—Pero Rodrigo, ¿estás hablando en serio?
Ambos chicos se encontraban en casa de Álvaro, más concretamente en el sofá. Todo empezó un día atrás, cuando festejando el "boom" de Destripando la Historia Rodri bebió un poco más de la cuenta y terminó por tratar de besar a su amigo, pero este terminó apartándose. Ante lo sucedido, Álvaro vio que su compañero estaba demasiado ebrio, así que se lo llevó a casa y al día siguiente por la mañana comenzó a contarle lo que había pasado.
—¿Como bromearía con esto? Pascu, te estoy hablando totalmente en serio —explicó Rodri quien ya se encontraba totalmente sobrio.
—¿Sigues borracho?
El más bajo de los dos palmeó su frente y suspiró mientras pensaba en qué decir para que su amigo lo tomase en serio.
—Ayer intenté besarte, eso ya lo sabes, por eso ahora de verdad quiero que no te comas la cabeza pensando en los motivos que tuve para hacerlo; ahora mismo quiero que el que hable sea mi corazón y no yo. Quiera o no, ayer sin ser consciente de mis actos arruiné esta amistad que hemos construido.
Al decir aquello, Pascu abrió sus ojos con sorpresa, interrumpiendo de inmediato a Rodri sin dejar que terminase su charla.
—Rodri, no has arruinado nada, solamente...
—Álvaro Pascual, tienes una manía muy fea de interrumpirme cuando hablo. —reclamó, llamándole por su nombre completo como siempre solía hacerlo cuando se enojaba
—Perdón.
Ambos soltaron una suave risa para que hubiese una corta pausa en la que el menor tomó una bocanada de aire para agarrar el valor que necesitaba para continuar.
—El alcohol hace que cometamos locuras, pero créeme cuando te digo que si no sintiese nada hacia ti, no hubiese intentado hacer eso. —Al decir aquello, el contrario tenía una expresión de sorpresa nunca antes vista. Rodrigo se acobardó un poco al notarlo y no pudo evitar arrepentirse de lo que estaba haciendo, pero no pararía, quería abrirse al completo—. Sé que esto es demasiado duro y nada podrá ser como antes, pero Álvaro, siento algo más que una amistad. Lo cierto es que adoro cada centímetro de tí, por eso estoy enamorado de la persona en la que te has convertido.
Se levantó del sofá apenas terminó de hablar, permaneciendo de pie un par de segundos con la esperanza de que Pascu dijese algo al respecto, pero al ver que no hubo respuesta alguna por parte de Álvaro, comenzó a aproximarse hacia la puerta para irse de ahí.
—Rodri —llamó el más alto después de varios segundos.
El pianista sonrió con algo de dolor en su pecho. No quería imaginar qué sentiría cuando su mejor amigo desde hacía más de quince años se declarase así.
—No digas nada, solo quédate con eso —pidió para colocarse sus zapatos, colocados a un lado de la puerta, agachándose para atarlos sin poder evitar sentirse incómodo por la tensión que se había formado entre él y Álvaro—. Estaría bien si no me quemases la nuca con tus ojos lásers —comentó al sentir la mirada del más alto sobre él.
—Lo siento —dijo Álvaro al salir de su trance—, estaba analizando lo que me has dicho, no estaba tratando de penetrarte con mi mirada. —Dejó salir una pequeña risa que fue imitada por el contrario mientras se ponía de pie.
—Álvaro Pascual, acabo de confesarte mi amor hacia tu persona, estaría bien si dejases de ser un cochino con chistes de doble sentido.
—No me refería a ese tipo de penetración.
—Álvaro.
—Vale, perdón.
Rodri tomó el pomo de la puerta e hizo el amago de abrirla, fallando en el intento ya que esta tenía llave. La razón hizo acto de presencia en el compositor, recordándole que aún era temprano y Pascu no había salido de su casa como para quitarle el seguro a la puerta; dejando salir un largo suspiro, Rodri se dio la media vuelta para pedirle a su amigo que lo ayudara a abrir, pero tragó sus palabras al darse cuenta de que el contrario tenía la mirada baja y con varias lágrimas cayéndole de los ojos.
Rodri se sobresaltó, sintiendo cómo su corazón se detuvo en seco, lo que lo obligó a acercarse a su amigo de inmediato para rodearlo con sus brazos.
—Lo siento Pascu, de verdad perdóname, no debí decirlo. Te prometo que no quería arruinar nada, pero después de lo de ayer... de verdad, no era mi intención.
No hubo respuesta y no le extrañó. ¿Qué podría decir en aquel momento? No lo sabía, ninguno lo sabía.
Se quedaron ahí, en un abrazo silencioso hasta que sorprendentemente el mayor de los dos se calmó un poco antes de romper con aquel silencio.
—Rodri, ¿acabas de decirme que estás enamorado de mí? —preguntó apartándose del abrazo con lentitud para mirar al contrario a los ojos, antes de sentarse en el sofá y llevar ambas manos a su rostro.
Rodri permaneció de pie analizando la pregunta que le había hecho. ¿Acaso no había quedado claro que se había declarado? Soltó una pequeña risa que hizo que Álvaro levantase la mirada para verle al tiempo que él se colocaba en cuclillas frente al más alto para responder a aquella pregunta de la manera más sincera que podía.
—Sí, Pascu. Lo he dicho —afirmó tomando sus dos manos para acariciarlas con sus dedos pulgares—. Lo he dicho y no me voy a retractar. Estoy enamorado de ti porque no puedo evitar quedarme embobado mientras veo como dibujas, porque no puedo concentrarme trabajando cuando estás demasiado cerca de mí; te dije que dejásemos de cantar "Pizza con piña" en directo porque cada vez que nos acercábamos más de la cuenta, mi corazón se aceleraba demasiado y sentía que podía desmayarme en cualquier momento.
»Aunque seas un idiota y un estúpido siempre me haces reír, porque sí, me encanta que seas un imbécil. Me he enamorado de ti por como me haces sentir, de tus múltiples cualidades y escasos defectos, porque me tienes como un idiota enamorado cuando bromeas conmigo, al grado de hacerme sentir como un crío de primaria. Estoy enamorado de ti y aunque no quiera tener un pensamiento egoísta, quiero un futuro en el que seamos tú y yo, nadie más porque no puedo imaginarte con alguien que no sea conmigo; por eso y más cosas estoy enamorado de ti. Te amo, Álvaro y lo hago desde que hicimos esa estúpida obra de Jesucristo Superstar a los dieciocho años.
Estático es una palabra poco concreta para explicar cómo Pascu se quedó ante aquella declaración totalmente sincera y sorprendente de su amigo. ¿De verdad había estado enamorado de él desde aquella obra de teatro? Si dos días atrás le hubiesen dicho que se encontraría en esa situación, no lo creería, mucho menos sabiendo que Rodri ocultó sus sentimientos para no arruinar su amistad.
Cualquiera pensaría que su respuesta sería "es mejor tener una distancia" y sí, pensó en decirlo, pero no se veía capaz de alejarse de él. Su corazón estaba demasiado confundido con la declaración de amor más romántica que pudo haber recibido, ni siquiera pudo hablar porque no tenía palabras para decirle al contrario por mucho que intentara hacerlo.
—Sé que me vas a odiar por esto, pero creo que es algo que quiero intentar sin estar ebrio —anunció Rodri, rompiendo con el silencio prolongado ante la falta de respuesta por parte de Pascu—. Quiero dejarte claro que de verdad lo hice con el corazón, aunque fuese bajo el efecto del alcohol.
Rodri acercó lentamente sus labios al rostro del contrario para que a Pascu le diese tiempo de retroceder si lo deseaba, pero no fue así ya que el contrario no retrocedió esta vez; sin embargo, aunque los labios de ambos se juntaron, Álvaro no correspondió al beso, sino que esperó a que Rodri se alejara para acercar sus rostros nuevamente y ser ahora él quien lo besara, siendo estos los primeros de muchos besos que se dieron aquel día y los siguientes de sus vidas.
Correcciones de Beta realizados por @FarolitaCast.
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A tu lado - (Pascu x Rodri)
Short Story-Adoro cada centímetro de tí, por eso estoy enamorado de la persona en la que te has convertido. -Pero Rodri... -No digas nada, solo quédate con eso. (Historia finalizada)