Azul se sobresalta con el sonido de la puerta de la habitación cerrándose de golpe. Signo inequívoco de que su hermana acaba de entrar, pués es la única persona que conoce que puede cerrar las puertas contan taen ergía acumulada sin cuasarle daño permanente a la superficie.
Un hecho que le recuerda a sus clases de Ballet y a la Profesora Ana Karina mostrando la forma correcta de apoyar el peso para caer sin hacer ruido.
V solo tiene esa forma de entrar a todos lados, como una fuerza más de la naturaleza, indómita e imparable. Comparten eso, supone, aunque ella sea más un rio y V una tormenta eléctrica, y normalmente no le importaría pero…
Pero hoy Azul está exahusta después de las cuatro horas en la pista con su entrenador, antes de una clase de Ballet de dos horas particularmente cansadora con la Profesora Arffenia (una bruja en el peor sentido de la palabra, que a toda la clase les toca aguantar por al menos lo que queda del año), y hasta pocos minutos antes de que su hermana entrara acababa de alcansar ese punto perfecto de sueño relajante luego de su práctica de yoga. Victoria a espantado breve, pero de forma abrupta, su tan ansiado sueño.
Por eso no se siente culpable cuando le gruñe en vez de saludarla, con los ojos apenas abiertos y una expresión de malhumor.
(Siendo justos, todos saben que es mala idea despertar o interrumpir su sueño cuando está cansada. Al menos desde esa vez que le lanzó a alguien una engrapadora, que resultó ser el primer objeto lanzable a su alcance.
Nadie salió herido, ni siquiera la engrapadora, pero el punto quedó claro, no se le debe molestar cuando está así).
No es que ver a su hermana lemoleste, al contrario, le causa alegría, en especial porque desde que comenzó a participar y ganar en las competencias Junior de patinaje su entrenador a ajustado su rutina a una más rigurosa.
Entre su responabilidad en la pista y la escuela, las lecciones de cultura e historia general con su papá Nim los fines de semana, y los extracurriculares, ya casi no se ven.
No como antes de que ganara ese primer oro.
Y Azul sabe que eso probablemente seguirá más o menos igual al menos por unos años. V no había apreciado para nada ese cambio en un principio. V siempre ha sido algo lenta para aceptar el cambio en general.
Con ambas hermanas en plena adolescencia el roce ocasional no era tan extraño, incluso cuando ellas nunca han sido de pelear se amenudo.
Ahora están mejor que antes, hablan más; bien sea por mensaje, llamada (V prefiere las video llamadas, porque dice que le gusta ver a las personas cuando habla) o por medio de regalos “anónimos” que se dejan en sus horas activas para que la otra lo en cuentre como recordatorio de que le tiene presente en su vida, aún si no se ven durante el día o la semana.
(Su postre preferido con una nota con su nombre, el juego de llaves que creyó perder, una nota recordándole que debe dormir y no sumergirse demasiado en sus libros de cálculo).
Ninguna quiere que su relación se enfríe, alejarse tanto hasta ser prácticamente extraños. Pero aún así le ha espantado el sueño justo cuando acababa de encontrarlo.
Azul recibe la frustración y el insomnio consecuente sin opornerse, aunque le cuesta, observándolos hasta que, un par de minutos después, el primero desaparece reemplazado por la calma, con el segundo aún tendrá que buscar otra manera de lidiar, probablemente después de lidiar con Victoria.
Ahora, apoyada sobre sus antebrazos mientras semueve lento y constante hasta una posición sentada (algunos músculos protestando en respuesta), observa a su hermana.
Victoria está aún en la puerta, toda la energía frenética concentrada en su mente, le tiemblan las manos, sus ojos están un poco vidriosos, perdidos en un punto distante que solo ella puede ver, tiene el rostro rojo por completo y los labios un poco hinchados y brillantes.
Siendo honesta, parece un poco maniática, aunque de alegría, o algo así, su rostro está haciendo ese gesto confuso de cuando no sabe qué sentir o siente demasiado a la vez, por lo que Azul no puede estar segura.
Azul ladea la cabeza (su propio gesto, que según Andrew, un amigo de la pista, le hace lucir como un pajarito muy confundido y muy adorable), al mismo tiempo que desde la ventana abierta una mariposa entra y se posa sobre las flores del terrario en su escritorio.
—¿Victoria? —Situaciones importantes ameritan nombres completos.
Su hermana parpadea aturdida. Lo cual sirve para terminar de confirmar que algo importante está sucediendo. Azul la observa con atención y espera, cuando nada sucede después de un par de minutos lo vuelve a intentar.
—¿Te encuentras bien, hermana mayor?
Un poco de preocupación se filtra a su voz entre el velo del cansancio.
V parpadea, mirándola por primera vez en los cinco minutos que han pasado desde que llegó a la habitación compartida. Luego sujeta a Uni, la almohada-peluche de unicornio que una de sus tías les regaló medio en broma hace unos años, y se acurruca con ella a su lado en la maat de yoga.
Azul le deja hacer lo que su dulce y romántico corazón le dicte, acomodándose de tal forma que se puedan ver a la cara incluso con su hermana tirada en la maat como si quisiera ocultarse del mundo y al mismo tiempo gritar desde lo más alto de la terraza. Azul agradece que no haga ninguna de las anteriores y en cambio comience a hablar.
La mariposa se va por donde vino después de un par de minutos, no sin antes dar un recorrido completo a la habitación posándose aquí o allá, Azul la mira de tanto en tanto mientras escucha a V. En algún lugar detrás de ellas el perro de alguno de sus vecinos ladra animado desde la calle.
—Jackson me besó —Dice Victoria, luciendo y sonando sin aliento como si acabara de correr una maratón—. Justo después de la práctica de Natación. Debajo de las gradas.
Azul cree que todavía luce un poco maníatica, el hecho de que se toque los labios con las puntas de los dedos antes de reír de forma desigual solo confirma. Sin embargo le dará algo de cancha, Jackson Whittemore ha sido su Crush desde que lo tranfirieron a su escuela hará ya unos tres años, Crush que aparentemente decidió reconocer su existencia y besuquearla por al menos media hora si las cuentas de Azul son correctas.
Victoria sigue balbuseando cosas sobre lo perfecto que es Whittemore y como aparentemente ahora van a ser novios por un rato después. Azul la escucha e interviene según lo que parezca correcto, y acepta la emoción de su hermana como algo bueno incluso si el tipo en sí todavía no le convence…
Días más tarde, después de que el noviazgo de su hermana se hace oficial, Azul decide un par de cosas.
La primera es que tendrá que buscar una formade observar y juzgar por su propia cuenta, porque Perfecto Jack (palabras de su hermana no de ella) siempre se pinta a sí mismo como, bueno, Perfecto Jack. Un príncipe azul recién salido del libro de cuentos.
Azul quiere saber con exactitud de qué cuento. Porque hay algo en la manera en que mira a su hermana que no le termina de gustar. La mira como a un trofeo, algo que ganó en una competencia, incluso cuando en apariencia no es más que un perfecto caballero con Victoria.
Las hermanas D’Artes por lo general son buenos jueces de carácter, pero V siempre ha sido un poco ciega en cuanto a parejas se trata, así que Azul, como su hermana menor y la parte sensata del binomio, va a tener que estar alerta. Solo por si acaso.
Y lo segundo, que si resulta que Perfecto Jack no estan perfecto como dice ser, bueno, ya dependerá de él que tanto de las clases de defensa personal de Azul recibe en respuesta. Puede que ahora mismo no estén fisícamente juntas tanto tiempo como antes, pero si hay algo que puede sobrepasar cualquier distancia ficticia es el amor que se tienen. Nadie juega con las hermanas D’Artes y se sale con la suya.
Si no que le pregunten a los últimos tres babosos que lo intentaron.
(Y de los cuales Victoria no sabrá hasta el día de su boda durante el discurso de la madrina, porque Azul entiende el silencio, y el poder que tiene el uso correcto de las palabras, en especial cuando es el momento adecuado para decirlas).
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Voces en la Habitación
Historia CortaAzul D'Artes, es conocida por ser disciplinada, centrada, amable y por su estilo elegante dentro y fuera del hielo, es una fuerza de la naturaleza que todo lo que se propone lo logra. Pero Azul es más que su carrera en el hielo olímpico, es hija, h...