Después de 8 horas de vuelo y un transbordo de por medio, Casey y sus hermanos llegaron al aeropuerto Charles de Gaulle en París. Nada más salir de la pasarela y entrar en el aeropuerto, pudieron distinguir entre la multitud un hombre bajito y regordete con un cartel casi más grande que él dónde ponía sus nombres. Se acercaron con un poco de desconfianza ya que no sabían muy bien que hacer pero en un abrir y cerrar de ojos Kenny estaba entablando una conversación con ese individuo.
— ¿Quién eres y por qué tienes nuestros nombres escritos en ese cartel? — preguntó el pequeño con cierto recelo.
— Vosotros debéis ser los chicos a los que estaba esperando — dijo el señor con una voz bastante grave y con un marcado acento francés — Mi nombre es Édouard Moulin y soy el chófer de la señora Agatha, a vuestro servicio.
— Así que tiene hasta chófer, ¿esta mujer a qué se dedica...? — preguntó para sí misma Casey.
— ¡Que guay! No sabía que teníamos familiares millonarios — respondió con emoción Austyn.
Édouard no pudo contener la risa y después de un poco más de charla se dirigieron hacia el coche que descansaba en el parquin del aeropuerto. Casey se subió al vehículo sin estar muy convencida, sin embargo, sus hermanos parecía que no les importaba poder ser secuestrados por un desconocido haciéndose pasar por el chófer de su tía Agatha.
— ¿Se puede saber dónde está la casa de nuestra tía? — preguntó Casey para recabar información por si llegaba a necesitarla.
Édouard, después de echarle una mirada a Casey por el retrovisor, respondió:
— Su casa está en un pueblo llamado Provins, está a poco más de una hora de aquí.
Casey suspiró, no han tenido suficiente con 8h de vuelo como para ahora estar más de una hora en el coche con un completo desconocido.
— Por cierto, podéis llamarme Ed, se os hará más fácil recordarlo — anotó finalmente.
Después de tan solo 15 minutos en carretera, Casey y sus dos hermanos se quedaron completamente dormidos, no podían más, eran las 9 de la mañana en Francia pero el Jetlag les había afectado bastante ya que ahora serían las 4 de la madrugada en EEUU.
— Despertad chicos, en 5 minutos llegaremos — dijo Ed subiendo un poco el tono de voz para así lograr despertarlos.
Los tres hermanos abrieron costosamente los ojos y pudieron vislumbrar un paisaje totalmente rural, pequeñas casas, arboles por todos lados, flores, todo parecía sacado de una novela de los hermanos Grimm. Ed tenía razón, en 5 minutos habíamos llegado a esa mansión de la que nos habían advertido, una enorme casa con un jardín gigante. La entrada estaba cerrada por un portón de hierro que se abrió nada más empezó a acercarse el coche. Una vez dentro, pudieron ver más claramente la entrada, una fuente ornamental ocupaba el centro de la parte delantera de la casa a modo de rotonda, el camino, estaba hecho de gravilla y los costados estaban llenos de rosales y flores varias, parecía una casa de cuento de princesas.
Casey se giró para mirar a sus hermanos cuya cara era genuinamente de sorpresa, estaban igual de alucinados que ella, lo que llegó a imaginarse no se asemeja en nada a la realidad, parece un sueño.
— ¿Ésta es la casa de NUESTRA tía? — dijo casi sin poder mediar palabra.
— Así es, mirad, ahí delante de la puerta se encuentra ella — respondió Ed casi tan emocionado como ellos.
Los niños y Casey dirigieron la mirada hacia dónde les había señalado el chófer y pudieron distinguir entre un grupo de 4 personas la que supusieron que era su tía, una señora de unos 75 años, bajita y de cabello canoso, vestida con ropas que parecían caras y apoyada en un bastón el cuál tenía un pomo dorado.

ESTÁS LEYENDO
Un verano en casa de tía Agatha (En proceso).
Mistério / SuspenseCasey Middleton , una joven de 17 años y sus hermanos Austyn y Kenny de 10, se verán sumergidos en una situación que jamás hubieran podido imaginar, presenciar un asesinato.