Cap 4

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Los personajes son propiedad de Rumiko Takashi.

Ambos amantes estaban tan cómodos que olvidaban que estaban en la cama de la enfermería escolar.

Kagome tenía a Inuyasha acostado sobre sus pechos, con una mano acariciaba los cabellos plateados y sus piernas le rodeaban el cuerpo del Hanyo. Mas juntos y agosto no podían estar, hacían cada momento suyo, disfrutaban de su compañía.

-Kagome...

-Dime

-hueles muy bien

-te parece?

-si, me encanta... sabes?

-que cosa?

-te amo

Estas palabras sorprendieron a la chica, hizo que su corazón palpitar a mil por hora, era su primer confesión de amor, por un momento se quedó sin aliento y dejo de acariciar la cabellera de Inuyasha

-porque te detienes? Le dice con los ojos cerrados

-no, yo, es que (decir entre tartamudeos)

-que sucede? (mueve las orejas para saber si alguien se acercara a interrumpirlos) no viene nadie

-es, es la primera vez que me dices que...

-que te amo? (lo dice con una sonrisa apoyando su barbilla entre sus el pecho de la joven)

-si (con su cara toda roja)

-nunca me había sentido seguro de decírselo a alguien mas...yo

-Inuyasha, yo también te amo

Ambos se unieron en un tierno beso, aceptando la declaración del otro.

-no importa donde nos encontremos, te protegeré con mi vida (la abraza fuerte)

yo también te protegeré Inuyasha

El Hanyo se perdía en esos ojos marrón de la miko, retomó los besos suaves por toda la cara, pasando por el cuello

-ha, ha...que haces? Estamos en la escuela

-y tiene algo de malo (le susurró al oido)

-y si nos descubren?

-entonces porque me pediste que viniera en esta clase?

-bueno, yo...

-estas ropas están muy cortas (le dijo mientras se deslizó por debajo de la manta hasta llegar al short rojo que ella llevaba)

-no!, ha, basta!, ha, al menos quítalo para no ensuciarlo

Con cuidado deslizó la prenda roja y la ropa interior por las piernas de la joven mientras daba pequeños besos, esto hacia que Kagome gimiera mas, al no verlo, cada caricias se intensificaban en todo su cuerpo.

De pronto sintió como comenzó Inuyasha a lamer su centro, la volvía loca, eran suaves toques que la piel se le erizaba, él estaba aprendiendo como hacerla gemir de placer.

-Si, ahi, sigue

-estas cada vez mas mojada

-no puedo evitarlo yo...HAA! si, mas

Inuyasha introdujo dos dedos mientras ahora succionaba el clitoris

-esto...si, eso me gusta

-Kagome mis dedos los estas apretando mas

cuando termine la luna nuevaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora