Capítulo veinticuatro: Inmanipulable

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Andrea's pov


En el momento en el que miss Gina jaló mi mano y caminó conmigo hacia afuera del salón, sentí la humillación abrazar mi ser.

¿Qué le costaba llegar después de que le sacara la mierda a Christin?


- Suélteme. Pedí dejando salir un sollozo inconscientemente.

- ¿Acaso estabas a punto de armar una pelea con Christin en medio de todo el salón? Por Dios. Se sobó la sien con irritación. - ¿Qué te pasa, Andrea?

- No fue mi culpa... ella inició.

- ¿Sí? ¿Ahora qué hizo?

- Ella. Pero me detuve de inmediato al recordar que si delataba a Christin, Halym también se vería afectada.


Por alguna razón mi corazón pedía a gritos que guardara silencio por esta vez... sólo por esta vez le haría un favor a la americana... a pesar de que mi cabeza tuviera razón cuando ésta me pedía que las delatara a ambas.

Mi mente se quedó en blanco... no, no se quedó en blanco, tenía tantas cosas para decir pero de mi boca no podía salir ni una sola palabra.


- Te estoy esperando.

- Lo siento. Fue lo único que pude responder esquivando su mirada.

- Lo he dicho cientos de veces, Andrea, cientos. Comenzó a reclamar. - Cientos de veces he dicho que tengo demasiados problemas como para que luego Christin y tú se sumen a la lista... y lo peor es que ambas ya están en la lista... por favor, ponte un poco más en mis zapatos y entiéndelo, cosas como estas no deben pasar, no todos los días voy a llegar justo un segundo antes de que se agarren a golpes... y encima en un colegio como este que es católico, por favor pues.

- Ya dije que lo sentía. Pero la verdad no lo hacía ni en lo más mínimo. - No puedo cambiar el pasado.

- Pero si arreglar el presente... así que irás con tu compañera y le pedirás disculpas.

- ¡¿Qué?! Pero eso es tan injusto... ella también quería pelear ¿Acaso no lo vio?

- Lo primero que vi y escuché cuando entré al salón fue que la insultaste.

- ¡Eso ni siquiera es un insulto! ¡Es la verdad!

- Sigue teniendo ese comportamiento y no querrás asumir las consecuencias de tus actos, Andrea. Habló la mayor firmemente y al borde de perder la paciencia con su alumna.

- Tuve mis razones para decirlo. Respondí después de tragar en seco.

- Pero aquí estamos paradas una frente a la otra y no me quieres decir alguna.

- Es... no puedo, lo siento, pero no puedo... por favor, tiene que creerme.

- Quisiera creerte, Andrea, pero en esta situación lamentablemente no eres tú la que tiene la razón... espero puedas entenderlo.

- Por favor entiéndame usted a mí. La retuve jalando la manga de su saco cuando pretendía alejarse. - Sólo vio lo último que pasó... ¿Pero qué pasa con lo anterior?

- Eso es algo que aparentemente no me quieres dejar saber, así que no, no sé que pasa con lo anterior.

- ...

- ¿Algo más antes de que tenga que regresar a mi oficina?

- No... eso era todo. Suspiro la castaña ya rendida.

- Te quedarás conmigo en detención esta tarde.


Pero antes de que pudiera reprocharle tan siquiera una palabra, tomó sus cosas, entró al ascensor y se alejó del edificio.

Los mejores meses de mi vida [Secuela After the bell rings]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora