi pelo cada vez va siendo más rojo. ¡Menos mal que vuelvo a mi color!. Vuelvo a mi habitación, cojo la mochila y reviso todo lo que hay dentro, la verdad es que Gabriel se ha portado bien y me ha metido un poco de todo incluido mi móvil, el cual lleva cinco meses apagado. Salgo de la habitación y veo que Savannah y Gabriel ya lo tienen todo listo también, así que sin más preámbulos salimos del piso y nos montamos en el coche que han alquilado para el viaje.

Las tres horas que hay de Florencia a Roma se me pasan volando dentro del coche, la verdad es que Savannah es una buena compañía y me río mucho con ella. Nos entendemos, somos muy parecidas. Nada que ver con el imbécil qué tenemos de conductor. Al llegar al aeropuerto no tenemos qué facturar maletas porque lo que llevamos lo podemos subir al avión, y como este no sale hasta dentro de una hora, vamos a una cafetería a tomar algo.

-¿Queréis algo de comer?. -Pregunta Gabriel cuándo llega a nuestra mesa con tres cafés.

Savannah le dice que no y yo niego con la cabeza, hemos comido de camino a Roma y no tengo hambre.

-¿Qué elemento controláis?. -Les pregunto curiosa.

-Agua. -Contesta Savannah con una sonrisa. -Gabi tiene suerte, él controla fuego y tierra.

-¿Dos?. -Pregunto sorprendida.

-Soy el mejor. -Aparece una sonrisa de superioridad en su rostro.

-No te pases que cada vez hay más gente que tiene el control de dos elementos. -Le dice Savannah para bajarle los humos y sonrío.

AIREDonde viven las historias. Descúbrelo ahora