Volumen Tres : Capítulo Nueve

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La bestia estrechó sus penetrantes ojos.

¿Qué clase de criatura estaba frente a él?.

¿Porque no corría como las demás?.

¿Porque la desesperación o el miedo no estaba en sus ojos?.

El Claw Bear solo podía cuestionarse a sí mismo al encontrarse por primera vez con tal situación.

-Esto es lo que nosotros los humanos llamamos venganza, te demostraré que soy tu enemigo y no tu presa.

Ruler sacó su espada de sangre inmortal con la cual apuntó al hocico del Claw Bear, mientras estaba en tal posición, se preguntó a sí mismo.

¿Estaba asustado?

No, no había desesperación o algo parecido, tampoco su cuerpo temblaba de miedo al estar frente a tal bestia, solo estaba él fervoroso deseo de asesinar a aquel que había hecho que su ojo izquierdo quedará ciego.

Los labios de Ruler estaban formando poco a poco una sonrisa alocada, su significado era más que obvio.

-Voy a destrozarte pedazo por pedazo y te comere vivo.

Con su declaración, el sonido del aire siendo rasgado hizo eco mientras un pequeño objeto de mineral Taur se disparó hacia el Claw Bear a más de 5 kilómetros por segundo.

-¿¡Guu!?.

El Claw Bear instantáneamente arrojó su cuerpo al suelo para evadir aquel objetivo, esquivando el objetivo el cual ni siquiera podía ver, la evasión había ocurrido incluso antes de que el objeto haya sido disparado, había sentido aquella intención asesina y sed de sangre de Ruler, como se debía de esperar del mero de meros de aquel piso.

Para una Bestia de más de dos metros de altura, tenía una aterradora velocidad de reacción como instintos bien desarrollados.

Pero, aun así no fue capaz de evadir el daño, ya que una parte de su hombro fue perforada dejando un agujero en él, se podía ver que había atravesado su pelaje dejando un hueco en ese lugar, haciendo que grandes cantidades de sangre se derramaran sobre su pelaje blanco.

La ira brillaba en los ojos del Claw Bear, había reconocido a Ruler como un enemigo y no como una presa.

-¡¡Graa!!.

Rugio y corrió hacia adelante a una enorme velocidad, ver a la bestia de dos metros de alto con sus fornidos brazos extendidos era una imagen que habría hecho que cualquier otra persona muriera de miedo.

-¡JAJA! ¡ESO ES! ¡SOY TU ENEMIGO!.

Mientras gritaba aquellas palabras llenas de regocijo, Ruler no dejó de sonreír, al contrario, sonrió aún más ampliamente haciendo que sus ojos se entrecerraran.

Aquel momento era uno crucial, sus fragmentadas emociones golpeaban su cerebro con fuerza, la razón de su ira y dolor estaba frente a él, y estaba más que preparado para hacerle pasar por el mismo infierno, esta era la última prueba para poder seguir adelante, si no lo hacía, creía que nunca podría perdonarselo, su corazón permanecería débil por el resto de su vida.

El Claw Bear entró en su rango de ataque, blandiendo sus garras en dirección de Ruler, activó su magia única, tres garras distorsionadas se dispararon en dirección del mencionado.

Ruler recordó la escena del Conejo Kickmaster esquivado el ataque, solo para ser partido en dos, en lugar de esquivar en el último momento, decido retroceder tan rápido como le fuera posible.

¡Bam!

Las garras del Claw Bear pasaron por el lugar donde Ruler estaba antes, las garras no tocaron el suelo, sin embargo, tres huecos fueron grabados en ese mismo lugar.

Mushoku Tensei : Dios de las sombras Donde viven las historias. Descúbrelo ahora