El timbre suena y, tras despedirme de las chicas, bajo las escaleras. Joe me está esperando abajo.
—Hola. —Me saluda y me da un beso en la mejilla.
—Hola. —Le sonrío.— ¿Qué película vamos a ver?
—Pues —empezamos a caminar—, hay una que es de terror y...
—Vete olvidando de ver esa película, me niego a pasar miedo. —Le interrumpo y el ríe.
—Venga ya, Anne. —Dice.
—Lo siento, Joe, no voy a ver una película de terror.
—Es que la otra opción es una comedia romántica.
—Tampoco es de los mejores géneros del cine, pero bueno, la prefiero.
—Comedia romántica, pues. —Dice mientras entramos en el centro comercial. Nos dirigimos al cine, compramos las palomitas pero llegamos tarde a la película ya que nos paran por el camino.
La película es un aburrimiento total y lo sé porque ya la he visto con las chicas antes; aún así prefería verla de nuevo a ver una de terror. Es una película romántica y empalagosa, y no tiene nada de comedia. Se nota que los guionistas son de los malos. Pido disculpas a estas personas, pero es que los diálogos son de besugos y los chistes no tienen gracia ninguna. En cuanto se apagan las luces de la enorme sala, noto como Joe se acerca más a mí.
—Ya empezamos. —Susurro para mí.
—¿Qué?
—No, nada, hablaba sola.
—Ah, vale... —Dice no muy convencido.
Me meto de lleno en la trama y aunque la haya visto, me mantengo entretenida. A mitad de la película Joe se acerca a mí y en un par de segundos ya estoy sintiendo sus labios sobre los míos. ¡Lo sabía! Se separa de mí y me vuelve a besar, y otra vez, y otra. Me dejo llevar porque, sinceramente, este chico besa bien. Cuando termina la película salimos de la sala y vamos a cenar a un Mc Donald's. En realidad, tendría que cuidar lo que como ya que ambas cosas -las palomitas y la hamburguesa- contienen muchas calorías; pero, bueno, ya mañana empezaré a controlarme.
—Y entonces le dije que no podía hacerlo, porque iba en contra de mis principios. —Joe continúa con la historia.
—Ignoraba que tenías unos principios.
—Toda persona los tiene. —Me quita una patata frita.
—Sí, supongo. ¿Qué fue de la chica?
—La chica, bueno, no sé si los demás siguieron con el plan, seguramente lo hicieron. Yo me negaba a gastarle una broma tan pesada, no le veía la gracia a una cosa así.
—Hiciste bien. —Digo y bebo un poco de refresco.— Ni siquiera puedo ponerme en su situación.
—¿Cómo se puede ser capaz de destrozarle la vida así alguien? El plan era sencillo: pedirle su número de móvil, coquetear con ella, conseguir que envíe fotos comprometidas y compartirlas de todas las formas posibles y a todo el mundo. Ella era tan inocente...
—Todos lo somos alguna vez. Hace calor aquí, ¿verdad? La calefacción les costará un ojo de la cara. —Digo dejándo el tema a un lado mientras me desabrocho el abrigo, no me es nada agradable hablar de eso y pongo la mano en el fuego a que a Joe tampoco.
—Sí, hace un poco. —Dice y baja la vista a mi cuello. No espera, no es mi cuello. Miro hacia abajo y veo que tengo la camisa un poco desabrochada, habrá sido al quitarme el pesado abrigo. Me cierro la camisa, atando los botones, rápidamente.— ¿Qué mirabas?
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El Susurro de Anne
Novela JuvenilPuede denominarse superación o persecución de sueños. Llame como se llame, es lo primero en lo que piensan al escuchar mi nombre. ¿Y por qué será? Un día, por alguna extraña razón, decidí cambiar mi vida. No es nada fácil arriesgarlo todo sabiendo q...