La imagen de Lauren haciendo la cena fue algo que se quedó en la mente de Camila, pensaba que era una locura esa idea de imaginarse viviendo con ella, levantándose en las mañanas con alguna camisa ancha de la inspectora, bajando a la cocina y depositandole un suave beso, mientras ella le colocaba un café en la mesa, fueron cosas que pensó, mientras Lauren le contaba una anécdota, no sabía desde cuándo había empezado a sentir todas esas cosas, pero lo que sí estaba completamente segura era que, le gustaba la inspectora Jauregui, y le gustaba de una manera que jamas habia sentido.
Esa noche y luego de una cena agradable, Camila regresó a su casa en una nube mágica, sin dejar de pensar en la sonrisa de Lauren y sus hermosos ojos verdes, estaba volviéndose loca, de eso no había duda, pero le encantaba la sensación.
Al entrar en la gran mansión pudo notar que el auto de Austin, su ex novio estaba parqueado, frunció el ceño con rareza preguntándose qué hacía el chico ahí .
-Fue una pesca increíble Alejandro, os juro que el sabor del pescado era alucinante, para la próxima sin duda les haré llegar uno.
Escucho Camila al entrar, camino en dirección al salón y lo pudo mirar, estaba con su padre y su madre, todos sentados con grandes sonrisas escuchando otra de las anécdotas de Austin, el chico al verla entrar se levantó rápidamente y fue hasta ella, tomándola en un fuerte abrazo.
-Mi amor, te extrañe y quise venir a verte.
-¿Que coño haces tú aquí? - le preguntó en un tono de voz prudente, para que sus padres no le escucharan.
-Ya te lo he dicho, he venido a verte.
-Los dejaremos solos chicos -intervino su madre, antes de salir del salón en compañía de Alejandro.
-Ahora si, dime a qué has venido Austin, fui muy clara, te dije que no quería nada más contigo - le dijo de mala gana, dándole la espalda.
-Quiero que volvamos y nos casemos.
La chica Cabello no pudo evitar girar su cuello casi como la joven del exorcista, aquello que sus oídos estaban escuchando era la cosa más incoherente del mundo, seguramente la droga le estaba quemando las neuras al chico.
-Tú tienes que estar de coña, de verdad tío, la droga te está quemando las pocas neuronas que te quedan - le dijo con ironía.
-Camila, no puedes negarte, se cosas de ti y de tu familia que podrían destruirlos y yo necesito casarme para poder cobrar la herencia que dejo mi abuelo - le dijo, sentándose en el sofá y mirando a la chica con una sonrisa maliciosa.
-¿Y que cojones sabes tú, pedazo de idiota?
La Cabello sentía que en cualquier momento perdería los estribos y sacaría a ese imbecil a patadas de su casa.
-Tu padre tiene negocios sucios, negocios que si salen a la luz podrían acabar con todo esto que poseen, y ¿crees que no me iba a enterar que estás saliendo con una inspectora lesbiana?, ¿que dirá tu padre cuando se entere de eso?
Los nervios de Camila hicieron aparición, sus manos temblaban y la furia la estaba consumiendo.
-Todo es mentira - le dijo con rabia.
-Tu padre tiene unos galpones en Murcia, y ¿sabes lo qué hay en esos galpones?, droga, tu padre se asoció con un cartel muy poderoso de Colombia, lo he averiguado y tengo el poder de hacer que lo descubran y se joda.
Lo cierto era que la relación de Camila con sus padres no era la mejor, incluso algunas veces deseaba tenerlos lejos de ella, pero estando en esa situación, imaginándose lo que sufrirían si lo que Austin decía era cierto, cambiaba automáticamente todo lo que sentía, pensaba en su pequeña hermana Sofía, en su padre siendo apresado, el sufrimiento de su madre, era algo que no podía permitir, le dolía profundamente el solo hecho de pensar en eso.
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Una Bala Directo al Corazón - Camren
FanfictionLa inspectora Jauregui pensó que esa noche, como las dos anteriores, transcurriría en paz, rellenando planillas y firmando papeles, pero tal parecía que su intuición estaba fallando cuando, a media noche su interlocutor sonó, una alocada fiesta en u...